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sábado, 7 de octubre de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2


En la entrada anterior acerca de lo (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1), revisamos el enfoque más conocido y aceptado que nos dice que debemos abstenernos de juzgar a los demás; lo cual, de sobra conocido, está más que bien fundamentado en la Biblia.  Sin embargo, como también lo mencionamos en esa entrada, tal enfoque "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados".

Además, veíamos que "la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas."  En otras palabras, nos vemos obligados a hacer y a emitir juicios, esto es, a juzgar.

Al estudiar la Biblia, encontraremos que trata un mismo tema en varias partes en ella, por lo que no conviene limitarse a uno o unos cuantos pasajes, pues eso nos da a menudo una visión incompleta de lo que ella nos dice.  Así que terminemos de ver qué dice la Biblia sobre juzgar para tener un panorama completo.

Juzguemos para AYUDAR

Para empezar, volvamos con el pasaje de Mateo 7 que revisamos en la entrada anterior y veamos cómo termina, pues omití a propósito esa parte.  ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7.5 RVC  Vemos que si no nos auto-examinamos primero podemos ser unos ciegos e hipócritas que pretendiéramos ser capaces de ayudar a alguien cuando nosotros mismos pudiéramos necesitar aún más ayuda.  AYUDAR es un propósito válido para opinar sobre alguien y decírselo, lo cual no implica que lo estemos atacando, humillando o criticando (por supuesto, estamos hablando de una intención genuina y no hipócrita; y siempre será importante tener la dirección de Dios para que esto sea realmente así).  Dicho eso, volviendo a esta parábola, si viéramos que no tenemos una "viga" en nuestro ojo, el pasaje dice que podremos proceder a ayudar a otro a sacar la "paja" del suyo.  ¿Cómo?  Pues siguiendo el contexto del pasaje, juzgando; en otras palabras, evaluando, discerniendo, opinando, y al final, aconsejando o actuando en consecuencia para AYUDAR.

Sin embargo, incluso con la mejor de las intenciones, puede haber "ayuda" que realmente no lo sea.  ¡Qué bueno que queramos ayudar ...

... pero no caigamos en CHISMES!



Me gustó mucho una definición sobre chisme que nos ayudará mucho para tener en cuenta cuando sea necesario emitir juicios.  Si consideramos que lo más criticable no es tanto que nos formemos juicios, sino emitirlos; pues mientras éstos permanezcan en nuestras cabezas, por lo menos nuestros juicios no corren el riesgo de ser tan dañinos o ser criticados.  Así que revisemos esta definición:

Chisme
= Comunicación a quienes son ajenos a un problema o a su solución

Se dice de chisme que es esparcir mentiras, y lo es; pero según esta definición también puede ser comunicar cosas que sean ciertas, pues si no se hace a quienes REALMENTE tengan un involucramiento con el asunto del que hablemos, estamos siendo chismosos.  Siempre tengamos en mente que ... Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Santiago 3.6a TLA

Juzguemos para EVITAR PROBLEMAS


Otra aplicación de auto-examinarnos puede ser para ayudarnos a nosotros mismos.  Es muy posible que nos encontremos en conflictos, incluso de índole legal, en los que creemos tener la razón; pero si aplicásemos con detenimiento el pasaje siguiente, podríamos encontrar que no la tenemos, o por lo menos, no en la medida que creemos.  »¿Por qué no juzgas por ti mismo lo que es justo? Si alguien te demanda y vas con él a presentarte a la autoridad, procura llegar a un acuerdo mientras aún estés a tiempo, para que no te lleve ante el juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias, y los guardias te meterán en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.» Lucas 12.57-59 DHH (énfasis mío)

Así que si hemos de juzgar por nosotros mismos lo que es justo, entonces ...

Juzguemos CON JUSTICIA
(no por las apariencias)

No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia. Juan 7.24 NVI  ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos, oímos o nos enteramos de algo, e inmediatamente nos dejamos llevar por lo que esa primera impresión nos hizo sentir?  Podemos llenarnos de rabia, frustración, tristeza o, por el contrario, de alegría, simpatía o compasión.  Sin embargo, luego nos enteramos de más detalles y, para nuestra sorpresa, podemos cambiar completamente de opinión.  Incluso nosotros mismos podemos ser las víctimas u objetos de un juicio superficial.  Seamos como quien ... »No juzgará por las apariencias, ni se guiará por los rumores, pues su alegría será obedecer a Dios. Defenderá a los pobres y hará justicia a los indefensos. Isaías 11:3-4a TLA

¿Cómo hacerlo?


Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. Juan 8.15-16 DHH  Jesús nos dice que si hemos de juzgar, lo hagamos de acuerdo con la verdad, la cual nos transmite en su Palabra (cf. Juan 17.17); no con criterios humanos, que son susceptibles de ser afectados por nuestro pecado, falta de sabiduría e ignorancia de circunstancias importantes.

LA CLAVE ES BUSCAR LA GUÍA DE DIOS, pues en algo en lo que Dios prefiere que no haga si no he de hacerlo bien, debo pensar que ... Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía. Juan 5.30 NTV  Y si así pensaba Nuestro Señor Jesús, con más razón lo debemos hacer nosotros para asegurar que nuestros juicios sean justos, haciéndolos según nos lo indica en su Palabra y así seguir su voluntad.

Conclusión:  Es absurdo nunca juzgar

Reiteramos la importancia de conocer más ampliamente la Biblia para entender lo que ésta nos dice desde diferentes ángulos.  Así que la próxima vez que alguien te diga que juzgar es malo y que no tienes derecho a opinar sobre la vida de nadie, recuerda muy bien cómo no debes hacerlo y la razón de ello; pero también cómo sí puedes y para qué.

Y para terminar, ¿porqué decíamos que no juzgar "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados"?  Porque ahora, en la cultura actual en que vivimos, con una filosofía relativista (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta) en la que se promueven formas de comportamiento perniciosas y pervertidas, para los individuos y la sociedad, se pretenden acallar las voces que evidencian eso con lo que dice la Biblia sobre no juzgar.  Por supuesto, esto se hace en forma hipócrita, pues casi todos los que esgrimen esa exhortación, ni conocen la Biblia ni les interesa seguir lo que dice.  ¡Por supuesto que podemos y debemos emitir nuestros juicios sobre eso!

¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis pleitos sobre asuntos de esta vida, ¿por qué ponéis, para juzgar, a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. Pues qué, ¿no hay entre vosotros ni uno solo que sea sabio para poder juzgar entre sus hermanos? 1a Corintios 6.2-5 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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sábado, 6 de mayo de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1


"¡No me juzgues!", "¡no juzgues a los demás!", e incluso "¡no te juzgues a ti mismo!".  Todas son variaciones de lo que hoy, más que nunca, se considera como una norma de comportamiento a seguir, esencial hasta el grado de que llega a ser una exigencia o un mandamiento (de ahí los signos de exclamación).  Sin duda, podemos ver las bondades de ello; pero también puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados.  Opiniones sobre esto hay todas las que quieran, por ello, según la vocación de este 'blog', veamos qué dice la Biblia sobre esto.

¿Qué debemos entender por juzgar?

Podemos decir que casi todos lo sabemos.  En Google encontramos que "juzgar" significa:  Deliberar, quien tiene autoridad para ello, acerca de la culpabilidad de alguno, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente. Valorar, formar juicio u opinión sobre algo o alguien.  Así que vemos que, básicamente, tiene 2 alcances diferentes:  Uno de tipo jurídico, muy grave y que llega a declarar un veredicto de culpable o inocente, o darle la razón a una parte o a otra.  Y otro que supone una valoración para formar una mera opinión.

En la Biblia nos enfocaremos en el Nuevo Testamento, ya que ahí está la raíz de y la respuesta a esta controversia.  Veremos que la palabra base empleada en el griego antiguo es muy interesante, es κρίνω ('krinete').  Su significado incluye lo visto anteriormente; pero también significa primordialmente separar o seleccionar; así como aprobar o preferir; y hasta gobernar y mandar.  La palabra afín "crisis" (κρίσις - 'krisis'), significa principalmente separación, causada por una decisión o un juicio.  Otra palabra afín es "criterio" (κριτήρια - 'criteria'), el cual es un recurso para emitir un juicio.

Es claro que no tenemos problema con cómo se entiende y entendía este término.  Ya que la mayoría de nosotros no tenemos potestad de deliberar una sentencia en un juicio legal, podemos coincidir que la acepción de "juzgar" que más nos interesa es la que trata de valorar o evaluar, formarnos una opinión y, en última instancia, emitirla si es necesario.  Y el objeto obvio de ese juicio, en lo que respecta a esta entrada, son personas.

No juzguen


»No juzguen, para que no sean juzgados. Mateo 7.1 RVC  Este versículo es tan popular que mucha gente no creyente lo conoce.  Son palabras de Jesús dichas en el Sermón del Monte.  ¿Porqué dijo eso Jesús?  Él mismo lo explicó:  Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes una viga en el tuyo? Mateo 7.2-4 RVC  Jesús nos advierte, como lo hace en muchas otras instancias, que Dios (y específicamente Él mismo) tomará en cuenta la justicia o injusticia, dureza o misericordia, que empleemos con los demás (la vara con la que midamos).  Conociendo nuestra naturaleza humana caída, sabe que demasiadas veces tenderemos a la injusticia y a la dureza y, en ese caso, sería mejor que optáramos por no juzgar.

También nos previene a que nos auto-examinemos primero, pues muy posiblemente nos encontremos en una situación similar a la que estemos juzgando (i.e. calificando); en cuyo caso no tenemos autoridad moral para hacerlo.  Por tanto tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos. Romanos 2.1 RVC  De esta enseñanza se deriva el conocido dicho de que cuando señalamos con nuestro dedo índice, hay otros 3 dedos de esa mano que apuntan hacia nosotros mismos.

Ser compasivos


En el Evangelio de Lucas, donde se repite esta enseñanza, está precedida por el pasaje que nos pide amar hasta a nuestros enemigos, el cual concluye con este llamado:  Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo. Lucas 6.36 RVC  En ese evangelio, el pasaje que estamos revisando dice:  »No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos.» Lucas 6.37-38 RVC  Observamos los temas de la compasión y la misericordia.  Así como Dios es compasivo con nosotros, ofreciéndonos su misericordia a través del pago que Jesús hace por nuestros pecados, que implican su perdón y, por lo tanto, el no ser condenados; también nos pide que seamos congruentes con ello, siendo compasivos en nuestros juicios, perdonando y no condenando, y generosos en nuestro amor, todo lo cual nos dice que nos será retribuido.

No menospreciar

En otras ocasiones, la intención de juzgar/opinar busca ponernos encima de los demás, considerando que lo que hacemos o en lo que creemos nos hace superiores; logrando no sólo el desagrado hacia nosotros, sino que si además nos ostentáramos como cristianos, la gente podría alejarse de Dios por vernos como personas petulantes e hipócritas.  Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano. Romanos 14.13 NVI  El contexto de este pasaje de Romanos trata sobre diferentes prácticas que unos y otros hermanos en la fe tenían, siendo unas verdaderamente superiores a las de otros en un sentido doctrinal.  No obstante, Pablo no quiso que la gente se perdiera en disputas secundarias ante la importancia de seguir a Dios, por lo que era mejor dejar los juicios de lado.  Y aunque este pasaje habla sobre diferencias entre hermanos en la fe, no con no creyentes, con nadie debemos caer en la petulancia, ... Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, ... Romanos 12.3b NVI

No hablar mal

Y otra razón para no juzgar, es en el sentido de no hablar mal, no murmurar o no pasárnosla criticando a los demás; y mucho menos llegando a erigirnos en jueces que salvan o condenan.  Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas a la ley, te haces juez de ella en vez de obedecerla. Solamente hay uno que ha dado la ley y al mismo tiempo es Juez, y es aquel que puede salvar o condenar; tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? Santiago 4.11-12 DHH  Este pasaje también está dirigido a las relaciones entre hermanos en la fe, pero también lo podemos aplicar en otras relaciones.

Conclusión

Hasta aquí, tenemos claro que no debemos juzgar a los demás; es decir, evaluarlos, formarnos opiniones sobre ellos y emitirlas (decírselas a ellos o a terceros).  Por lo menos, vemos que no debemos hacerlo mientras no sea un juicio justo y misericordioso; mientras no hagamos un previo auto-examen y corrijamos lo que esté mal de nuestra parte; mientras sea con fines de sentirnos superiores; y mientras sea para hablar mal de los demás.

Por otro lado, sin caer en justificar opiniones gratuitas que nadie nos pide ni necesita, ni el gustado deporte del chisme, la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas.

Así que el tema no termina aquí, la Biblia es muy amplia y muy rica, y daremos respuesta a ésta y otras cuestiones en la siguiente entrada (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2).

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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sábado, 4 de junio de 2016

¿Debemos los cristianos ser tolerantes? - Parte 2

) concluimos que los cristianos sí somos (o debemos ser) intolerantes "por cuanto no reconocemos, ni aceptamos (en cuanto a acoger, no ha prohibir), ni alentamos que se crea que:  1) Todas las religiones son válidas.  2) Otros libros, además de la Biblia, revelen directamente la verdad de Dios.  Con todo lo que ello implica."

Esta respuesta nos muestra sólo una cara de la moneda que, aunque muy importante, quedándonos nada más con ella, tanto presenta una imagen incompleta de cómo debiéramos ser los cristianos, como que nos da una pauta que nos puede llevar más allá de la intolerancia, hacia el odio (ver espectro Tolerancia/Intolerancia en la entrada anterior), como desarrollaremos más adelante.

Así que respondamos la pregunta que es el tema de esta entrada, refiriéndonos a cómo debiéramos comportarnos según nuestra fe cristiana, sustentándonos en lo que la Biblia nos dice sobre esto.

¿Debemos ser tolerantes?  ¿Cómo?

Dios declaró:  «Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí? Jeremías 32.27 NVI ... y como tal, puede destruir a todos los que no lo honren.  Pero no lo hace ... »Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Juan 3.16-17 RV60  Jesús nos mostró en su vida el ejemplo supremo de humildad y amor a los demás.  Él, lejos de gloriarse en su superioridad moral, convivió con los que se juzgaban como lo peor de la sociedad, lo cual causó espanto entre los religiosos de entonces.  Cuando los maestros de la ley religiosa, que eran fariseos, lo vieron comer con los cobradores de impuestos y otros pecadores, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué come con semejante escoria?». Marcos 2.16 NTV  Como vemos, Jesús fue más allá de la tolerancia, al amor por la gente rechazada, sin importarle que lo atacaran y rechazaran a él también por ello.

Jesús tratando con misericordia a una mujer adúltera, lo que los fariseos veían como inaceptable

En otra ocasión, ... Envió mensajeros por delante a una aldea de Samaria para que se hicieran los preparativos para su llegada, pero los habitantes de la aldea no recibieron a Jesús ... Cuando Santiago y Juan vieron eso, le dijeron a Jesús: «Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los consuma?». Entonces Jesús se volvió a ellos y los reprendió. Así que siguieron de largo hacia otro pueblo. Lucas 9.52-56 NTV  En este caso, Jesús mostró tolerancia tanto al permitir ser rechazado por un pueblo despreciado por los judíos pues los veían como herejes que se desviaron de su fe, como al reprender a sus discípulos por su falta de misericordia (cf. Lucas 6.36).  Y en esta misma línea Pablo instruyó:  No ofendan a los judíos ni a los gentiles ni a la iglesia de Dios. 1a Corintios 10.32 NTV


Así pues, podemos concluir que debemos SER TOLERANTES en nuestros tratos en general con los demás, con quienes no compartan nuestra fe y en el sentido de que ni debemos ni podemos imponerles nuestras creencias.  Jesús nos dio la pauta de presentar las buenas nuevas, que es con amor y misericordia, no con odio y violencia.  (Nota:  Hay quienes no entienden la diferencia entre imponer y presentar, y suponen que el hacer proselitismo implica imponer, cuando imponer conlleva un acto de coerción; y también desconocen que en el Cristianismo, toda decisión genuina sólo puede ser voluntaria y verdadera, si fuese forzada y sin convicción no tiene ninguna validez).

Y ya sea que seamos intolerantes o aún como tolerantes, sI lo fuésemos equivocadamente en forma condescendiente, respondámonos esta pregunta:

¿Somos superiores a los demás?


Es uno de los reclamos que muchos tienen de los cristianos (ver tema 10 en entrada anterior ¿Somos intolerantes los cristianos? - (Parte 1)).  Para estar bien ubicados, recordemos lo que Pablo les dijo a los corintios.  No se dejen engañar. Ustedes bien saben que los que hacen lo malo no participarán en el reino de Dios. Me refiero a los que tienen relaciones sexuales prohibidas, a los que adoran a los ídolos, a los que son infieles en el matrimonio, a los afeminados, a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, a los ladrones, a los que siempre quieren más de lo que tienen, a los borrachos, a los que hablan mal de los demás, y a los tramposos. Ninguno de ellos participará del reino de Dios. Y algunos de ustedes eran así. Pero Dios les perdonó esos pecados, los limpió y los hizo parte de su pueblo. Todo esto fue posible por el poder del Señor Jesucristo y del Espíritu de nuestro Dios. 1a Corintios 6.9-11 TLA (énfasis mío)  Lo que nos recuerda que los cristianos no somos ni superiores ni mejores que el resto del mundo, pues todos pecamos como los demás.  Al respecto, Pablo les dejó bien claro a los cristianos de su tiempo:  Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. Efesios 2.8-9 NTV

Para quienes se escandalizan con el homosexualismo como si fuese la peor abominación, nótese que en la misma categoría están los promiscuos, los idólatras, los que engañan a sus cónyuges, los que roban, los codiciosos, los tomadores, los chismosos y los deshonestos.  Aún tomando en cuenta que esta lista no es exhaustiva, habemos muchos que no podremos negar habernos identificado con algunos de estos grupos y no podemos "lanzar la primer piedra" (cf. Juan 8.7).

Veamos ahora cómo se tiende a aplicar la tolerancia al Cristianismo.

El rechazo al Cristianismo en la cultura actual

Hoy día, uno de los peores calificativos que se considera que se puede recibir es el de "intolerante" y, como dijimos al principio, se ha empleado para minar la imagen y credibilidad del Cristianismo y sus seguidores.  En esa línea, se ha distorsionado la virtud de la tolerancia al grado de que, hablando de creencias religiosas, todas se supone que deben ser relativas, por ende todas pueden ser válidas.  Así pues, la fórmula para no ser calificado como "intolerante" es aceptar que no hay verdad absoluta, y asumir que la verdad que cada uno quiera creer es tan válida como la de cualquiera (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).

Como resultado de esto, paradójicamente ahora hay cada vez más un rechazo insidioso a expresiones de la fe cristiana.  Esto es muy manifiesto en los Estados Unidos, la nación que es la punta de lanza de las tendencias mundiales.  Ahí, donde cerca del 70% de la población se identifica como cristiana (aunque muchos realmente no lo son), la práctica abierta del Cristianismo (leer o citar la Biblia, orar en el nombre de Dios, tener participaciones en iglesias, exteriorizar creencias ahora opuestas al gobierno, etc. - ya no digamos hacer proselitismo), ha llegado a ser prohibida en muchos espacios (oficinas de gobierno, ejército, varias empresas, muchas universidades, escuelas públicas, etc. - cada semana hay diversas notas periodísticas sobre esto que pueden leerse en medios de noticias americanos).  Esto empieza a imitarse en Europa y, a través de las redes sociales, permea en el resto del mundo.  Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. 2a Timoteo 3.2-4 NTV

Por otro lado, un factor innegable de este fenómeno tiene que ver con lo siguiente:

Las prácticas de ciertos cristianos o "cristianos"


Desgraciadamente, hay muchos cristianos con falsas doctrinas, que son dominados por amargura y resentimiento, o que de plano sólo se hacen llamar "cristianos", pues creen y practican algo muy diferente al Cristianismo, y que son soberbios y profesan odio contra los que desprecian.  Ejemplos de ello fueron la Santa Inquisición católica; los afrikáners que justificaban su racismo con infundios supuestamente extraídos de la Biblia; el Ku Kux Klan que hace otro tanto; muchos que odian a los judíos y ahora a los musulmanes; los que se creen "más santos que tú"; varios fanáticos locos que pretenden darle soporte en la Biblia a crímenes que cometen; y simplemente mucha gente que, lejos de practicar el amor que predicó Jesús, buscan fundamentar sus odios y un falso sentido de superioridad.  Dirán que aman y respetan a Dios, pero con su conducta demostrarán lo contrario. No te hagas amigo de esa clase de gente, ... 2a Timoteo 2.5 TLA

Quienes buscan darle un mal nombre al Cristianismo explotan todo esto y le dan gran difusión, así como a los pederastas que hay entre los sacerdotes católicos, y a los charlatanes que hay entre los predicadores evangélicos, los cuales muy posiblemente ni siquiera son realmente cristianos.  Y no es que deban ocultarse las malas prácticas ni las manzanas podridas, los cristianos debemos ser los primeros en denunciarlas, pero hay que saber diferenciar al verdadero Cristianismo de eso.

Conclusión


Si hemos de ser tildados de intolerantes por tener convicciones en nuestra fe en la Palabra, y predicar las buenas nuevas, que así sea.  Por otro lado, esa misma fe implica hacer la voluntad de Dios y eso significa practicar la tolerancia al no pretender imponer nuestra fe, ni manifestar odio ni soberbia, sino amor y humildad.  Si hacemos esto, Dios está con nosotros y que venga lo que venga.

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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domingo, 6 de diciembre de 2015

¿Somos intolerantes los cristianos? - Parte 1


En un mundo que está cada vez más abierto a nuevas formas de pensar y de vivir, frecuentemente se nos caracteriza a los cristianos como intolerantes; es decir, que no aceptamos lo que no coincide con nuestras creencias, que no las soportamos o que hasta odiamos a los que difieren de nosotros.  Aunque no podemos decir que es un fenómeno nuevo, sí es uno que es cada vez más recurrente en los medios, ya sea en artículos periodísticos (impresos o en línea), o en caracterizaciones (o caricaturizaciones) de personajes en la televisión o en el cine.

Esta pregunta no la responderemos refiriéndonos a los cristianos en sus múltiples conductas como personas, que como tales, encontraremos desde gente admirable y ejemplar, hasta hipócritas y despreciables, entre los cuales muchos realmente no son cristianos.  A propósito de esto, recordemos que el mismo Jesús advirtió:  »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. ... Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” Mateo 7.21,23 NVI

Así pues, la responderemos respecto del Cristianismo como doctrina, ya que éste debe ser el sustento que nos lleve a comportarnos como cristianos y, como siempre, desde el punto de vista bíblico según la vocación de este 'blog'.

Qué dicen de la intolerancia de los cristianos


A continuación, relaciono varias acusaciones, reclamos o cuestionamientos de intolerancia que nos hacen a los cristianos, insistiendo que nos enfocaremos a lo relativo a la doctrina del Cristianismo.
  1. Creer que sólo nuestra religión es válida.
  2. Creer que Dios nos da su revelación directa sólo en la Biblia.
  3. Creer que la Biblia está sobre la ciencia.
  4. Creer que si no creemos en Jesús nos perderemos.
  5. Creer que abortar a un embrión o feto humano es asesinato.
  6. Creer que la mujer es inferior al hombre.
  7. Creer que el homosexualismo es un pecado.
  8. Creer que todo lo que es placentero debe ser prohibido.
  9. Creer que tenemos derecho a juzgar a los demás.
  10. Creer que somos superiores a los demás.
En aras de procurar que esta lista sea suficientemente amplia y contenga lo más importante, he incluido muchos temas que difieren en forma importante en cómo tratarlos, principalmente en si lo que sostienen es válido o no.  Los numeré pues mencionaré muy brevemente algunos de ellos (hacerlo de cada uno y en forma amplia rebasa a esta entrada, pero lo hago sobre varios en las siguientes entradas:  ver para 1 Relativismo espiritual o verdad absoluta
; ver para 2 serie Porqué es creíble la Biblia; ver para 3 El dilema de la fe vs. la razón, serie Creación o Evolución y Dios no es necesario, según Stephen Hawking; ver para 4 serie El Plan de Salvación y El destino de los no creyentes; ver para 7 Qué dice la Biblia sobre el homosexualismo; ver para 10 la segunda parte de esta entrada; algunos otros temas los procuraré desarrollar en nuevas entradas).

Qué es intolerancia


La intolerancia es la falta de habilidad o voluntad de tolerar algo.  El término se emplea también para asuntos fisiológicos, lo cual no es nuestro tema.  En el caso específico que nos ocupa, es que no se quiere tolerar algo diferente a nuestras creencias.

¿Y qué es tolerar?  Siguiendo con nuestro enfoque, una definición amplia abarca lo siguiente:  La disposición de aceptar una creencia; la simpatía o indulgencia a ella; el acto de permitirla.

Antes de seguir tratando sobre la intolerancia, vale la pena que también tengamos en cuenta diversas acciones que podemos asociar a la tolerancia e intolerancia, y que se alejan o acercan a éstas desde extremos opuestos.  Así pues, propongo el siguiente espectro:
  • Amar
  • Admirar
  • Respetar
  • Permitir
  • Alentar
  • Aceptar
  • Reconocer
  • Tolerar
  • No tolerar
  • No Reconocer
  • Rechazar
  • Desalentar
  • Prohibir
  • Burlarse
  • Despreciar
  • Odiar
Vemos que relativo a la tolerancia y a la intolerancia hay una muy amplia gama en ambos extremos en la forma en la que podamos tratar algo, y el haberla mostrado nos ayudará a entender mejor este tema.

¿Somos intolerantes?

¿Queremos los cristianos aceptar creencias diferentes a las nuestras?  ¿Creemos que las demás creencias tienen un valor equivalente o semejante, como caminos diferentes pero con un mismo destino?  ¿Creemos que son verdaderas? (tema 1)  A un seguidor dudoso, a su discípulo Tomás, "Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" Juan 14.6 RV60 (énfasis mío)  Y el apóstol Pedro, habiendo sido aprehendido y siendo cuestionado ante "los gobernantes, los ancianos, los escribas, y el sumo sacerdote" (cf. Hechos 4.5) reiteró de "este Jesús" (cf. Hechos 4.11) que:  "En ningún otro hay salvación, porque no se ha dado a la humanidad ningún otro nombre bajo el cielo mediante el cual podamos alcanzar la salvación.» Hechos 4.12 RV60 (énfasis mío)  "Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." Juan 17.3 RV60 (énfasis mío) ... según Jesús mismo lo declaró al Padre.

Así pues, aunque podríamos extendernos mucho más, por lo menos a la luz de estos pasajes vemos que la respuesta a las preguntas anteriores es un claro y rotundo NO, por lo que definitivamente podríamos considerarnos como intolerantes.  ¿Porqué?  Porque Dios no tolera que se crea en otro dios sino en Él.  Su primer mandamiento es claro:  »No tengas otros dioses además de mí. Éxodo 20.3 NVI  Y respecto a lo que Él nos revela, Pablo dijo:  Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anuncia otro evangelio diferente del que les hemos anunciado, quede bajo maldición. Gálatas 1.8 RVC  No hay pues, cabida para creer que lo que cada quien considere válido está necesariamente bien (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).  Por supuesto, tenemos el libre albedrío para hacerlo pero dependiendo de qué decidamos creer y practicar, podremos contar con la bendición de Dios o no.  Dios planteo:  En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes; Deuteronomio 30.19 DHH
Entonces, ... Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo. ... firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio ... Filipenses 1.27 NVI  Así, al mantener nuestras convicciones, SOMOS INTOLERANTES, por cuanto no reconocemos, ni aceptamos (en cuanto a acoger), ni alentamos que se crea que:  1) Todas las religiones son válidas.  2) Otros libros, además de la Biblia, revelen directamente la verdad de Dios.  Con todo lo que ello implica.

Ahora bien, habiendo establecido el espectro de Tolerancia/Intolerancia, hay que aclarar que tampoco debemos llegar al grado de prohibir, burlarnos, despreciar o hasta odiar a quienes sí crean en lo enunciado en cualquiera de los dos puntos anteriores; y esto nos lleva a ver ahora las cosas desde otro enfoque aparentemente contrario, lo cual estudiaremos en la segunda parte de esta entrada (¿Debemos ser tolerantes los cristianos? - (Parte 2)).

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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