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domingo, 19 de agosto de 2012

Los 10 anti-mandamientos de la cultura actual


Todos sabemos de los 10 mandamientos que recibió Moisés directamente de Dios en el Monte Sinaí - si bien, muy probablemente no podamos enumerarlos todos.  Hemos hablado frecuentemente de una cultura actual que se revela contra la voluntad de Dios.  Veamos lo anterior a la luz de los conocidos 10 mandamientos.

Los 10 mandamientos

Encontrándose el pueblo de Israel durante su éxodo de Egipto, Dios les ofreció el pacto de la Ley.  Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Éxodo 19.5 RV95  El evento fue ciertamente portentoso ...  En la madrugada del tercer día hubo truenos y relámpagos, y una densa nube se posó sobre el monte. Un toque muy fuerte de trompeta puso a temblar a todos los que estaban en el campamento. Entonces Moisés sacó del campamento al pueblo para que fuera a su encuentro con Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte Sinaí. El monte estaba cubierto de humo, porque el Señor había descendido sobre él en medio de fuego. Era tanto el humo que salía del monte, que parecía un horno; todo el monte se sacudía violentamente, y el sonido de la trompeta era cada vez más fuerte. Entonces habló Moisés, y Dios le respondió en el trueno. Éxodo 19.16-19 NVI  A continuación extraeré lo que son los 10 mandamientos:
  1. »No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20.3 RV95
  2. »No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás ... Éxodo 20.4-5a RV95
  3. »No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano ... Éxodo 20.7 RV95
  4. »Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna ... Éxodo 20.8-10b RV95
  5. »Honra a tu padre y a tu madre ... Éxodo 20.12a RV95
  6. »No matarás. Éxodo 20.13 RV95
  7. »No cometerás adulterio. Éxodo 20.14 RV95
  8. »No hurtarás. Éxodo 20.15 RV95
  9. »No dirás contra tu prójimo falso testimonio. Éxodo 20.15 RV95
  10. »No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo». Éxodo 20.17 RV95
La versión católica

Si bien los anteriores son los 10 mandamientos encontrados tales cuales en cualquier Biblia, la tradición de la Iglesia Católica ha omitido llanamente el segundo, siendo clara la práctica dentro de ella de la veneración/adoración de imágenes (ver entrada Qué dice la Biblia sobre la idolatría).  También hay un cambio respecto al cuarto mandamiento al referirse al 'Sabath' como día de descanso, habiéndolo trasladado del sábado al domingo, sobre lo cual no haremos por ahora mayor comentario pues es todo un tema por sí solo.  Finalmente, con el fin de preservar la cantidad de 10, se partió el último mandamiento en 2, refiriéndose la primera parte a no codiciar "la mujer de tu prójimo", y la segunda parte a no codiciar los bienes ajenos.

Otra discusión, no solamente dentro de la esfera del catolicismo, se refiere al sexto mandamiento, el cual se traduce también como "No asesinarás", queriendo diferenciar el matar a un ser humano por causa de un castigo justificado o por la guerra, causales que sí están aceptadas en la Biblia, contra el asesinar arteramente, lo cual está expresamente prohibido en la misma.

Los 10 anti-mandamientos de la cultura actual

Si bien, pudiéramos decir que, por lo menos a nivel superficial, podemos pensar que la mayoría de las personas creen que se deben cumplir os 10 mandamientos, la realidad de nuestra cultura es muy diferente.  Veamos cómo está el mundo en cada uno de ellos:

1.  Cada quien puede creer en el(los) dios(es) que quiera.

Evidentemente, lo anterior enuncia un derecho legal de cada quien que, sin embargo, se ha convertido en el fundamento del Relativismo Espiritual que ha ganado tanto terreno (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).  El primer mandamiento de la Biblia es el primero porque es fundamental para todo.  Si no creemos en un único Dios que, como tal, puede dictarnos qué está bien y qué no, lo que sigue puede quedar perfectamente en el aire.  Así pues, se han generado muchas vertientes encausadas en combatir esta creencia.  Por un lado está la creencia en supuestos tremendamente aventurados de la ciencia, según la cual Dios ni siquiera es necesario (ver entrada Dios no es necesario, según Stephen Hawking) y, por lo tanto, incluso ni exista.  Por otro lado, se está dando una dilución o confusión de ideas en las que Dios ya no es una persona con la que, aún con su grandeza, podemos relacionarnos, sino que es más como un ente lejano y/o impersonal sobre el que no podemos estar seguros de qué quiere en nuestras vidas, si es que quiere algo, por lo que la conclusión ha sido que cada uno viva como mejor le parezca (ver entrada ¿Es bueno el deísmo?).

2.  Venera/adora a símbolos, a imágenes o a la naturaleza.

Lo anterior se hace reconociendo un propio mérito a ellos o creyendo que son un conducto para Dios.  Pero el segundo mandamiento de la Biblia es tan importante que es el que sigue al primero, y no obstante, ha sido ampliamente desechado.  Una transgresión obvia es la ya mencionada veneración/adoración de imágenes.  Pero hay otras formas más sutiles como el vivir absorbido por la búsqueda de dinero, posesiones, placer y diversión.  O la vana adoración de ídolos productos de los medios de comunicación (artistas, músicos, deportistas, etc.).

3.  No tomes a Dios muy seriamente (no es muy 'cool').

Todavía, el nombre de Dios como tetragramatón - יהוה‎ (YHWH pronunciado como Yahvé o Jehová) se ha mantenido respetado (hasta donde sé).  Sin embargo, su nombre como "Dios" se usa muy ligeramente en muchas expresiones populares comunes y en algunas incluso francamente ofensivas y vulgares que no mencionaré pero que muchos conocemos.  En donde encontramos referencias a Dios no sólo vanas sino hasta sacrílegas, es en música popular, programas de televisión y películas, especialmente provenientes de Estados Unidos.

4.  ¿Dedicarle tiempo a Dios, bromeas?

Al estar Dios cada vez menos presente en nuestras vidas, lo común es que no guardemos ningún día para Él; tal vez ni siquiera alguna(s) hora(s) el domingo según es la costumbre cristiana existente.  En todo caso, nuestros días se diferencían entre sí en función del trabajo y el descanso/diversión; es decir, nuestra rutina tiende a ser:  TRABAJA-DUERME-DIVIÉRTETE.  Esto es un tema interesante por lo remoto que el cumplimiento de este mandamiento ya está en nuestro mundo, y sus implicaciones de dedicarle tiempo a Dios, y que requerirá tratarse más a fondo posteriormente.

5.  Los viejos están 'out'.

Este mandamiento implica a la familia y el respeto a nuestros mayores.  La institución familiar ha sido grandemente desgastada.  El divorcio está convirtiéndose en una fase natural de la vida familiar y conlleva un deterioro en lo que debe ser un padre y una madre.  Además de eso, también se está difundiendo la imagen de padres torpes y disfuncionales (ejemplos de lo anterior son diversas caricaturas y programas de televisión), y se promueven leyes que limitan su autoridad.  Por otro lado, la gente grande en vez de ser honrada es menospreciada y vista como estorbo, lo cual es claramente observado en el mercado de trabajo, en el cual las personas mayores de 40 años ya empiezan a ver cómo se reducen sus oportunidades de trabajo.

6.  Matar es divertido.

Aunque todavía el quitarle la vida a alguien se ve como el peor de los pecados, desde pequeños se nos va sutilmente habituando a ver la muerte de una manera no sólo más casual sino hasta divertida a través de innumerables videojuegos, programas de televisión y películas, a tal grado que si "hay muchos muertos" y "mucha sangre", éstos son más entretenidos.  Lo anterior termina trasladándose a la realidad (ver entrada Los jóvenes mueren más por asesinato); si bien, en aras de "la libertad" y "la apertura", hay muchos que cuestionan la influencia que eso causa no sólo en los chicos y jóvenes, sino en todos en general.  Lamentablemente, es un hecho que la violencia, la inmisericordia y el sadismo están muy presentes en mucho de lo que nos ofrecen los medios y vemos.

7.  El sexo justifica la infidelidad.

Es cada vez más común, así como triste, conocer de matrimonios que terminan por infidelidad.  Lo podemos ver en la familia, en los amigos, en los conocidos, etc.  Al no haber una base firme de valores inmutables, y estar expuesto a una cultura inmersa en la sensualidad, es más propicio caer en 'affaires' y deslices que arruinan los matrimonios.  Hoy día, con tantos divorcios y parejas que ya ni siguiera optan por casarse, se está generando una nueva normalidad en la que la típica familia nuclear de padres e hijos se está convirtiendo en minoría.  El costo de perder el fundamento de la familia en la sociedad es enorme en muchos sentidos (emocional, económico, formación de los hijos, etc.).

8.  Cada quien ve por sí mismo.

Al no ser Dios lo primero y tampoco ver a nuestro prójimo como nuestro igual, lo primero somos nosotros mismos y el medio principal para satisfacer prácticamente todas nuestras necesidades es el dinero, así que, en este mundo de consumismo y de avaricia, se nos arrastra a que nuestras vidas giren en torno a conseguir dinero.  En esta lucha cotidiana de la gran mayoría de la población, se considera que hay que sacar ventaja de los demás antes de que alguien la saquen de uno, por lo que es posible caer en tomar lo ajeno.  Ciertamente, y gracias a Dios, las leyes humanas limitan mucho eso; sin embargo, impera mucho la injusticia e impunidad con muchos de quienes ostentan algún tipo de poder, sean criminales, políticos, financieros o mercaderes, por lo que el respeto a lo ajeno también se está desgastando.

9.  Miente si te conviene.

Un valor fundamental de la Biblia es la verdad, sobre la cual se pueden edificar tantas cosas.  Hoy día, siguiendo el razonamiento del mandamiento anterior de ver por nosotros mismos actuando según convenga, faltamos a la verdad con una facilidad tremenda.  Lo anterior va desde "mentirillas" como decirle a alguien que nos está esperando, que estamos a un par de kilómetros de llegar, cuando la realidad es que estamos a mucho más; hasta falsedades de grandes consecuencias en nuestra vida familiar, social, de negocios, etc.  Así pues, esto lo podemos manifestar de un sinnúmero de maneras:  Podemos hacer falsas promesas o a la ligera; exagerar algo para enfatizar algo si nos conviene; ostentarnos como lo que no somos; ocultar una falta; dar una falsa excusa; decir medias verdades; etc., etc.

10.  Sé ambicioso, aspira a tener mucho.

El no codiciar conlleva con la apreciación de lo que tenemos, el entender lo que realmente tiene valor en la vida, y el alegrarnos con el bien de los demás, todo lo cual nos da paz y gozo en nuestras vidas. Sin embargo, en nuestra cultura actual se nos indoctrina a pensar que "somos lo que tenemos", de manera que para ser más, necesitamos tener más, por lo que tendemos a no estar satisfechos con lo que tenemos, vamos perdiendo aprecio por lo que realmente vale en la vida, y nos duele que otros tengan lo que nosotros no, todo lo cual nos lleva amargura y frustración.

Conclusión

La exposición anterior presenta el extremo que se contrapone a los Diez Mandamientos de la Biblia.  Por supuesto, no podemos generalizar que toda la gente llegue a esos extremos.  Como en todo, hay diferentes grados en los que se puede caer en cada uno de esos anti-mandamientos.  Lo que desgraciadamente sí es un hecho, es la franca tendencia de la cultura actual hacia esos anti-mandamientos, alentada y alimentada por los medios de comunicación, para que todos nos vayamos acercando a esos extremos.  También, por supuesto, no toda la cultura actual es mala, pero la tendencia que tiene, sí lo es.  Por ello la Biblia nos dice:  No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. 1a Juan 2.15 NVI  Pues ... ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5.20 RV95

Estemos conscientes y alertas de esta cultura, con la ayuda de Dios cuidemos de nosotros mismos y de nuestras familias, pues ... ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 8.39 RV95  Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. 2a Juan 6 RV95

Que Dios los bendiga, les desea su amigo el Biblioguero.

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domingo, 20 de mayo de 2012

Felizmente casado


Hoy cumplo un año más de casado y quiero dedicarle esta entrada a mi esposa, hablando sobre el matrimonio.  ¿Qué dice la Biblia sobre él?  ¿Cómo lo piensa Dios?  ¿Qué bendiciones nos provee con él?  ¿Qué alternativas hay?  Veamos un poco de todo esto ahora.

El matrimonio

Como siempre, vale la pena conocer la raíz de la palabra.  En español, viene del latín, ya sea 'matris munium' que significa "el cuidado de la madre" (a los hijos), o 'matreum muniens' que significa "protección a la madre" (por parte del padre).  En inglés 'marriage' viene del latín 'marītāre' que significa proveer cónyuge.  Es claro, por estas etimologías, que la institución del matrimonio está claramente ligada a la de la familia, sobre lo cual trataremos un poco más adelante.

Nuestra relación con Dios es la más importante.  Jesús le dijo: —“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primero y grande mandamiento. Mateo 22.37-38 RV95  En lo personal, dicho lo anterior, creo que después de Dios en mi vida, el lugar más importante lo ocupa mi esposa.

Desde Génesis, Dios vio la necesidad de que el hombre de no estuviera solo.  Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» Génesis 2.18 NVI  Como seres sociales que somos, por mucho que nos venga bien de vez en cuando unos momentos con nosotros mismos, tendemos a buscar compañía.  La familia y los amigos son definitivamente esenciales, pero cada uno toma tarde o temprano su camino y puede perderse cercanía y, lo más importante, no puede haber el grado de intimidad que sólo puede haber entre una pareja.  Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne. Génesis 2.24 RV95  Y esta intimidad es tan recóndita que Dios indica que "serán una sola carne".  En el contexto del uso de las palabras en la Biblia, lo anterior implica que serán como familiares.  Así pues, nuestro cónyuge, aún siendo ajeno a la sangre de nuestra familia, se llega a considerar ante Dios como de nuestra sangre.

Los hijos

Además, está la consecuencia de los hijos, pues ... Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos ... Génesis 1.28a RV95  Hay quienes desdeñan la función de procreación del matrimonio, y aunque el amor de la pareja es el fundamento de éste y cabe la posibilidad de la incapacidad fisiológica de procrear, el ver a los hijos como una molestia que es conveniente evitar, como lo hacen no muchas parejas pero sí cada vez en mayor número, es una posición egoísta.  Ciertamente, el costo de criar un hijo puede ser relativamente oneroso (desde unos US$16,500 para los muy pobres hasta más de $125,000 para la clase media), por lo que los que no tienen hijos pueden alcanzar un nivel de vida económicamente más alto y acomodado.  Pero aunque puedan ser una carga que a veces nos pese (y no sólo económicamente), ... Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa. Los hijos que nos nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero. Salmos 127.3-4 NVI  Nosotros tenemos 2 hijos varones que, como matrimonio, consideramos el más grande regalo (y reto) que nos ha dado Dios.

El matrimonio en la Biblia

Pero aunque Dios dispuso que el hombre se uniera con una mujer, y así lo vemos en parejas como Adán y Eva, Abraham y Sara, Lot y su mujer, Isaac y Rebeca, Moisés y Séfora, Booz y Ruth, Zacarías y Elizabeth, José y María, Aquila y Priscila, etc.; vemos que Jacob procreó con 2 esposas y 2 concubinas, y que varios personajes tuvieron varias esposas como David y Salomón.  Debe reconocerse que en el Antiguo Testamento estaba prevista la poligamia.  Si toma para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Éxodo 21.10 RV95  »Si un hombre que tiene dos mujeres ama a una y a la otra no ... Deuteronomio 21.15a RV95  No obstante, hay que ver que en estos pasajes se traslucen problemas potenciales, como efectivamente los sufrió Jacob con conflictos entre sus esposas, y David con conflictos que se traspasaron entre sus hijos; de Salomón, con sus 700 esposas y 300 concubinas ya ni hablamos, las cuales fueron la causa de su apostasía (cf. 1a Reyes 11).  Recordemos que, a menudo, la Biblia no nos describe situaciones ideales, sino meramente como son y como somos (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).

El divorcio y el volverse a casar


Y es que Dios, conociendo nuestra condición humana, prevé y permite escenarios como el divorcio y el volverse a casar, lo cual está permitido en el Judaísmo pues así lo establece la 'Torah' (nuestro Pentateuco).  »Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si no le agrada por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, se la entregará en la mano y la despedirá de su casa. Deuteronomio 24.1 RV95  Sobre esto hay 2 escuelas de pensamiento:  La de Hillel que consideraba que el hombre podría pedir el divorcio por una gran variedad de razones que podrían ser tan simples como el quemar un guiso; y la de Shammai que consideraba que sólo podría ser por una razón realmente grave (en nuestra realidad, cada vez más se aplican los principios de la escuela de pensamiento de Hillel).  La tasa de divorcio entre los judíos es de alrededor del 30%.

La Iglesia Católica considera al matrimonio como un lazo indisoluble y no permite el divorcio, ofreciendo como una alternativa muy extraordinaria la disolución de éste; considerándolo pues, como si nunca hubiera existido, permitiendo posteriormente sin problema el volverse a casar.  Con todo y lo anterior, la tasa de divorcio entre los católicos es de un 21%, y lo que sucede es que aunque sí ha habido un incremento en anulaciones otorgadas, la gran mayoría de los divorciados no se toman la molestia de solicitarlo, y si se vuelven a casar lo hacen fuera de la iglesia, sin dejar de congregarse en ella.

Las iglesias protestantes, en general, sí permiten el divorcio, aunque dependiendo de su grado de liberalidad, procuran evitarlo.  Aún así, al permitirlo, inevitablemente la tasa de divorcios es penosamente entre el 21 y el 34%, siendo incluso más alto en las denominaciones más conservadoras.

En algunas estadísticas, el divorcio entre los que que no practican ninguna religión es de más de un 40%, pero en otras es menor al de cualquier denominación cristiana.  Lo anterior es sin duda curioso, y es una indudable manifestación de la mala calidad de la fe de la comunidad cristiana en general.  Por otro lado, falta completar la estadística con cuánta gente que no practica ninguna religión (o es atea o agnóstica), ni siquiera se está casando, por lo que ya no es necesario un divorcio tras una separación.

¿Qué es lo que se dice en el Nuevo Testamento sobre esto?  Le preguntaron: «Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle a la esposa un certificado de divorcio y despedirla»? Él les respondió: «Moisés les permitió hacerlo porque ustedes tienen muy duro el corazón, pero al principio no fue así. Y yo les digo que, salvo por causa de fornicación, cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.» Mateo 19.7-9 RVC  Respondiendo Jesús, les dijo: —Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, hombre y mujer los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Marcos 10.5-9 RV95  Vemos que la disposición del divorcio es permitida por nuestra dureza o por la infidelidad, pero que no éste no es bueno y que el matrimonio debe realmente ser "hasta que la muerte nos separe".

Incluso, a pesar de las provisiones que lo contemplaban, desde el Antiguo Testamento se previene contra el divorcio.  Porque el Señor y Dios de Israel, el Señor de los ejércitos, claramente ha dicho que aborrece el divorcio y a quienes encubren su iniquidad. Tengan, pues, cuidado con su propio espíritu, y no sean desleales. Malaquías 2.16 NVI

El divorcio es uno de tantos males que crece en nuestra sociedad por la ausencia de Dios en nuestras vidas.  Así como la gente no se quiere comprometer con Dios y prefiere creer en alguna mezcla de filosofías que le acomodan (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta); tampoco quieren asumir compromisos realmente serios como lo es un matrimonio.  El problema mayor viene cuando hay hijos de por medio, pues el divorcio (o la separación en su caso), genera un gran descalabro económico al romperse una unidad familiar, pues los gastos se desconcentran, su multiplican y afectan a la parte que no tiene suficiente capacidad económica, usualmente la mujer, que al dedicarse a los hijos y al hogar no ha desarrollado su carrera laboral/profesional.  Pero el problema está lejos de limitarse a lo económico, además del trauma que puede haber tras un preámbulo de conflictos o peleas entre los padres, también viene el impacto de la falta de uno de los padres en la formación de los hijos.  Tengo claro que la parte que se queda con los hijos, muchas veces la madre, hace esfuerzos heroicos por sacarlos adelante, y que al final, pueden llegar a ser hombres y mujeres extraordinarios; pero también, es muy posible que se vean afectados por las carencias económicas y emocionales, pues no sólo falta uno de los padres, sino que el que queda, al forzarse más en su trabajo para criarlos, no puede prestarles el suficiente tiempo.  Incluso, lo más triste, es que lo hijos replican esta penosa situación, siendo más proclives a divorciarse cuando se casen.

La alternativa de no casarse, y sólo vivir juntos o "cohabitar", no sólo saca a Dios de la ecuación, sino que desvanece o desaparece el importantísimo factor compromiso, por lo que las separaciones son aún más frecuentes.  Difícilmente se puede establecer una relación DE VIDA con un enfoque de "probemos, veamos qué pasa y llevémosla fácil".

El amor

Se dice que en la antigüedad, el matrimonio no era por amor, pero éste siempre ha estado presente.  Lo vemos claramente en la relación de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Raquel.  ¡Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, cierva amada, graciosa gacela! Que sus caricias te satisfagan en todo tiempo y recréate siempre en su amor. Proverbios 5.18-19 RV95

En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición. En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga. 1a Pedro 3.8-11 NVI  Este es el consejo que nos da el Nuevo Testamento, tras otros específicos para maridos y esposas (cf. 1a Pedro 1-7).


Como les dije, hoy festejo mi aniversario de bodas, 17 años ya que he vivido con una gran mujer que me ha acompañado en muchos momentos felices y plenos, pero también en muchos difíciles e inciertos.  Por supuesto que no ha sido perfecto y hemos tenido nuestras discusiones y hay cosas de ambos que no nos gustan.  Sin embargo, ha imperado el amor entre nosotros y "no se pone el sol sobre nuestro enojo" (Efesios 4.26); ambos siempre nos pedimos perdón y nos perdonamos cuando es necesario.  Así mismo, nos amamos profundamente, cada vez más y estamos prestos para apoyarnos.  ¿Cómo lo hemos hecho?  Ambos tenemos muy claro que ha sido posible porque Dios ha estado presente en nuestras vidas, y su amor es el que tiene la capacidad de trabajar y perdurar en nosotros.  El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1a Corintios 13.4-7 NVI

Disfruten del matrimonio, les desea su amigo el Biblioguero.

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