domingo, 19 de junio de 2011

El Padre que todos tenemos


Hola amigos que les interesan los temas relacionados con la Biblia, hoy es el Día del Padre, día que se originó desde principios del siglo pasado para complementar el Día de la Madre.  Hoy, los que somos hijos podemos felicitar a nuestros papás y agradecerles todo lo que nos han dado, y los que somos papás, disfrutar "nuestro" día con nuestros hijos.

Por supuesto, la fecha ha sido comercializada para hacernos gastar en tarjetas, regalos, comidas, etc.  Lo cual puede ser tanto un buen pretexto para realmente brindar un merecido detalle a nuestros padres, recibirlo nosotros, pasar un buen rato con ellos o nuestros hijos, como solamente cumplir con otro ritual y ya.  Lo ideal es que siempre, no sólo un día en particular, tengamos el trato que Dios dispone para ellos.  »Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. Génesis 20.12 NVI  Además este es el primer mandamiento que Dios nos da con una promesa (Efesios 6.2).

Hay padres de todo tipo.  Desde los que amando a sus hijos, no sólo les brindan el sustento y educación que necesitan, sino que les dedican su tiempo y paciencia (que se necesita mucha), para formarlos como hombres y mujeres de bien, todo eso en un ambiente de amor y respeto entre todos en el hogar.  Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Salmo 127.3-4 NVI  Flechas que debemos tirar certeramente, liberando y dejar volar para que lo hagan alto y den en el blanco.  Sobre esto es curioso observar el significado de la palabra "pecado" en el griego original del Nuevo Testamento, que es 'jamartia', que significa "errar el blanco", entendiendo esto como hacer cualquier cosa menos lo correcto.

Pasando todo el espectro de padres, están los que buscan que sus hijos cumplan sus ideales (no los de los hijos sino los de ellos), los que están demasiado absorbidos en su trabajo o en sí mismos, los que les da pereza hacer su parte de formarlos y eso se lo dejan a otros (la mamá, la escuela, etc.), los padres secos y duros, los mimadores y blandengues, etc., etc.  Hasta llegar a los golpeadores, abusadores, y los que simplemente nunca estuvieron presentes.

Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.
Juan 1.12-13 RV95

Aparte del padre que nos tocó tener, o estemos siendo, todos, tanto nuestros propios padres, como nosotros, nuestros hijos, o los que tengan nietos o bisnietos, tenemos a Alguien que quiere que quiere que seamos sus hijos.  Él es nuestro creador que nos hizo a su imagen y semejanza espiritual (Génesis 1.26), pero quiere que pasemos de ser solamente criaturas a ser hijos.  Es una persona que quiere tener una relación con nosotros y que quiere que podamos acudir a Él como hijos con su padre.

Todas nuestras demás relaciones serán influenciadas, mejoradas y bendecidas para bien, si entablamos esa relación con Él en Sus términos, porqué Él es soberano y perfecto, lo cual quiere decir que ni podemos ser nosotros los que le indiquemos cómo queremos esa relación, ni nuestra forma de hacerlo será la mejor.  Como Padre, Él quiere que también reconozcamos a su Hijo.  Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene también al Padre. 1a Juan 2.23 RV95  Y hablando específicamente del tema de hoy, me refiero a nuestras relaciones con nuestros padres y, sobre todo, si los tenemos, con nuestros hijos.


Como todo lo creado, la relación padre-hijo es un reflejo de la naturaleza de Dios.  Él es un padre amoroso que quiere que estemos con Él, pero tenemos la libertad de hacerlo o no, sufriendo las consecuencias o bendiciones que conlleve nuestra decisión.  En la Parábola del Hijo Pródigo (Lucas 11.32), que es muy conocida, uno de los hijos le pide a su padre que le otorgue de una vez su herencia para disfrutarla como él quiere, lo cual consigue resultando eso en que la derrocha rápidamente en placeres vanos.  Cuando no le queda otra alternativa mas que regresar con su padre pues termina viviendo en la miseria, lo hace reconociendo que hizo mal en no haber hecho lo correcto que, en este caso hubiera sido permanecer trabajando con su padre y esperar su herencia a su debido tiempo, así que le manifiesta muy sinceramente su arrepentimiento, y su padre, que lo está esperando literalmente con los brazos abiertos, le concede inmediatamente su perdón y le restituye su posición como hijo con gran alegría.

Él quiere lo mejor para nosotros.  Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29.11 NVI  Quiere guiarnos por el mejor camino.  Reconócelo en todos tus caminos y Él hará derechas tus veredas. Proverbios 3.6 RV95  Sabe qué necesitamos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. Mateo 6.8b RV95  Quiere darnos los mejores regalos.  Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Mateo 7.11 RV95  Sabe corregirnos por nuestro propio bien cuando no hacemos lo que nos conviene y no nos "mal educa".  Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina? Hebreos 12.7 NVI  Y nos tiene preparado donde vivir con Él.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Juan 14.2 RV95

La necesidad de un buen padre es primordial para la formación de un hijo.  En estos tiempos modernos, ya sea por el acelerado fenómeno de desintegración familiar en el que demasiado a menudo falta el padre, o la vorágine de actividades y problemas que dificulta la labor de ser padre, esto ha sido un factor promordial, comprobado por estadísticas y estudios sociológicos muy serios, que las nuevas generaciones sean cada vez más proclives a lo más malo de nosotros.  Ya lo preveía así Pablo:  Son murmuradores, calumniadores, enemigos de Dios, injuriosos, soberbios, vanidosos, inventores de males, desobedientes a los padres, Romanos 1.30 RV95

Sin embargo, todos, aún los que no tienen a alguien a quien reconocer como padre, cuentan con uno que es el Padre por excelencia, así que nadie tiene porque sentirse solo en este mundo.

Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio.
Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno.
Les he escrito a ustedes, queridos hijos, porque han conocido al Padre.
1a Juan 2.13 NVI

Felicidades a los papás y que todos podamos disfrutar ser hijos de Dios Nuestro Padre.

Saludos del Biblioguero.

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