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sábado, 7 de octubre de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2


En la entrada anterior acerca de lo (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1), revisamos el enfoque más conocido y aceptado que nos dice que debemos abstenernos de juzgar a los demás; lo cual, de sobra conocido, está más que bien fundamentado en la Biblia.  Sin embargo, como también lo mencionamos en esa entrada, tal enfoque "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados".

Además, veíamos que "la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas."  En otras palabras, nos vemos obligados a hacer y a emitir juicios, esto es, a juzgar.

Al estudiar la Biblia, encontraremos que trata un mismo tema en varias partes en ella, por lo que no conviene limitarse a uno o unos cuantos pasajes, pues eso nos da a menudo una visión incompleta de lo que ella nos dice.  Así que terminemos de ver qué dice la Biblia sobre juzgar para tener un panorama completo.

Juzguemos para AYUDAR

Para empezar, volvamos con el pasaje de Mateo 7 que revisamos en la entrada anterior y veamos cómo termina, pues omití a propósito esa parte.  ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7.5 RVC  Vemos que si no nos auto-examinamos primero podemos ser unos ciegos e hipócritas que pretendiéramos ser capaces de ayudar a alguien cuando nosotros mismos pudiéramos necesitar aún más ayuda.  AYUDAR es un propósito válido para opinar sobre alguien y decírselo, lo cual no implica que lo estemos atacando, humillando o criticando (por supuesto, estamos hablando de una intención genuina y no hipócrita; y siempre será importante tener la dirección de Dios para que esto sea realmente así).  Dicho eso, volviendo a esta parábola, si viéramos que no tenemos una "viga" en nuestro ojo, el pasaje dice que podremos proceder a ayudar a otro a sacar la "paja" del suyo.  ¿Cómo?  Pues siguiendo el contexto del pasaje, juzgando; en otras palabras, evaluando, discerniendo, opinando, y al final, aconsejando o actuando en consecuencia para AYUDAR.

Sin embargo, incluso con la mejor de las intenciones, puede haber "ayuda" que realmente no lo sea.  ¡Qué bueno que queramos ayudar ...

... pero no caigamos en CHISMES!



Me gustó mucho una definición sobre chisme que nos ayudará mucho para tener en cuenta cuando sea necesario emitir juicios.  Si consideramos que lo más criticable no es tanto que nos formemos juicios, sino emitirlos; pues mientras éstos permanezcan en nuestras cabezas, por lo menos nuestros juicios no corren el riesgo de ser tan dañinos o ser criticados.  Así que revisemos esta definición:

Chisme
= Comunicación a quienes son ajenos a un problema o a su solución

Se dice de chisme que es esparcir mentiras, y lo es; pero según esta definición también puede ser comunicar cosas que sean ciertas, pues si no se hace a quienes REALMENTE tengan un involucramiento con el asunto del que hablemos, estamos siendo chismosos.  Siempre tengamos en mente que ... Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Santiago 3.6a TLA

Juzguemos para EVITAR PROBLEMAS


Otra aplicación de auto-examinarnos puede ser para ayudarnos a nosotros mismos.  Es muy posible que nos encontremos en conflictos, incluso de índole legal, en los que creemos tener la razón; pero si aplicásemos con detenimiento el pasaje siguiente, podríamos encontrar que no la tenemos, o por lo menos, no en la medida que creemos.  »¿Por qué no juzgas por ti mismo lo que es justo? Si alguien te demanda y vas con él a presentarte a la autoridad, procura llegar a un acuerdo mientras aún estés a tiempo, para que no te lleve ante el juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias, y los guardias te meterán en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.» Lucas 12.57-59 DHH (énfasis mío)

Así que si hemos de juzgar por nosotros mismos lo que es justo, entonces ...

Juzguemos CON JUSTICIA
(no por las apariencias)

No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia. Juan 7.24 NVI  ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos, oímos o nos enteramos de algo, e inmediatamente nos dejamos llevar por lo que esa primera impresión nos hizo sentir?  Podemos llenarnos de rabia, frustración, tristeza o, por el contrario, de alegría, simpatía o compasión.  Sin embargo, luego nos enteramos de más detalles y, para nuestra sorpresa, podemos cambiar completamente de opinión.  Incluso nosotros mismos podemos ser las víctimas u objetos de un juicio superficial.  Seamos como quien ... »No juzgará por las apariencias, ni se guiará por los rumores, pues su alegría será obedecer a Dios. Defenderá a los pobres y hará justicia a los indefensos. Isaías 11:3-4a TLA

¿Cómo hacerlo?


Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. Juan 8.15-16 DHH  Jesús nos dice que si hemos de juzgar, lo hagamos de acuerdo con la verdad, la cual nos transmite en su Palabra (cf. Juan 17.17); no con criterios humanos, que son susceptibles de ser afectados por nuestro pecado, falta de sabiduría e ignorancia de circunstancias importantes.

LA CLAVE ES BUSCAR LA GUÍA DE DIOS, pues en algo en lo que Dios prefiere que no haga si no he de hacerlo bien, debo pensar que ... Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía. Juan 5.30 NTV  Y si así pensaba Nuestro Señor Jesús, con más razón lo debemos hacer nosotros para asegurar que nuestros juicios sean justos, haciéndolos según nos lo indica en su Palabra y así seguir su voluntad.

Conclusión:  Es absurdo nunca juzgar

Reiteramos la importancia de conocer más ampliamente la Biblia para entender lo que ésta nos dice desde diferentes ángulos.  Así que la próxima vez que alguien te diga que juzgar es malo y que no tienes derecho a opinar sobre la vida de nadie, recuerda muy bien cómo no debes hacerlo y la razón de ello; pero también cómo sí puedes y para qué.

Y para terminar, ¿porqué decíamos que no juzgar "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados"?  Porque ahora, en la cultura actual en que vivimos, con una filosofía relativista (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta) en la que se promueven formas de comportamiento perniciosas y pervertidas, para los individuos y la sociedad, se pretenden acallar las voces que evidencian eso con lo que dice la Biblia sobre no juzgar.  Por supuesto, esto se hace en forma hipócrita, pues casi todos los que esgrimen esa exhortación, ni conocen la Biblia ni les interesa seguir lo que dice.  ¡Por supuesto que podemos y debemos emitir nuestros juicios sobre eso!

¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis pleitos sobre asuntos de esta vida, ¿por qué ponéis, para juzgar, a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. Pues qué, ¿no hay entre vosotros ni uno solo que sea sabio para poder juzgar entre sus hermanos? 1a Corintios 6.2-5 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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sábado, 6 de mayo de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1


"¡No me juzgues!", "¡no juzgues a los demás!", e incluso "¡no te juzgues a ti mismo!".  Todas son variaciones de lo que hoy, más que nunca, se considera como una norma de comportamiento a seguir, esencial hasta el grado de que llega a ser una exigencia o un mandamiento (de ahí los signos de exclamación).  Sin duda, podemos ver las bondades de ello; pero también puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados.  Opiniones sobre esto hay todas las que quieran, por ello, según la vocación de este 'blog', veamos qué dice la Biblia sobre esto.

¿Qué debemos entender por juzgar?

Podemos decir que casi todos lo sabemos.  En Google encontramos que "juzgar" significa:  Deliberar, quien tiene autoridad para ello, acerca de la culpabilidad de alguno, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente. Valorar, formar juicio u opinión sobre algo o alguien.  Así que vemos que, básicamente, tiene 2 alcances diferentes:  Uno de tipo jurídico, muy grave y que llega a declarar un veredicto de culpable o inocente, o darle la razón a una parte o a otra.  Y otro que supone una valoración para formar una mera opinión.

En la Biblia nos enfocaremos en el Nuevo Testamento, ya que ahí está la raíz de y la respuesta a esta controversia.  Veremos que la palabra base empleada en el griego antiguo es muy interesante, es κρίνω ('krinete').  Su significado incluye lo visto anteriormente; pero también significa primordialmente separar o seleccionar; así como aprobar o preferir; y hasta gobernar y mandar.  La palabra afín "crisis" (κρίσις - 'krisis'), significa principalmente separación, causada por una decisión o un juicio.  Otra palabra afín es "criterio" (κριτήρια - 'criteria'), el cual es un recurso para emitir un juicio.

Es claro que no tenemos problema con cómo se entiende y entendía este término.  Ya que la mayoría de nosotros no tenemos potestad de deliberar una sentencia en un juicio legal, podemos coincidir que la acepción de "juzgar" que más nos interesa es la que trata de valorar o evaluar, formarnos una opinión y, en última instancia, emitirla si es necesario.  Y el objeto obvio de ese juicio, en lo que respecta a esta entrada, son personas.

No juzguen


»No juzguen, para que no sean juzgados. Mateo 7.1 RVC  Este versículo es tan popular que mucha gente no creyente lo conoce.  Son palabras de Jesús dichas en el Sermón del Monte.  ¿Porqué dijo eso Jesús?  Él mismo lo explicó:  Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes una viga en el tuyo? Mateo 7.2-4 RVC  Jesús nos advierte, como lo hace en muchas otras instancias, que Dios (y específicamente Él mismo) tomará en cuenta la justicia o injusticia, dureza o misericordia, que empleemos con los demás (la vara con la que midamos).  Conociendo nuestra naturaleza humana caída, sabe que demasiadas veces tenderemos a la injusticia y a la dureza y, en ese caso, sería mejor que optáramos por no juzgar.

También nos previene a que nos auto-examinemos primero, pues muy posiblemente nos encontremos en una situación similar a la que estemos juzgando (i.e. calificando); en cuyo caso no tenemos autoridad moral para hacerlo.  Por tanto tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos. Romanos 2.1 RVC  De esta enseñanza se deriva el conocido dicho de que cuando señalamos con nuestro dedo índice, hay otros 3 dedos de esa mano que apuntan hacia nosotros mismos.

Ser compasivos


En el Evangelio de Lucas, donde se repite esta enseñanza, está precedida por el pasaje que nos pide amar hasta a nuestros enemigos, el cual concluye con este llamado:  Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo. Lucas 6.36 RVC  En ese evangelio, el pasaje que estamos revisando dice:  »No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos.» Lucas 6.37-38 RVC  Observamos los temas de la compasión y la misericordia.  Así como Dios es compasivo con nosotros, ofreciéndonos su misericordia a través del pago que Jesús hace por nuestros pecados, que implican su perdón y, por lo tanto, el no ser condenados; también nos pide que seamos congruentes con ello, siendo compasivos en nuestros juicios, perdonando y no condenando, y generosos en nuestro amor, todo lo cual nos dice que nos será retribuido.

No menospreciar

En otras ocasiones, la intención de juzgar/opinar busca ponernos encima de los demás, considerando que lo que hacemos o en lo que creemos nos hace superiores; logrando no sólo el desagrado hacia nosotros, sino que si además nos ostentáramos como cristianos, la gente podría alejarse de Dios por vernos como personas petulantes e hipócritas.  Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano. Romanos 14.13 NVI  El contexto de este pasaje de Romanos trata sobre diferentes prácticas que unos y otros hermanos en la fe tenían, siendo unas verdaderamente superiores a las de otros en un sentido doctrinal.  No obstante, Pablo no quiso que la gente se perdiera en disputas secundarias ante la importancia de seguir a Dios, por lo que era mejor dejar los juicios de lado.  Y aunque este pasaje habla sobre diferencias entre hermanos en la fe, no con no creyentes, con nadie debemos caer en la petulancia, ... Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, ... Romanos 12.3b NVI

No hablar mal

Y otra razón para no juzgar, es en el sentido de no hablar mal, no murmurar o no pasárnosla criticando a los demás; y mucho menos llegando a erigirnos en jueces que salvan o condenan.  Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas a la ley, te haces juez de ella en vez de obedecerla. Solamente hay uno que ha dado la ley y al mismo tiempo es Juez, y es aquel que puede salvar o condenar; tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? Santiago 4.11-12 DHH  Este pasaje también está dirigido a las relaciones entre hermanos en la fe, pero también lo podemos aplicar en otras relaciones.

Conclusión

Hasta aquí, tenemos claro que no debemos juzgar a los demás; es decir, evaluarlos, formarnos opiniones sobre ellos y emitirlas (decírselas a ellos o a terceros).  Por lo menos, vemos que no debemos hacerlo mientras no sea un juicio justo y misericordioso; mientras no hagamos un previo auto-examen y corrijamos lo que esté mal de nuestra parte; mientras sea con fines de sentirnos superiores; y mientras sea para hablar mal de los demás.

Por otro lado, sin caer en justificar opiniones gratuitas que nadie nos pide ni necesita, ni el gustado deporte del chisme, la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas.

Así que el tema no termina aquí, la Biblia es muy amplia y muy rica, y daremos respuesta a ésta y otras cuestiones en la siguiente entrada (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2).

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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domingo, 7 de agosto de 2011

El Plan de Salvación - ¿Pero de qué?


En diversas entradas he invitado a mis lectores a que conozcan sus Biblias, que las lean en serio, y que reflexionen sobre lo que leyeron para que, como objetivo último, lo vivan.  Para los que nunca lo han hecho, les sugiero que lean mi entrada:  Recomendaciones para empezar a leer la Biblia.

En mis entradas de este 'blog' he mencionado que la Biblia es un medio de comunicación de Dios con nosotros, y debo agregar y enfatizar que uno fundamental.  En la Biblia se relata la relación de la humanidad con Dios, cómo empezó y se rompió (ver mi entrada:  ¿Cuál fue el famoso Pecado Original?), pero sobre todo, nos habla sobre su propósito de restaurar esa relación para vivir eternamente y plenamente con Él.

Así pues, este 'blog' no puede estar completo sin hablar sobre el plan para eso, muy conocido como Plan de Salvación, sobre el cual gira esta fe que profesamos y que llamamos Cristianismo, y cuyo fundamento está en esa Biblia a la que invito a leer.

El PLAN DE SALVACIÓN

El Plan de Salvación es una forma popular de explicar nuestra fe pero no está expuesto tal cual en la Biblia; sin embargo, debe estar plenamente basado en ella pues esto es imprescindible para la exposición de cualquier doctrina, y aún más para ésta que es la más importante.  Así pues, veamos este plan expuesto bíblicamente describiéndolo en los siguientes puntos:

1. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros


Nosotros fuimos la culminación de su creación en el mundo haciéndonos a su imagen y semejanza (cf. Génesis 1.26).  Creó un mundo en el que tuvimos todo lo que necesitábamos en abundancia y que era "bueno en gran manera" (cf. Génesis 1.31 RV60, ver entradas Creación o Evolución - Parte 1 y Creación o Evolución - Parte 3).  Aún ahora, a pesar del daño que le hemos hecho al planeta, continúa impresionándonos por su riqueza y belleza.  Él quiere lo mejor para nosotros.  Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29.11 NVI  Pero entenderemos mucho más sobre este gran amor de Dios por nosotros en el punto 3 (ver siguiente entrada).

2. El pecado nos separa de Dios


Repasemos el significado de la palabra "pecado" en el griego original del Nuevo Testamento, αμαρτια - 'jamartia', que significa "errar el blanco", entendiendo esto como hacer cualquier cosa menos lo correcto.  En otras palabras, hacer cualquier otra cosa que no sea la voluntad de Dios, que viene a ser "el blanco".  Hay veces que podemos estar cerca del "blanco", ¡pero hay muchas veces que no le damos ni al tablero!

Hablando de pecado, empecemos por cómo cumplimos los principales mandamientos. —"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Mateo 22.37-40 NVI  Veremos que es claro que dejados en nuestra condición humana estos mandamientos son imposibles de cumplir.

A quien amamos la mayor parte del tiempo como Dios demanda es a nosotros mismos; somos por naturaleza egoístas.  Si nos guiáramos por las letras de muchas canciones románticas, podríamos decir que tal amor lo dedicamos a quienes estemos enamorados, pero la realidad es que en la gran mayoría de las veces en el fondo se trataría de obsesiones sobre personas porque satisfacen nuestras pasiones o necesidades emocionales, no del amor superior, como lo veremos adelante (por algo las relaciones son tan vulnerables y ahora más que nunca).


Respecto a amar al prójimo como a nosotros mismos, es completamente absurdo que lo podamos hacer.  Aclaro que en griego la palabra castellana "amar" tiene 3 equivalentes:  'Eros' que es un amor que viene de los sentidos, estético, sensual o erótico, lo aplicamos a lo que nos gusta; 'fileo' que viene de las emociones, lo aplicamos a los amigos, a la familia o a los hijos; 'agapao' que es el tipo superior, el de sincero interés, el que quiere lo mejor para los demás, incluso para los que no nos gusten o simpaticen, el que podríamos tener aún por los enemigos (cf. Mateo 5.44).  Aclaremos también que "prójimo" se refiere a "el próximo", o sea, prácticamente cualquiera.  Partiendo de este amor, es evidente que podemos ser capaces de tener cierto interés, mayor o menor, por algunas personas cercanas o incluso a la gente en general, pero el grado de hacer equivalente y extensivo el interés que tenemos por nosotros mismos a los demás está completamente fuera de órbita para nosotros.  Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1a Juan 4.20 RV60

Si continuáramos con los demás mandamientos, como no robar, no mentir, no codiciar, no matar, etc. (cf. Éxodo 20.12-17), volvemos a darnos cuenta de nuestro pecado.  En el llamado Sermón del Monte, Jesús establece un estándar aún mas alto para el cumplimiento de tales mandamientos.  Ustedes han oído que se dijo: "No cometas adulterio." Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Mateo 5.27-28 NVI  Y es que tenemos mucho pecado en nuestro corazón que no llegamos a ejecutar solo por falta de oportunidad.  Por ejemplo, sin duda abundan quienes teniendo la seguridad de no meterse en ningún tipo de problema (criminal, de infidelidad, etc.), tendría relaciones sexuales con quien les excitara, algunos incluso violentamente.  Lo mismo podría aplicarse a robar.  En cuanto a matar, podemos hacerlo sin llegar a cometer un homicidio, simplemente destruyendo su reputación ante otras personas (cf. Mateo 5.21-22), ya sea con toda la mala fe, o con un simple chisme.  Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! Santiago 3.5 NVI

Así pues, en nuestras vidas cometemos un sinnúmero de pecados contra un montón de gente que ni sabemos quien es, contra las personas cercanas a nosotros, incluso contra nosotros mismos, pero sobre todo contra Dios.  El resultado individual, cada uno lo sabemos en nuestras respectivas vidas.  El resultado global es el de un mundo que a pesar de sus portentosos avances científicos y tecnológicos, se deteriora a pasos agigantados económica, ecológica y, más que nada, moralmente.


"OK, OK, podemos decir, por supuesto que he pecado en mi vida, pero no soy ni un asesino ni un narcotraficante, ni un terrorista, ni nada por el estilo, en realidad no soy tan malo".  Pero la realidad es que podemos ser muy consecuentes con nosotros mismos.  A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los motivos. Proverbios 16.2 NVI  Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, Hebreos 9.27 RV60  También Enoc, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó acerca de ellos: «Miren, el Señor viene con millares y millares de sus ángeles para someter a juicio a todos y para reprender a todos los pecadores impíos por todas las malas obras que han cometido, y por todas las injurias que han proferido contra él.» Judas 14-15 NVI


Podemos creer que nuestras buenas obras nos alcanzarán para nivelar las malas.  Hay quienes se creen muy puros, pero no se han purificado de su impureza. Proverbios 30.12 NVI  Él les dijo: «Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios. Lucas 16.15 NVI  Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3.15-16 RV60  Además, nadie estamos exentos.  Como está escrito: No hay justo, ni aún uno; Romanos 3.10 RV60  ... por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, Romanos 3.23 RV60  Pues "Ninguno hay bueno sino uno: Dios." Mateo 19.7b RV60

¿Acaso esto es increíble en un mundo en el que se valora más a la gente por lo que tiene o como se ve; que la mayor parte del tiempo sólo vemos por nosotros, aún implicando eso pasar por encima de los demás; que desde niños nos fascina la violencia y la muerte; que nuestras máximas aspiraciones tienden al materialismo y que, sobre todo, Dios está mayormente ausente de nuestras vidas?

Dios odia al pecado.  Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová. Zacarías 8.16-17 RV60  Y "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6.23, RV60).  De esta manera, no podemos tener parte con Él en la vida eterna que nos ofrece.  ¿Cuál sería entonces nuestro lugar?


Podemos disertar sobre el infierno, el cual es un tema muy escabroso, pero por ahora, prefiero hacerlo muy poco.  Por un lado tenemos la imagen del fuego y el sufrimiento:  ... y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 13.42 RV60  Por otro lado tenemos que el castigo será proporcional, tal como esperaríamos de la perfecta justicia de Dios:  ... Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Apocalipsis 20.12 RV60  Y que este no es eterno:  Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10.28 RV60

Hay quienes creen que el castigo en el infierno es eterno pero, además de que esto se antoja demasiado desproporcionado, se nos dice muy claramente que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6.23 RV95), lo que significa que el resultado final es la mencionada destrucción del alma y el cuerpo (cf. Mateo 10.28 RV60), la cual es la "muerte segunda" (cf. Apocalipsis 21.8 RV60).  En el otro extremo, también hay los que no creen en un castigo eterno, ya sea pensando que Dios perdona todo a todos, o que simplemente cesamos de existir al morir, después de hacer y deshacer como se nos pegue en gana durante nuestras vidas, lo cual es contrario a lo que encontramos en la Biblia y que tampoco suena muy justo, ¿o sí?  Así pues, en todo caso es claro que la perspectiva no es nada buena.  Más bien, es tremendamente mala.

Podemos reaccionar como a quienes les predicó Pedro.  Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Hechos 2.37 RV60  Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; Hechos 8.22 RV60

El camino comienza por ahí y podemos superar el "quizás" y tener plena certidumbre.  Por ahora amigos, por favor disculpen el suspenso y para no alargar más esta entrada, los espero en la próxima.

Los saluda como siempre su amigo el Biblioguero.

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