domingo, 29 de diciembre de 2013

Pruebas, cómo superarlas según la Biblia - Parte 1


Después de un extenso compás de tiempo, vuelvo a publicar entradas en este blog, esperando que sea de bendición para todos, viejos y nuevos lectores; pero por lo menos, siéndolo mucho para mi.

¡Ah, las pruebas, qué gravosas son cuando nos toca vivirlas, cómo quisiéramos no tenerlas y dejarlas atrás cuanto antes, sobre todo cuando no les vemos ni fin ni salida!  Hablemos ahora de este tema que vivimos más a menudo de lo que quisiéramos, y revisemos qué nos dice la Biblia para poder superarlas.

¿Qué es una prueba?

Primero que nada, dejemos claro que utilizaremos el término "prueba" para llamar a una situación que pone a prueba nuestro carácter (valga la redundancia); y entendiéndola también como examen, podemos reprobarla, sucumbiendo a ella; o aprobarla, saliendo victoriosos.  No nos referiremos a pruebas a las que nosotros gustosamente nos sometamos, como un reto a vencer, un proyecto ambicioso, un objetivo deportivo, etc.  Así que, también podemos utilizar "tribulación", un término con aire muy bíblico, o simplemente "problema".

Pero no llamamos "prueba" a cualquier problema, sino a uno al que no le vemos una solución fácil; o que dudamos de nuestra capacidad de manejarlo o resolverlo; o que incluso pueda estar definitivamente fuera de nuestras manos; y que, además, nos causa mucha falta de paz, preocupación, incertidumbre, temor, desconsuelo, desesperación, etc.

Los diferentes tipos de pruebas

Desde el punto de vista bíblico, podemos identificar 4 tipos de pruebas que tienen orígenes, causas, propósitos y soluciones muy diferentes.  Por el momento, sin abundar mucho sobre esto, veamos brevemente cuáles son:

De DISCIPLINA - Estas pruebas son causadas por nuestro propio pecado.  Son las más comunes y son consecuencias de una forma incorrecta de ser, manifestada en malas acciones pero también en una mala actitud ante la vida, para nosotros mismos y/o para los demás.

Del MUNDO - Son consecuencia de los pecados que imperan en el mundo y de los cuáles podemos ser víctimas o partícipes.

De PERSECUCIÓN - Son resultado de seguir el camino de Dios y se presentan como ataques por causa de ello, manifestándose como burlas, desprecio, discriminación o persecuciones.

De TENTACIONES - Provienen del diablo, ya sea como ataques para debilitar la fe de los creyentes, o por causa de la soberbia y a la deliberada exposición a los caminos de éste.

Además de estos tipos de pruebas, sobre los que entraremos en mayor detalle, podemos decir que:

•  Las tenemos en diversos tiempos en nuestras vidas.  Desde niños, como jóvenes, en el seno de nuestra familia y fuera de ella, formando nuestra propia familia (o fracasando en el intento), en nuestros trabajos y proyectos, y hasta el final de nuestras vidas.

•  Las tenemos de diversas formas:  De supervivencia, de salud, familiares, conyugales, emocionales, de trabajo, económicas, etc.

•  Las tenemos en diversas intensidades y duraciones.  Pueden implicar desde unos minutos de vida o muerte, hasta largos años de angustia.


Y podemos afirmar que nadie está exento, todos tenemos pruebas; pues si Jesús mismo las tuvo, ¿quién podría afirmar que nunca las ha tenido?

Habiendo visto este panorama general, revisemos con más detalle cada tipo de prueba.

Las pruebas de DISCIPLINA

Entendamos primero el término "disciplina", tema para toda una entrada del cual conoceremos lo fundamental.  Disciplina, en el griego del Nuevo Testamento es παιδεια - 'paideia', que significa en términos simples:  Educación y corrección.  Al querer Dios lo mejor para nosotros (cf. Jeremías 29.11), busca guiarnos por sus caminos o reencausarnos si nos desviamos.  La Palabra nos dice:  Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Hebreos 12.8 RV60  (Sobre lo cual es interesante comentar que ahora muchos padres pretenden que es mejor no disciplinar a sus hijos y los resultados están a la vista, niños insoportables que se convierten en adultos con muchos problemas).

Esta disciplina implica que una mala actitud, decisión o acción, tendrán como consecuencia natural unos efectos que nos harán sufrir, con lo que deberíamos de aprender a proceder diferentemente.  En otras palabras, que debemos arrepentirnos del pecado que hayamos cometido pues ... Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Hebreos 12.11 RV60

Un ejemplo simple para ilustrar lo anterior:  Transigimos en algún capricho al comprar algo a crédito conscientes de que no tenemos la suficiente capacidad de pago.  Acto seguido nos encontramos endeudados, presionados por acreedores y limitados en nuestra capacidad de adquirir cosas más necesarias.  Lo anterior puede suceder con un objeto relativamente menor, pero también con un auto o hasta una casa.  En este caso fallamos de muchas formas:  Al dejarnos dominar por el afán de las cosas materiales (cf. Marcos 4.19); al faltarnos paciencia para esperar a contar con los recursos necesarios (cf. Santiago 1.3); al faltarnos fe en que Dios nos ayudará con provisión (cf. Mateo 16.8); al perder el dominio propio (cf. 2a Timoteo 1.7); al endeudarnos (cf. Romanos 13.8); etc.  Y este "etc." puede significar otras malas decisiones que tomemos posteriormente para tratar de "arreglar" nuestro problema.

¿Cómo hubiéramos debido proceder en el ejemplo anterior?  Conociendo y obedeciendo su Palabra; de manera que sepamos que no debemos codiciar cosas (cf. Éxodo 20.17), y que no debemos buscar nuestra felicidad poseyendo cosas.  Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré». Hebreos 13.5 RV95  Detenernos a orar, a reflexionar con el Señor para considerar si realmente necesitamos algo o es meramente un capricho del que podemos prescindir.  Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1.5 RV95  Si no es un capricho, y no tenemos los recursos para adquirirlo, hacer lo conducente para generarlos, y confiar que el Señor nos ayudará a lograrlo.  Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas». Josué 19 RV95  Ser pacientes y confiar que también el Señor nos ayudará a vivir sin esa cosa mientras no la tengamos.  Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes. 2a Corintios 9.8 NVI  Y durante el proceso y al final, podremos gozar de paz y estar libres de problemas mucho mayores que el que queramos resolver fuera de los caminos de Dios.  Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Salmos 23.1-2 RV60

Vemos que si se conocieron y obedecieron los caminos de Dios, uno ha sido liberado de problemas y de sus consecuencias pues ... Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. Santiago 1.14-15 NVI  Aquí "muerte", además de ser un aciago destino final, implica toda la miseria que acarrea el pecado.  Así que ... Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas. Proverbios 3.5-6 LBLA

Las pruebas del MUNDO


Estas pruebas que provienen del mal que hay en el mundo que nos rodea, aunque siempre han existido, sin duda están cada vez más presentes en nuestras vidas.  Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita. 2a Timoteo 3.1-5 LBLA

De este mal se nos previene.  No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1a Juan 2.15 RV95  Los valores del mundo se van alejando de Dios a un ritmo que está acelerándose vertiginosamente.  Podemos ver una exposición amplia sobre esto en la entrada Los 10 anti-mandamientos de la cultura actual.  En el peor de los casos, nos hacemos partícipes de esto y tendremos que soportar pruebas de disciplina.  Pero aún evitando seguir los caminos del mundo, no podemos sustraernos de sufrir el mal que hay en él.  Por ello Jesús nos dijo:  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16.33 RV95

Ejemplos de pruebas que sufrimos por el mundo son las incesantes guerras y violencia (ver entrada Los jóvenes mueren más por asesinato); las frecuentes crisis económicas (ver entrada Con el sudor de tu frente, ¿pero porqué tanto?); la pornografía, la pederastia y la "trata de blancas"; el alcohol y las drogas (ver entradas ¿Prohibe la Biblia las bebidas alcohólicas?, Las drogas en la Biblia); la violencia intrafamiliar, la desintegración de las familias, el 'bullying'; los alimentos poco nutritivos y hasta tóxicos que provocan obesidad y enfermedades (diabetes, cáncer, etc.); la contaminación y suciedad; los anti-valores que nos comunican los medios (ver entradas La fascinación por la violencia, Lady Gaga y el amor a Judas, Anti-valores y Two and a Half Men); etc., etc., etc.


Con el fin de no alargar demasiado esta entrada, continuaremos en la próxima con las pruebas de Persecución y de Tentaciones, así como qué debemos hacer para superarlas (ver entrada Pruebas, cómo superarlas según la Biblia - Parte 2).

Hasta entonces, les deseo lo mejor, o sea, ¡que Dios los bendiga!

Su amigo el Biblioguero

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