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lunes, 28 de diciembre de 2020

Qué dice la Biblia sobre la idolatría, Parte I - video

 

Adolfo Hernández, estudioso de la Biblia de Guatemala, me entrevista sobre este tema de contrapunto entre iglesias cristianas. En esta parte I veremos qué nos manda la Biblia, lo relativo a la imagen de Dios Padre y tocaremos el tema del racismo que puede ser tangencial con la idolatría.

También puedes leer sobre esto en la entrada del mismo nombre, que incluye ésta y las otras partes.

Los saluda su amigo El Bibilioguero.

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domingo, 19 de agosto de 2012

Los 10 anti-mandamientos de la cultura actual


Todos sabemos de los 10 mandamientos que recibió Moisés directamente de Dios en el Monte Sinaí - si bien, muy probablemente no podamos enumerarlos todos.  Hemos hablado frecuentemente de una cultura actual que se revela contra la voluntad de Dios.  Veamos lo anterior a la luz de los conocidos 10 mandamientos.

Los 10 mandamientos

Encontrándose el pueblo de Israel durante su éxodo de Egipto, Dios les ofreció el pacto de la Ley.  Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Éxodo 19.5 RV95  El evento fue ciertamente portentoso ...  En la madrugada del tercer día hubo truenos y relámpagos, y una densa nube se posó sobre el monte. Un toque muy fuerte de trompeta puso a temblar a todos los que estaban en el campamento. Entonces Moisés sacó del campamento al pueblo para que fuera a su encuentro con Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte Sinaí. El monte estaba cubierto de humo, porque el Señor había descendido sobre él en medio de fuego. Era tanto el humo que salía del monte, que parecía un horno; todo el monte se sacudía violentamente, y el sonido de la trompeta era cada vez más fuerte. Entonces habló Moisés, y Dios le respondió en el trueno. Éxodo 19.16-19 NVI  A continuación extraeré lo que son los 10 mandamientos:
  1. »No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20.3 RV95
  2. »No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás ... Éxodo 20.4-5a RV95
  3. »No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano ... Éxodo 20.7 RV95
  4. »Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna ... Éxodo 20.8-10b RV95
  5. »Honra a tu padre y a tu madre ... Éxodo 20.12a RV95
  6. »No matarás. Éxodo 20.13 RV95
  7. »No cometerás adulterio. Éxodo 20.14 RV95
  8. »No hurtarás. Éxodo 20.15 RV95
  9. »No dirás contra tu prójimo falso testimonio. Éxodo 20.15 RV95
  10. »No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo». Éxodo 20.17 RV95
La versión católica

Si bien los anteriores son los 10 mandamientos encontrados tales cuales en cualquier Biblia, la tradición de la Iglesia Católica ha omitido llanamente el segundo, siendo clara la práctica dentro de ella de la veneración/adoración de imágenes (ver entrada Qué dice la Biblia sobre la idolatría).  También hay un cambio respecto al cuarto mandamiento al referirse al 'Sabath' como día de descanso, habiéndolo trasladado del sábado al domingo, sobre lo cual no haremos por ahora mayor comentario pues es todo un tema por sí solo.  Finalmente, con el fin de preservar la cantidad de 10, se partió el último mandamiento en 2, refiriéndose la primera parte a no codiciar "la mujer de tu prójimo", y la segunda parte a no codiciar los bienes ajenos.

Otra discusión, no solamente dentro de la esfera del catolicismo, se refiere al sexto mandamiento, el cual se traduce también como "No asesinarás", queriendo diferenciar el matar a un ser humano por causa de un castigo justificado o por la guerra, causales que sí están aceptadas en la Biblia, contra el asesinar arteramente, lo cual está expresamente prohibido en la misma.

Los 10 anti-mandamientos de la cultura actual

Si bien, pudiéramos decir que, por lo menos a nivel superficial, podemos pensar que la mayoría de las personas creen que se deben cumplir os 10 mandamientos, la realidad de nuestra cultura es muy diferente.  Veamos cómo está el mundo en cada uno de ellos:

1.  Cada quien puede creer en el(los) dios(es) que quiera.

Evidentemente, lo anterior enuncia un derecho legal de cada quien que, sin embargo, se ha convertido en el fundamento del Relativismo Espiritual que ha ganado tanto terreno (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).  El primer mandamiento de la Biblia es el primero porque es fundamental para todo.  Si no creemos en un único Dios que, como tal, puede dictarnos qué está bien y qué no, lo que sigue puede quedar perfectamente en el aire.  Así pues, se han generado muchas vertientes encausadas en combatir esta creencia.  Por un lado está la creencia en supuestos tremendamente aventurados de la ciencia, según la cual Dios ni siquiera es necesario (ver entrada Dios no es necesario, según Stephen Hawking) y, por lo tanto, incluso ni exista.  Por otro lado, se está dando una dilución o confusión de ideas en las que Dios ya no es una persona con la que, aún con su grandeza, podemos relacionarnos, sino que es más como un ente lejano y/o impersonal sobre el que no podemos estar seguros de qué quiere en nuestras vidas, si es que quiere algo, por lo que la conclusión ha sido que cada uno viva como mejor le parezca (ver entrada ¿Es bueno el deísmo?).

2.  Venera/adora a símbolos, a imágenes o a la naturaleza.

Lo anterior se hace reconociendo un propio mérito a ellos o creyendo que son un conducto para Dios.  Pero el segundo mandamiento de la Biblia es tan importante que es el que sigue al primero, y no obstante, ha sido ampliamente desechado.  Una transgresión obvia es la ya mencionada veneración/adoración de imágenes.  Pero hay otras formas más sutiles como el vivir absorbido por la búsqueda de dinero, posesiones, placer y diversión.  O la vana adoración de ídolos productos de los medios de comunicación (artistas, músicos, deportistas, etc.).

3.  No tomes a Dios muy seriamente (no es muy 'cool').

Todavía, el nombre de Dios como tetragramatón - יהוה‎ (YHWH pronunciado como Yahvé o Jehová) se ha mantenido respetado (hasta donde sé).  Sin embargo, su nombre como "Dios" se usa muy ligeramente en muchas expresiones populares comunes y en algunas incluso francamente ofensivas y vulgares que no mencionaré pero que muchos conocemos.  En donde encontramos referencias a Dios no sólo vanas sino hasta sacrílegas, es en música popular, programas de televisión y películas, especialmente provenientes de Estados Unidos.

4.  ¿Dedicarle tiempo a Dios, bromeas?

Al estar Dios cada vez menos presente en nuestras vidas, lo común es que no guardemos ningún día para Él; tal vez ni siquiera alguna(s) hora(s) el domingo según es la costumbre cristiana existente.  En todo caso, nuestros días se diferencían entre sí en función del trabajo y el descanso/diversión; es decir, nuestra rutina tiende a ser:  TRABAJA-DUERME-DIVIÉRTETE.  Esto es un tema interesante por lo remoto que el cumplimiento de este mandamiento ya está en nuestro mundo, y sus implicaciones de dedicarle tiempo a Dios, y que requerirá tratarse más a fondo posteriormente.

5.  Los viejos están 'out'.

Este mandamiento implica a la familia y el respeto a nuestros mayores.  La institución familiar ha sido grandemente desgastada.  El divorcio está convirtiéndose en una fase natural de la vida familiar y conlleva un deterioro en lo que debe ser un padre y una madre.  Además de eso, también se está difundiendo la imagen de padres torpes y disfuncionales (ejemplos de lo anterior son diversas caricaturas y programas de televisión), y se promueven leyes que limitan su autoridad.  Por otro lado, la gente grande en vez de ser honrada es menospreciada y vista como estorbo, lo cual es claramente observado en el mercado de trabajo, en el cual las personas mayores de 40 años ya empiezan a ver cómo se reducen sus oportunidades de trabajo.

6.  Matar es divertido.

Aunque todavía el quitarle la vida a alguien se ve como el peor de los pecados, desde pequeños se nos va sutilmente habituando a ver la muerte de una manera no sólo más casual sino hasta divertida a través de innumerables videojuegos, programas de televisión y películas, a tal grado que si "hay muchos muertos" y "mucha sangre", éstos son más entretenidos.  Lo anterior termina trasladándose a la realidad (ver entrada Los jóvenes mueren más por asesinato); si bien, en aras de "la libertad" y "la apertura", hay muchos que cuestionan la influencia que eso causa no sólo en los chicos y jóvenes, sino en todos en general.  Lamentablemente, es un hecho que la violencia, la inmisericordia y el sadismo están muy presentes en mucho de lo que nos ofrecen los medios y vemos.

7.  El sexo justifica la infidelidad.

Es cada vez más común, así como triste, conocer de matrimonios que terminan por infidelidad.  Lo podemos ver en la familia, en los amigos, en los conocidos, etc.  Al no haber una base firme de valores inmutables, y estar expuesto a una cultura inmersa en la sensualidad, es más propicio caer en 'affaires' y deslices que arruinan los matrimonios.  Hoy día, con tantos divorcios y parejas que ya ni siguiera optan por casarse, se está generando una nueva normalidad en la que la típica familia nuclear de padres e hijos se está convirtiendo en minoría.  El costo de perder el fundamento de la familia en la sociedad es enorme en muchos sentidos (emocional, económico, formación de los hijos, etc.).

8.  Cada quien ve por sí mismo.

Al no ser Dios lo primero y tampoco ver a nuestro prójimo como nuestro igual, lo primero somos nosotros mismos y el medio principal para satisfacer prácticamente todas nuestras necesidades es el dinero, así que, en este mundo de consumismo y de avaricia, se nos arrastra a que nuestras vidas giren en torno a conseguir dinero.  En esta lucha cotidiana de la gran mayoría de la población, se considera que hay que sacar ventaja de los demás antes de que alguien la saquen de uno, por lo que es posible caer en tomar lo ajeno.  Ciertamente, y gracias a Dios, las leyes humanas limitan mucho eso; sin embargo, impera mucho la injusticia e impunidad con muchos de quienes ostentan algún tipo de poder, sean criminales, políticos, financieros o mercaderes, por lo que el respeto a lo ajeno también se está desgastando.

9.  Miente si te conviene.

Un valor fundamental de la Biblia es la verdad, sobre la cual se pueden edificar tantas cosas.  Hoy día, siguiendo el razonamiento del mandamiento anterior de ver por nosotros mismos actuando según convenga, faltamos a la verdad con una facilidad tremenda.  Lo anterior va desde "mentirillas" como decirle a alguien que nos está esperando, que estamos a un par de kilómetros de llegar, cuando la realidad es que estamos a mucho más; hasta falsedades de grandes consecuencias en nuestra vida familiar, social, de negocios, etc.  Así pues, esto lo podemos manifestar de un sinnúmero de maneras:  Podemos hacer falsas promesas o a la ligera; exagerar algo para enfatizar algo si nos conviene; ostentarnos como lo que no somos; ocultar una falta; dar una falsa excusa; decir medias verdades; etc., etc.

10.  Sé ambicioso, aspira a tener mucho.

El no codiciar conlleva con la apreciación de lo que tenemos, el entender lo que realmente tiene valor en la vida, y el alegrarnos con el bien de los demás, todo lo cual nos da paz y gozo en nuestras vidas. Sin embargo, en nuestra cultura actual se nos indoctrina a pensar que "somos lo que tenemos", de manera que para ser más, necesitamos tener más, por lo que tendemos a no estar satisfechos con lo que tenemos, vamos perdiendo aprecio por lo que realmente vale en la vida, y nos duele que otros tengan lo que nosotros no, todo lo cual nos lleva amargura y frustración.

Conclusión

La exposición anterior presenta el extremo que se contrapone a los Diez Mandamientos de la Biblia.  Por supuesto, no podemos generalizar que toda la gente llegue a esos extremos.  Como en todo, hay diferentes grados en los que se puede caer en cada uno de esos anti-mandamientos.  Lo que desgraciadamente sí es un hecho, es la franca tendencia de la cultura actual hacia esos anti-mandamientos, alentada y alimentada por los medios de comunicación, para que todos nos vayamos acercando a esos extremos.  También, por supuesto, no toda la cultura actual es mala, pero la tendencia que tiene, sí lo es.  Por ello la Biblia nos dice:  No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. 1a Juan 2.15 NVI  Pues ... ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5.20 RV95

Estemos conscientes y alertas de esta cultura, con la ayuda de Dios cuidemos de nosotros mismos y de nuestras familias, pues ... ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 8.39 RV95  Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. 2a Juan 6 RV95

Que Dios los bendiga, les desea su amigo el Biblioguero.

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sábado, 14 de enero de 2012

Qué dice la Biblia sobre la idolatría


La palabra idolatría suena a algo malo y pareciera que la respuesta al título de esta entrada está de más.  Sin embargo, la forma en que se profesa o se cree profesar una fe cristiana por millones de personas (dejo abiertas ambas posibilidades), hace que esta respuesta no sea tan obvia como uno imaginaría.  Revisemos con cuidado este tema que tiene aristas que pueden incomodar a muchos.

Qué es idolatría

La palabra "idolatría" viene de las raíces griegas εἴδωλον - 'eidolon' (i.e. ídolo) que significa "imagen" o "figura", y λάτρις 'latris' que significa "adoración", por lo que su significado es:  Adoración a imágenes.  En nuestros días, una forma de entenderla muy claramente y sin mayores problemas es como la adoración por algún pueblo atrasado a la imagen de algún dios primitivo, o incluso como la fascinación fanática hacia algún artista de la industria del entretenimiento.  Pero lo anterior es sólo una forma de entenderla muy limitada.  Aunque hay idolatría en muchas religiones, y en creencias esotéricas y oculistas, nos enfocaremos en la que podemos encontrar en los que profesan o creen profesar la fe cristiana.

El primer mandamiento

En el Antiguo Testamento, el no caer en la idolatría está contemplado en nada menos que el primero de los 10 mandamientos.  »No tengas otros dioses además de mí. »No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Éxodo 20.3-5a-b NVI  Vemos que el mandamiento de reconocerlo sólo a Él como nuestro Dios viene acompañado en forma muy explícita con la prohibición expresa de ni hacer representaciones físicas de nada, ni celestial ni terrenal, ni de adorarlas.  Empezamos constatando que es un tema muy central en la voluntad de Dios.

¿Cómo es la imagen de Dios Padre?

Además, Dios Padre nunca se mostró ante nadie en la Biblia en forma inequívoca.  Moisés, quien fue el profeta más importante en el Antiguo Testamento y quien tuvo más contacto directo con Él, vio su gloria ('shekinah'), pero Dios no quiso que viera mucho más que eso.  Entonces dijo Moisés: —Te ruego que me muestres tu gloria. Jehová le respondió: —Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y pronunciaré el nombre de Jehová delante de ti, pues tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente con quien quiero ser clemente; pero no podrás ver mi rostro —añadió—, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo. Éxodo 33.18-20 RV95  Así pues, Dios Padre nunca se manifestó en forma personal a nadie.

En partes del libro de Daniel se le llama "Anciano de Días".  »Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Daniel 7.9 RV95  Podemos inferir que es de aspecto viejo por ese apelativo y el cabello blanco, si bien, tal apelativo puede significar que es evidentemente de mucha, muchísima, edad (tanta como sea la eternidad).  Esta es la imagen más común de Dios y que podemos apreciar en el fresco que representa a la creación, pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina .


En el libro de Apocalipsis tenemos otra imagen.  Al instante, estando yo en el Espíritu, vi un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. La apariencia del que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante en su apariencia a la esmeralda. Apocalipsis 4.2 RV95  El jaspe es de color rojo parecido a la sangre , y la cornalina es otra piedra de color rojo vivo, tendiendo al naranja .  Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Apocalipsis 21.11 RV95  Con esta otra mención, podemos inferir que lo que es como rojo no es tanto Él, sino su resplandor, lo cual está en línea con lo que vio Moisés.  Es interesante notar que ambas piedras destacan al ser la primera y la última en las especificadas para el pectoral del sumo sacerdote (cf. Éxodo 39.10-13, a la cornalina también se le llama sardio o sárdica), y el jaspe es también la primera piedra mencionada para los cimientos de la Nueva Jerusalén (cf. Apocalipsis 21.18).

Una muestra de que al Dios verdadero no se le representaba la leemos en la mención de Pablo en Hechos 17.23 (RV95):  ... porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: “Al dios no conocido”. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerlo, es a quien yo os anuncio.

Vemos pues que en la tradición judía, en la cristiana y aún la católica, siguiendo la palabra del primer mandamiento, es muy rara la representación, y aún más la adoración a una imagen de Dios Padre, en lo que también coincide la religión monoteísta del Islam, la cual también prohibe muy expresamente la representación de Alá.

La imagen de Jesucristo

Aquí sí vemos una profusión inmensa de imágenes de Jesús y también un gran culto a éstas y a crucifijos.  Por un lado, podemos pensar que esto es natural, ya que Dios se hizo carne como Cristo.  Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Juan 1.14 RV95  Así pues, sin duda alguna, miles de personas conocieron perfectamente su aspecto (tan sólo consideremos los que comieron de la multiplicación de los peces y panes).

Sin embargo, la Biblia prácticamente no dice nada sobre el aspecto de Jesús.  Si acaso, en el libro de Isaías se nos dice lo siguiente:  Subirá cual renuevo delante de él, como raíz de tierra seca. No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, mas sin atractivo alguno para que lo apreciemos. Isaías 53.2 RV95  Tan fue así, que lo mandaron crucificar (independientemente de que así estaba dispuesto).  En todo caso, fuera de eso, que dista mucho de la imagen común que se tiene de Jesús, sólo podemos encontrar descripciones de Jesús en el Apocalipsis como un jinete en la batalla de Armagedón.  Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Apocalipsis 19.11-13 RV95  Ciertamente, cuando regrese como Rey de Reyes sí lo veremos con hermosura, esplendor y muy atractivo.  Tú eres el más apuesto de los hombres; tus labios son fuente de elocuencia, ya que Dios te ha bendecido para siempre. ¡Con esplendor y majestad, cíñete la espada, oh valiente! Salmos 45.2-3 NVI  Pero este pasaje que habla de su aspecto en su segunda venida, tampoco nos aporta mayor información sobre su fisonomía.

La imagen popular de Jesús, hoy día, es la de un hombre adulto joven - como es de esperar pues sabemos que tenía 33 años al ascender al cielo; barbado - lo cual es muy probable dadas las costumbres de la cultura judía; con cabello largo - contrario a la costumbre de la cultura en esos tiempos; y blanco - también contrario al tono de tez de lo que sería un judío típico se esos tiempos.  También se le muestra delgado, pero aunque podría ser también de esperar que supiese alimentarse bien y no tuviese sobrepeso, ¿porqué descartar que fuese atlético?  Y en un afán de presentarlo atractivo para los estándares actuales, a menudo se le presenta más bien alto y bien parecido, e incluso rubio y de ojos azules (contraponiéndose a lo que leímos en Isaías).


A final de cuentas, todo lo anterior, no sólo es ocioso sino contrario a la voluntad de Dios.  Precisamente porque nos hizo y nos conoce, sabe de la debilidad de nuestra fe y nuestra proclividad a depositarla en imágenes, por eso estimó que no deberíamos contar con ningún dato relevante del aspecto de Nuestro Señor Jesús.

El Espíritu Santo


La imagen popular del Espíritu Santo es el de la paloma, pues bajó en su forma después de que Juan el Bautista bautizó a Jesús.  ... y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia».  Lucas 3.22 RV95  Esta imagen, aunque es común, tampoco es objeto frecuente de adoración.

Veneración (¿o adoración?) a hombres

En la Biblia encontramos muchos hombres y mujeres muy destacados, y admirables en muchos aspectos, si bien, humanos al fin (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).  En el s. VIII surgió un conflicto entre la iglesia de Bizancio y la de Roma, entre los llamados iconoclastas e iconodulios (los que se oponían a la adoración de imágenes y los que estaban a favor de ellas).


Los iconoclastas argumentaban:  Basándonos en las Santas Escrituras y en los Padres, declaramos unánimemente, en el hombre de la Santa Trinidad, que habrán de ser rechazado y removido y maldito lo de la Iglesia Cristiana cuya apariencia esté hecha de cualquier material y color por el malvado arte de pintores ... ¡que sea anatema! "Epítome de la Definición de el Concilio Iconoclasta", Concilio de Constantinopla V  También decían:  Satán desvió a los hombres, de manera que adoraran a la criatura en vez de al Creador. La Ley de Moisés y los Profetas cooperaron para remover esto ruin. ... Pero el previamente mencionado demiurgo del mal ... gradualmente trajo de vuelta a la idolatría en la apariencia de Cristianismo.

Los iconodulios contra-argumentaron lo siguiente:  Que el mandamiento de no adorar a ídolos quedó atrás con la venida de Jesús como Dios encarnado.  Que los ídolos representaban seres irreales y los "íconos" a seres reales que sí vivieron (esto, aunque parece una buena razón, no es cierta pues muchos ídolos representaban a faraones, reyes y césares como deidades).  Que a Moisés se le ordenó hacer estatuas de querubines (ángeles guardianes) sobre el arca (cierto, pero la Biblia no registra absolutamente ninguna veneración a estas estatuas).  Que debían seguir tradiciones orales aunque no estuvieran escritas en la Biblia.  Que hay imágenes de origen sobrenatural (tal como se sostuvo siglos después sobre el Sudario de Turín y la imagen de la Vírgen de Guadalupe en una tilma).  Que era tonto negarle a Dios el mismo honor que se le daba a los reyes del mundo.

La Iglesia Católica distingue la adoración a Dios como "latria" (de la raíz griega mencionada al principio) y "dulia" (gr. δουλεία - douleia), que significa veneración, la cual se subdivide en "hiperdulia" que tiene un grado más alto destinado a la Vírgen María, y sólo "dulia" para los santos.  Esto parece ser una distinción correcta en la teoría, sin embargo, la realidad es que en la práctica muchos depositan casi toda o por lo menos una enorme porción de su fe en la Virgen María (o en sus personificaciones), y en los santos, además de hacerlo en forma muy expresa hacia imágenes de éstos, ya sea en templos, estatuillas, pinturas, estampas, etc.


El tema de María debe tratarse com más amplitud, lo cual haré en otra entrada (Qué dice la Biblia sobre la Virgen María).  Sólo recordemos sus propias palabras.  Su madre dijo a los que servían: —Haced todo lo que él os dijere. Juan 2.5 RV60

Respecto a los santos, tenemos que en el Antiguo Testamento nunca se veneró a los profetas en el sentido de rendirles culto.  Ciertamente se honró la memoria de grandes profetas y reyes, pero siempre se les reconoció como humanos falibles (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).  Estos son sólo unos botones de muestra:  Jacob logró la primogenitura con un engaño a su padre medio ciego (cf. Génesis 25).  Moisés asesinó a un egipcio, huyó y se escondió en tierras lejanas (cf, Éxodo 2), y por su desobediencia le fue negada su entrada a la Tierra Prometida (cf. Deuteronomio 34).  David mandó a una muerte segura a uno de sus generales con tal de quedarse con su esposa (cf. 2a Samuel 11).  Todos estos hechos, al estar incluidos en la 'Tanach' de los judíos (Antiguo Testamento), los hicieron muy conscientes de que aún a pesar de lo anterior, si estos fueron hombres importantísimos y con virtudes admirables, esto fue así por Dios y, por lo tanto, sólo a Él debían dirigir siempre su culto.

En el Nuevo Testamento, veamos lo que pasa en el relato de la transfiguración.  Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede dejar tan blancos. Y vieron a Elías y a Moisés que hablaban con Jesús. Entonces Pedro dijo a Jesús: —¡Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí! Hagamos tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que hablaba, pues estaban asustados. Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd». Y luego, cuando miraron, no vieron a nadie más con ellos, sino a Jesús solo. Marcos 9.2-8 RV95  Para estos apóstoles, Moisés y Elías eran tal vez los más grandes profetas y su primera reacción fue que debían rendirles los mismo honores que a Jesús.  ¿Qué pasó?  Que en una de las contadas ocasiones que Dios Padre habló en el Nuevo Testamento, indicó muy claramente que Jesús era Su Hijo, que lo oyeran a Él, y para mayor claridad, ya no aparecieron más ni Moisés ni Elías.  Mensaje:  No importa lo prominente que hayan sido estos hombres, sólo a Jesús debemos adorar.

En otro pasaje, cuando a Bernabé y a Pablo quisieron adorarlos, encontramos a este último ... diciendo: —¿Por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay. Hechos 14.15 RV95

Conclusión


¡Nuestro Dios está en los cielos;
          todo lo que quiso ha hecho!
Los ídolos de ellos son plata y oro,
          obra de manos de hombres.
Tienen boca, pero no hablan;
          tienen ojos, pero no ven;
          orejas tienen, pero no oyen;
          tienen narices, pero no huelen;
          manos tienen, pero no palpan;
          tienen pies, pero no andan,
          ni hablan con su garganta.
Semejantes a ellos son los que los hacen
          y cualquiera que confía en ellos.
          Salmos 115.3-8 RV95

¿Así o más claro?  No hay excusa para depositar nuestra fe en otro más que Dios Nuestro Señor.  Podemos respetar y reconocer a hombres y mujeres prominentes en la Biblia, hacer más que eso no está indicado en ninguna parte de ésta.  Además, el hecho es que lo que sí practican muchos es una clara idolatría al centrar su fe en otros que no son Dios, y en adorar sus imágenes.  No seamos pues semejantes a esos ídolos que "orejas tienen, pero no oyen".  Si alguno tiene oídos para oir, oiga. Marcos 4.23 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero

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