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sábado, 4 de junio de 2016

¿Debemos los cristianos ser tolerantes? - Parte 2

) concluimos que los cristianos sí somos (o debemos ser) intolerantes "por cuanto no reconocemos, ni aceptamos (en cuanto a acoger, no ha prohibir), ni alentamos que se crea que:  1) Todas las religiones son válidas.  2) Otros libros, además de la Biblia, revelen directamente la verdad de Dios.  Con todo lo que ello implica."

Esta respuesta nos muestra sólo una cara de la moneda que, aunque muy importante, quedándonos nada más con ella, tanto presenta una imagen incompleta de cómo debiéramos ser los cristianos, como que nos da una pauta que nos puede llevar más allá de la intolerancia, hacia el odio (ver espectro Tolerancia/Intolerancia en la entrada anterior), como desarrollaremos más adelante.

Así que respondamos la pregunta que es el tema de esta entrada, refiriéndonos a cómo debiéramos comportarnos según nuestra fe cristiana, sustentándonos en lo que la Biblia nos dice sobre esto.

¿Debemos ser tolerantes?  ¿Cómo?

Dios declaró:  «Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí? Jeremías 32.27 NVI ... y como tal, puede destruir a todos los que no lo honren.  Pero no lo hace ... »Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Juan 3.16-17 RV60  Jesús nos mostró en su vida el ejemplo supremo de humildad y amor a los demás.  Él, lejos de gloriarse en su superioridad moral, convivió con los que se juzgaban como lo peor de la sociedad, lo cual causó espanto entre los religiosos de entonces.  Cuando los maestros de la ley religiosa, que eran fariseos, lo vieron comer con los cobradores de impuestos y otros pecadores, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué come con semejante escoria?». Marcos 2.16 NTV  Como vemos, Jesús fue más allá de la tolerancia, al amor por la gente rechazada, sin importarle que lo atacaran y rechazaran a él también por ello.

Jesús tratando con misericordia a una mujer adúltera, lo que los fariseos veían como inaceptable

En otra ocasión, ... Envió mensajeros por delante a una aldea de Samaria para que se hicieran los preparativos para su llegada, pero los habitantes de la aldea no recibieron a Jesús ... Cuando Santiago y Juan vieron eso, le dijeron a Jesús: «Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los consuma?». Entonces Jesús se volvió a ellos y los reprendió. Así que siguieron de largo hacia otro pueblo. Lucas 9.52-56 NTV  En este caso, Jesús mostró tolerancia tanto al permitir ser rechazado por un pueblo despreciado por los judíos pues los veían como herejes que se desviaron de su fe, como al reprender a sus discípulos por su falta de misericordia (cf. Lucas 6.36).  Y en esta misma línea Pablo instruyó:  No ofendan a los judíos ni a los gentiles ni a la iglesia de Dios. 1a Corintios 10.32 NTV


Así pues, podemos concluir que debemos SER TOLERANTES en nuestros tratos en general con los demás, con quienes no compartan nuestra fe y en el sentido de que ni debemos ni podemos imponerles nuestras creencias.  Jesús nos dio la pauta de presentar las buenas nuevas, que es con amor y misericordia, no con odio y violencia.  (Nota:  Hay quienes no entienden la diferencia entre imponer y presentar, y suponen que el hacer proselitismo implica imponer, cuando imponer conlleva un acto de coerción; y también desconocen que en el Cristianismo, toda decisión genuina sólo puede ser voluntaria y verdadera, si fuese forzada y sin convicción no tiene ninguna validez).

Y ya sea que seamos intolerantes o aún como tolerantes, sI lo fuésemos equivocadamente en forma condescendiente, respondámonos esta pregunta:

¿Somos superiores a los demás?


Es uno de los reclamos que muchos tienen de los cristianos (ver tema 10 en entrada anterior ¿Somos intolerantes los cristianos? - (Parte 1)).  Para estar bien ubicados, recordemos lo que Pablo les dijo a los corintios.  No se dejen engañar. Ustedes bien saben que los que hacen lo malo no participarán en el reino de Dios. Me refiero a los que tienen relaciones sexuales prohibidas, a los que adoran a los ídolos, a los que son infieles en el matrimonio, a los afeminados, a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, a los ladrones, a los que siempre quieren más de lo que tienen, a los borrachos, a los que hablan mal de los demás, y a los tramposos. Ninguno de ellos participará del reino de Dios. Y algunos de ustedes eran así. Pero Dios les perdonó esos pecados, los limpió y los hizo parte de su pueblo. Todo esto fue posible por el poder del Señor Jesucristo y del Espíritu de nuestro Dios. 1a Corintios 6.9-11 TLA (énfasis mío)  Lo que nos recuerda que los cristianos no somos ni superiores ni mejores que el resto del mundo, pues todos pecamos como los demás.  Al respecto, Pablo les dejó bien claro a los cristianos de su tiempo:  Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. Efesios 2.8-9 NTV

Para quienes se escandalizan con el homosexualismo como si fuese la peor abominación, nótese que en la misma categoría están los promiscuos, los idólatras, los que engañan a sus cónyuges, los que roban, los codiciosos, los tomadores, los chismosos y los deshonestos.  Aún tomando en cuenta que esta lista no es exhaustiva, habemos muchos que no podremos negar habernos identificado con algunos de estos grupos y no podemos "lanzar la primer piedra" (cf. Juan 8.7).

Veamos ahora cómo se tiende a aplicar la tolerancia al Cristianismo.

El rechazo al Cristianismo en la cultura actual

Hoy día, uno de los peores calificativos que se considera que se puede recibir es el de "intolerante" y, como dijimos al principio, se ha empleado para minar la imagen y credibilidad del Cristianismo y sus seguidores.  En esa línea, se ha distorsionado la virtud de la tolerancia al grado de que, hablando de creencias religiosas, todas se supone que deben ser relativas, por ende todas pueden ser válidas.  Así pues, la fórmula para no ser calificado como "intolerante" es aceptar que no hay verdad absoluta, y asumir que la verdad que cada uno quiera creer es tan válida como la de cualquiera (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).

Como resultado de esto, paradójicamente ahora hay cada vez más un rechazo insidioso a expresiones de la fe cristiana.  Esto es muy manifiesto en los Estados Unidos, la nación que es la punta de lanza de las tendencias mundiales.  Ahí, donde cerca del 70% de la población se identifica como cristiana (aunque muchos realmente no lo son), la práctica abierta del Cristianismo (leer o citar la Biblia, orar en el nombre de Dios, tener participaciones en iglesias, exteriorizar creencias ahora opuestas al gobierno, etc. - ya no digamos hacer proselitismo), ha llegado a ser prohibida en muchos espacios (oficinas de gobierno, ejército, varias empresas, muchas universidades, escuelas públicas, etc. - cada semana hay diversas notas periodísticas sobre esto que pueden leerse en medios de noticias americanos).  Esto empieza a imitarse en Europa y, a través de las redes sociales, permea en el resto del mundo.  Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. 2a Timoteo 3.2-4 NTV

Por otro lado, un factor innegable de este fenómeno tiene que ver con lo siguiente:

Las prácticas de ciertos cristianos o "cristianos"


Desgraciadamente, hay muchos cristianos con falsas doctrinas, que son dominados por amargura y resentimiento, o que de plano sólo se hacen llamar "cristianos", pues creen y practican algo muy diferente al Cristianismo, y que son soberbios y profesan odio contra los que desprecian.  Ejemplos de ello fueron la Santa Inquisición católica; los afrikáners que justificaban su racismo con infundios supuestamente extraídos de la Biblia; el Ku Kux Klan que hace otro tanto; muchos que odian a los judíos y ahora a los musulmanes; los que se creen "más santos que tú"; varios fanáticos locos que pretenden darle soporte en la Biblia a crímenes que cometen; y simplemente mucha gente que, lejos de practicar el amor que predicó Jesús, buscan fundamentar sus odios y un falso sentido de superioridad.  Dirán que aman y respetan a Dios, pero con su conducta demostrarán lo contrario. No te hagas amigo de esa clase de gente, ... 2a Timoteo 2.5 TLA

Quienes buscan darle un mal nombre al Cristianismo explotan todo esto y le dan gran difusión, así como a los pederastas que hay entre los sacerdotes católicos, y a los charlatanes que hay entre los predicadores evangélicos, los cuales muy posiblemente ni siquiera son realmente cristianos.  Y no es que deban ocultarse las malas prácticas ni las manzanas podridas, los cristianos debemos ser los primeros en denunciarlas, pero hay que saber diferenciar al verdadero Cristianismo de eso.

Conclusión


Si hemos de ser tildados de intolerantes por tener convicciones en nuestra fe en la Palabra, y predicar las buenas nuevas, que así sea.  Por otro lado, esa misma fe implica hacer la voluntad de Dios y eso significa practicar la tolerancia al no pretender imponer nuestra fe, ni manifestar odio ni soberbia, sino amor y humildad.  Si hacemos esto, Dios está con nosotros y que venga lo que venga.

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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sábado, 31 de mayo de 2014

Temer a Dios, ¿bueno o malo?


Dentro de las muchas creencias modernas, se considera que temer a Dios es impensable.  Muchos se preguntan:  ¿Cómo es posible que a Dios, un ser tan perfecto, deba temérsele?  O, peor aún, ¡que pida que se le tema!

Lo que se piensa es que a Dios, en su infinito amor, no debe temérsele pues no habría razón para ello.  Él, siendo tan sabio y bondadoso, conocería nuestras limitaciones y, no importando qué hiciéramos o qué tan grandes fuesen nuestros pecados (o para decirlo más aceptablemente para algunos, nuestras fallas o errores), Él nos perdonaría todo.  Así mismo, menos aún podríamos pensar que Él nos pidiera que le temiéramos pues, ¿¡cómo nos podría pedir albergar una emoción tan mala y perjudicial que, idealmente, no debería tener cabida en nuestras vidas!?

Respondamos a lo anterior, como siempre, desde el punto de vista de la Biblia.

El sofisma de que el temor es necesariamente malo

Ciertamente, sentir temor no es grato.  Temer se define como la emoción desagradable que sentimos cuando creemos estar en peligro de sufrir algún daño.  La expectativa de sufrimiento nos causa desde inquietud, a preocupación, a angustia, a zozobra, a desesperación o hasta a pánico.  Todo lo anterior es, sin duda, bastante indeseable.

Pero también sabemos que el temor nos puede evitar sentir algo aún más indeseable:  El dolor, la pérdida o incluso hasta la muerte.

Podemos revisar un ejemplo que fácil nos viene a la mente:  El de la llama de fuego.  Tememos acercarnos al fuego para evitar sufrir el dolor de quemarnos, aunque sólo sea la yema del dedo.  Vemos claramente que el temor puede ser muy beneficioso, pues nos evita sufrir el dolor y el daño temidos que nos provocaría una quemadura.  Como este ejemplo, podemos imaginarnos incontables más con los que podemos concluir que el temor no es necesariamente malo, sino hasta saludable.  Así que ... El sabio conoce el miedo y se cuida del peligro, pero el tonto es atrevido y se pasa de confiado. Proverbios 14.16 TLA

Cuando el temor es malo


Por otro lado, Nicolás Maquiavelo, el célebre escritor y político italiano (ss.XV-XVI), escribió en su novela "El Príncipe" que era mejor ser temido que amado.  Es justo decir que también decía que lo ideal era ser ambas cosas, y que se debía ser temido sólo al grado de que no se fuere odiado también.  Pero el punto es que nos consta que muchos poderosos han llevado muy diligentemente a la práctica lo anterior, en formas tan extremas y crueles, que han acarreado un sufrimiento tanto injusto como grande para prácticamente todo del mundo y a lo largo de la historia.  Y es este temor el que no puede ser ni bueno ni saludable.  Por ello Dios advirtió:  Castigaré la malicia del mundo, los crímenes de todos los malvados; acabaré con el orgullo y la arrogancia, aplastaré la altanería del tirano. Isaías 13.11 BLPH

Y qué decir del terrorismo, cuya estrategia es sembrar el miedo extremo, el terror.  Sobre los que lo practican se dice:  Hay seis cosas, y hasta siete, que el Señor aborrece por completo: los ojos altaneros, la lengua mentirosa, las manos que asesinan a gente inocente, la mente que elabora planes perversos, los pies que corren ansiosos al mal, el testigo falso y mentiroso, y el que provoca peleas entre hermanos. Proverbios 6.16-19 DHH

Qué dice la Biblia sobre temer a Dios

El principio de la sabiduría es el temor del Señor ... Proverbios 9.10a RVC


La sabiduría no es meramente contar con un gran acerbo de conocimientos, ni tampoco tener un alto coeficiente de inteligencia, sino la capacidad de discernir qué es lo mejor en el sentido pleno y total de la expresión; tener buen juicio para pensar y decidir cómo actuar.  El libro de Proverbios habla extensamente sobre la sabiduría, nos exhorta a buscarla y nos provee con un extenso compendio de consejos prácticos; ahí y en otras partes de la Biblia, se nos dice que el principio de la verdadera sabiduría tiene que empezar con temer a Dios.  ... Y dijo al hombre: “El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia”». Job 28.28 RV95

Además, para mayor claridad ... La maldad del impío me dice al corazón: «No hay temor de Dios delante de sus ojos». Salmos 36.1 RV95  Así que, el no temerlo, tiene semilla de maldad, pues tampoco nos haría apartarnos del mal.  Sin embargo, si queremos apartarnos del mal ... entonces sabrás lo que es temer al Señor, y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2.5 RVC

Dios no es un abuelo bonachón, es el Poderoso Creador de Todo

Hay muchos que malinterpretan que "Dios es amor" (cf. 1a Juan 4.8), suponiendo que siendo así, es de esperarse que todo lo vea tan amorosa y comprensivamente que, a final de cuentas, no hay pecado que Él no pueda perdonar.  Por un lado, casi es así, porque salvo el pecado imperdonable (cf. Mateo 12.31-32), Él tiene la disposición de perdonarnos todo.  Pero pretender que Él perdona así nada más como si fuera un abuelo bonachón, que de tan viejo y bueno, prácticamente raya en lo tonto, es lo que realmente sí es muy tonto.  Esa idea puede venir de una ilusión falaz de lo que es Dios, que parte de una noción rosa y simple; o de la conveniente expectativa de que "nos podemos salir con la nuestra" sin temer consecuencia alguna.

Dios, además de ser amoroso, tiene otros atributos.  Uno de ellos es que es justo, y así como es grande su amor, es también grande su justicia.  En esa justicia, Él dispuso la forma de perdonarnos a través de la redención que Jesús hizo de nosotros en la cruz y de que lo reconozcamos como nuestro Señor y Salvador.  Sobre esto, que es de vital importancia, trato ampliamente en la sección SALVACIÓN.  Por el momento, consideremos lo que se nos dice:  ¡Odien el mal! ¡Amen el bien! Asegúrense de que en los tribunales se haga justicia; Amos 5.15 DHH


Además, Dios es el Creador de Todo lo que Existe, y como tal es poderoso, muy, muy poderoso, en forma descomunal y, por ende, temible, muy temible.  No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. Mateo 10.28 RVC  Pues ... ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10.31 RVC

Sé que abundan quienes se rasgarán las vestiduras con estos pasajes, no queriendo creer que caer en manos de Dios sea tan tremendo.  Ciertamente, también está la contraparte, la extraordinaria bendición de estar con Él y que ... sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; Efesios 3.18 RVC  Pero volviendo al punto de tener que vérselas con Dios, ¿qué esperarían, que no deba temerse contravenir al Dios Poderoso Creador de Todo?

Hay, quienes creen que no hay a quien contravenir, Dentro de sí dicen los necios: «Dios no existe.» Salmos 14.1 RVC  También quienes alcanzan sólo a creer vagamente en un impreciso creador ausente de su creación, para quien no tenemos importancia (ver entrada ¿Es bueno el deísmo?).  Pero ... Más puede esperarse de quien reconoce que es tonto, que de un tonto que se cree muy sabio. Proverbios 26.12 TLA  Y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio ... Hebreos 9.27 DHH ... para ejecutar juicio sobre la gente de este mundo. Declarará culpables a los seres humanos por todos los actos perversos que cada uno haya hecho y a los pecadores rebeldes por todos los insultos que hayan dicho contra él» Judas 15 NTV

Queda claro que así como podemos temer contrariar a nuestro padre, a nuestro jefe, a nuestras autoridades, cuánto más al Señor Todopoderoso Creador de Todo lo que Existe.  Así que no nos conviene pasarnos de confiados (cf. Proverbios 14.6), y mejor, consideremos que ... De generación en generación se extiende su misericordia a los que le temen. Lucas 1.50 NVI

Trascender el temor


Finalmente, hay, después de todo, una forma en la que podemos dejar atrás el temor.  Quien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.  Por nuestra parte, hemos conocido y hemos puesto nuestra confianza en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios permanece en él. Nuestro amor alcanza su más alto nivel de perfección cuando, al compartir nosotros ya en este mundo la condición de Cristo, nos hace esperar confiados el día del juicio. Amor y temor, en efecto, son incompatibles; el auténtico amor elimina el temor, ya que el temor está en relación con el castigo, y el que teme es que aún no ha aprendido a amar perfectamente. 1a Juan 4.15-18 BLPH

Y como amar significa cumplir los mandamientos del Señor, vivan conforme al mandamiento del amor, tal como se les enseñó desde el principio. 2a Juan 6 BLPH  Que no haya pues, confusiones con conceptos de filosofías modernas, orientales o extrañas; esto es amar según la Palabra.

Quienes todavía no conozcan más del Señor, harán bien en empezar con tomarlo con toda seriedad temiéndolo, para que perfeccionándose en el amor de Cristo, superen todo temor.

Su amigo el Biblioguero.

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domingo, 20 de mayo de 2012

Felizmente casado


Hoy cumplo un año más de casado y quiero dedicarle esta entrada a mi esposa, hablando sobre el matrimonio.  ¿Qué dice la Biblia sobre él?  ¿Cómo lo piensa Dios?  ¿Qué bendiciones nos provee con él?  ¿Qué alternativas hay?  Veamos un poco de todo esto ahora.

El matrimonio

Como siempre, vale la pena conocer la raíz de la palabra.  En español, viene del latín, ya sea 'matris munium' que significa "el cuidado de la madre" (a los hijos), o 'matreum muniens' que significa "protección a la madre" (por parte del padre).  En inglés 'marriage' viene del latín 'marītāre' que significa proveer cónyuge.  Es claro, por estas etimologías, que la institución del matrimonio está claramente ligada a la de la familia, sobre lo cual trataremos un poco más adelante.

Nuestra relación con Dios es la más importante.  Jesús le dijo: —“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primero y grande mandamiento. Mateo 22.37-38 RV95  En lo personal, dicho lo anterior, creo que después de Dios en mi vida, el lugar más importante lo ocupa mi esposa.

Desde Génesis, Dios vio la necesidad de que el hombre de no estuviera solo.  Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» Génesis 2.18 NVI  Como seres sociales que somos, por mucho que nos venga bien de vez en cuando unos momentos con nosotros mismos, tendemos a buscar compañía.  La familia y los amigos son definitivamente esenciales, pero cada uno toma tarde o temprano su camino y puede perderse cercanía y, lo más importante, no puede haber el grado de intimidad que sólo puede haber entre una pareja.  Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne. Génesis 2.24 RV95  Y esta intimidad es tan recóndita que Dios indica que "serán una sola carne".  En el contexto del uso de las palabras en la Biblia, lo anterior implica que serán como familiares.  Así pues, nuestro cónyuge, aún siendo ajeno a la sangre de nuestra familia, se llega a considerar ante Dios como de nuestra sangre.

Los hijos

Además, está la consecuencia de los hijos, pues ... Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos ... Génesis 1.28a RV95  Hay quienes desdeñan la función de procreación del matrimonio, y aunque el amor de la pareja es el fundamento de éste y cabe la posibilidad de la incapacidad fisiológica de procrear, el ver a los hijos como una molestia que es conveniente evitar, como lo hacen no muchas parejas pero sí cada vez en mayor número, es una posición egoísta.  Ciertamente, el costo de criar un hijo puede ser relativamente oneroso (desde unos US$16,500 para los muy pobres hasta más de $125,000 para la clase media), por lo que los que no tienen hijos pueden alcanzar un nivel de vida económicamente más alto y acomodado.  Pero aunque puedan ser una carga que a veces nos pese (y no sólo económicamente), ... Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa. Los hijos que nos nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero. Salmos 127.3-4 NVI  Nosotros tenemos 2 hijos varones que, como matrimonio, consideramos el más grande regalo (y reto) que nos ha dado Dios.

El matrimonio en la Biblia

Pero aunque Dios dispuso que el hombre se uniera con una mujer, y así lo vemos en parejas como Adán y Eva, Abraham y Sara, Lot y su mujer, Isaac y Rebeca, Moisés y Séfora, Booz y Ruth, Zacarías y Elizabeth, José y María, Aquila y Priscila, etc.; vemos que Jacob procreó con 2 esposas y 2 concubinas, y que varios personajes tuvieron varias esposas como David y Salomón.  Debe reconocerse que en el Antiguo Testamento estaba prevista la poligamia.  Si toma para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Éxodo 21.10 RV95  »Si un hombre que tiene dos mujeres ama a una y a la otra no ... Deuteronomio 21.15a RV95  No obstante, hay que ver que en estos pasajes se traslucen problemas potenciales, como efectivamente los sufrió Jacob con conflictos entre sus esposas, y David con conflictos que se traspasaron entre sus hijos; de Salomón, con sus 700 esposas y 300 concubinas ya ni hablamos, las cuales fueron la causa de su apostasía (cf. 1a Reyes 11).  Recordemos que, a menudo, la Biblia no nos describe situaciones ideales, sino meramente como son y como somos (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).

El divorcio y el volverse a casar


Y es que Dios, conociendo nuestra condición humana, prevé y permite escenarios como el divorcio y el volverse a casar, lo cual está permitido en el Judaísmo pues así lo establece la 'Torah' (nuestro Pentateuco).  »Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si no le agrada por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, se la entregará en la mano y la despedirá de su casa. Deuteronomio 24.1 RV95  Sobre esto hay 2 escuelas de pensamiento:  La de Hillel que consideraba que el hombre podría pedir el divorcio por una gran variedad de razones que podrían ser tan simples como el quemar un guiso; y la de Shammai que consideraba que sólo podría ser por una razón realmente grave (en nuestra realidad, cada vez más se aplican los principios de la escuela de pensamiento de Hillel).  La tasa de divorcio entre los judíos es de alrededor del 30%.

La Iglesia Católica considera al matrimonio como un lazo indisoluble y no permite el divorcio, ofreciendo como una alternativa muy extraordinaria la disolución de éste; considerándolo pues, como si nunca hubiera existido, permitiendo posteriormente sin problema el volverse a casar.  Con todo y lo anterior, la tasa de divorcio entre los católicos es de un 21%, y lo que sucede es que aunque sí ha habido un incremento en anulaciones otorgadas, la gran mayoría de los divorciados no se toman la molestia de solicitarlo, y si se vuelven a casar lo hacen fuera de la iglesia, sin dejar de congregarse en ella.

Las iglesias protestantes, en general, sí permiten el divorcio, aunque dependiendo de su grado de liberalidad, procuran evitarlo.  Aún así, al permitirlo, inevitablemente la tasa de divorcios es penosamente entre el 21 y el 34%, siendo incluso más alto en las denominaciones más conservadoras.

En algunas estadísticas, el divorcio entre los que que no practican ninguna religión es de más de un 40%, pero en otras es menor al de cualquier denominación cristiana.  Lo anterior es sin duda curioso, y es una indudable manifestación de la mala calidad de la fe de la comunidad cristiana en general.  Por otro lado, falta completar la estadística con cuánta gente que no practica ninguna religión (o es atea o agnóstica), ni siquiera se está casando, por lo que ya no es necesario un divorcio tras una separación.

¿Qué es lo que se dice en el Nuevo Testamento sobre esto?  Le preguntaron: «Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle a la esposa un certificado de divorcio y despedirla»? Él les respondió: «Moisés les permitió hacerlo porque ustedes tienen muy duro el corazón, pero al principio no fue así. Y yo les digo que, salvo por causa de fornicación, cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.» Mateo 19.7-9 RVC  Respondiendo Jesús, les dijo: —Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, hombre y mujer los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Marcos 10.5-9 RV95  Vemos que la disposición del divorcio es permitida por nuestra dureza o por la infidelidad, pero que no éste no es bueno y que el matrimonio debe realmente ser "hasta que la muerte nos separe".

Incluso, a pesar de las provisiones que lo contemplaban, desde el Antiguo Testamento se previene contra el divorcio.  Porque el Señor y Dios de Israel, el Señor de los ejércitos, claramente ha dicho que aborrece el divorcio y a quienes encubren su iniquidad. Tengan, pues, cuidado con su propio espíritu, y no sean desleales. Malaquías 2.16 NVI

El divorcio es uno de tantos males que crece en nuestra sociedad por la ausencia de Dios en nuestras vidas.  Así como la gente no se quiere comprometer con Dios y prefiere creer en alguna mezcla de filosofías que le acomodan (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta); tampoco quieren asumir compromisos realmente serios como lo es un matrimonio.  El problema mayor viene cuando hay hijos de por medio, pues el divorcio (o la separación en su caso), genera un gran descalabro económico al romperse una unidad familiar, pues los gastos se desconcentran, su multiplican y afectan a la parte que no tiene suficiente capacidad económica, usualmente la mujer, que al dedicarse a los hijos y al hogar no ha desarrollado su carrera laboral/profesional.  Pero el problema está lejos de limitarse a lo económico, además del trauma que puede haber tras un preámbulo de conflictos o peleas entre los padres, también viene el impacto de la falta de uno de los padres en la formación de los hijos.  Tengo claro que la parte que se queda con los hijos, muchas veces la madre, hace esfuerzos heroicos por sacarlos adelante, y que al final, pueden llegar a ser hombres y mujeres extraordinarios; pero también, es muy posible que se vean afectados por las carencias económicas y emocionales, pues no sólo falta uno de los padres, sino que el que queda, al forzarse más en su trabajo para criarlos, no puede prestarles el suficiente tiempo.  Incluso, lo más triste, es que lo hijos replican esta penosa situación, siendo más proclives a divorciarse cuando se casen.

La alternativa de no casarse, y sólo vivir juntos o "cohabitar", no sólo saca a Dios de la ecuación, sino que desvanece o desaparece el importantísimo factor compromiso, por lo que las separaciones son aún más frecuentes.  Difícilmente se puede establecer una relación DE VIDA con un enfoque de "probemos, veamos qué pasa y llevémosla fácil".

El amor

Se dice que en la antigüedad, el matrimonio no era por amor, pero éste siempre ha estado presente.  Lo vemos claramente en la relación de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Raquel.  ¡Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, cierva amada, graciosa gacela! Que sus caricias te satisfagan en todo tiempo y recréate siempre en su amor. Proverbios 5.18-19 RV95

En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición. En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga. 1a Pedro 3.8-11 NVI  Este es el consejo que nos da el Nuevo Testamento, tras otros específicos para maridos y esposas (cf. 1a Pedro 1-7).


Como les dije, hoy festejo mi aniversario de bodas, 17 años ya que he vivido con una gran mujer que me ha acompañado en muchos momentos felices y plenos, pero también en muchos difíciles e inciertos.  Por supuesto que no ha sido perfecto y hemos tenido nuestras discusiones y hay cosas de ambos que no nos gustan.  Sin embargo, ha imperado el amor entre nosotros y "no se pone el sol sobre nuestro enojo" (Efesios 4.26); ambos siempre nos pedimos perdón y nos perdonamos cuando es necesario.  Así mismo, nos amamos profundamente, cada vez más y estamos prestos para apoyarnos.  ¿Cómo lo hemos hecho?  Ambos tenemos muy claro que ha sido posible porque Dios ha estado presente en nuestras vidas, y su amor es el que tiene la capacidad de trabajar y perdurar en nosotros.  El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1a Corintios 13.4-7 NVI

Disfruten del matrimonio, les desea su amigo el Biblioguero.

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domingo, 7 de agosto de 2011

El Plan de Salvación - ¿Pero de qué?


En diversas entradas he invitado a mis lectores a que conozcan sus Biblias, que las lean en serio, y que reflexionen sobre lo que leyeron para que, como objetivo último, lo vivan.  Para los que nunca lo han hecho, les sugiero que lean mi entrada:  Recomendaciones para empezar a leer la Biblia.

En mis entradas de este 'blog' he mencionado que la Biblia es un medio de comunicación de Dios con nosotros, y debo agregar y enfatizar que uno fundamental.  En la Biblia se relata la relación de la humanidad con Dios, cómo empezó y se rompió (ver mi entrada:  ¿Cuál fue el famoso Pecado Original?), pero sobre todo, nos habla sobre su propósito de restaurar esa relación para vivir eternamente y plenamente con Él.

Así pues, este 'blog' no puede estar completo sin hablar sobre el plan para eso, muy conocido como Plan de Salvación, sobre el cual gira esta fe que profesamos y que llamamos Cristianismo, y cuyo fundamento está en esa Biblia a la que invito a leer.

El PLAN DE SALVACIÓN

El Plan de Salvación es una forma popular de explicar nuestra fe pero no está expuesto tal cual en la Biblia; sin embargo, debe estar plenamente basado en ella pues esto es imprescindible para la exposición de cualquier doctrina, y aún más para ésta que es la más importante.  Así pues, veamos este plan expuesto bíblicamente describiéndolo en los siguientes puntos:

1. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros


Nosotros fuimos la culminación de su creación en el mundo haciéndonos a su imagen y semejanza (cf. Génesis 1.26).  Creó un mundo en el que tuvimos todo lo que necesitábamos en abundancia y que era "bueno en gran manera" (cf. Génesis 1.31 RV60, ver entradas Creación o Evolución - Parte 1 y Creación o Evolución - Parte 3).  Aún ahora, a pesar del daño que le hemos hecho al planeta, continúa impresionándonos por su riqueza y belleza.  Él quiere lo mejor para nosotros.  Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29.11 NVI  Pero entenderemos mucho más sobre este gran amor de Dios por nosotros en el punto 3 (ver siguiente entrada).

2. El pecado nos separa de Dios


Repasemos el significado de la palabra "pecado" en el griego original del Nuevo Testamento, αμαρτια - 'jamartia', que significa "errar el blanco", entendiendo esto como hacer cualquier cosa menos lo correcto.  En otras palabras, hacer cualquier otra cosa que no sea la voluntad de Dios, que viene a ser "el blanco".  Hay veces que podemos estar cerca del "blanco", ¡pero hay muchas veces que no le damos ni al tablero!

Hablando de pecado, empecemos por cómo cumplimos los principales mandamientos. —"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Mateo 22.37-40 NVI  Veremos que es claro que dejados en nuestra condición humana estos mandamientos son imposibles de cumplir.

A quien amamos la mayor parte del tiempo como Dios demanda es a nosotros mismos; somos por naturaleza egoístas.  Si nos guiáramos por las letras de muchas canciones románticas, podríamos decir que tal amor lo dedicamos a quienes estemos enamorados, pero la realidad es que en la gran mayoría de las veces en el fondo se trataría de obsesiones sobre personas porque satisfacen nuestras pasiones o necesidades emocionales, no del amor superior, como lo veremos adelante (por algo las relaciones son tan vulnerables y ahora más que nunca).


Respecto a amar al prójimo como a nosotros mismos, es completamente absurdo que lo podamos hacer.  Aclaro que en griego la palabra castellana "amar" tiene 3 equivalentes:  'Eros' que es un amor que viene de los sentidos, estético, sensual o erótico, lo aplicamos a lo que nos gusta; 'fileo' que viene de las emociones, lo aplicamos a los amigos, a la familia o a los hijos; 'agapao' que es el tipo superior, el de sincero interés, el que quiere lo mejor para los demás, incluso para los que no nos gusten o simpaticen, el que podríamos tener aún por los enemigos (cf. Mateo 5.44).  Aclaremos también que "prójimo" se refiere a "el próximo", o sea, prácticamente cualquiera.  Partiendo de este amor, es evidente que podemos ser capaces de tener cierto interés, mayor o menor, por algunas personas cercanas o incluso a la gente en general, pero el grado de hacer equivalente y extensivo el interés que tenemos por nosotros mismos a los demás está completamente fuera de órbita para nosotros.  Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1a Juan 4.20 RV60

Si continuáramos con los demás mandamientos, como no robar, no mentir, no codiciar, no matar, etc. (cf. Éxodo 20.12-17), volvemos a darnos cuenta de nuestro pecado.  En el llamado Sermón del Monte, Jesús establece un estándar aún mas alto para el cumplimiento de tales mandamientos.  Ustedes han oído que se dijo: "No cometas adulterio." Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Mateo 5.27-28 NVI  Y es que tenemos mucho pecado en nuestro corazón que no llegamos a ejecutar solo por falta de oportunidad.  Por ejemplo, sin duda abundan quienes teniendo la seguridad de no meterse en ningún tipo de problema (criminal, de infidelidad, etc.), tendría relaciones sexuales con quien les excitara, algunos incluso violentamente.  Lo mismo podría aplicarse a robar.  En cuanto a matar, podemos hacerlo sin llegar a cometer un homicidio, simplemente destruyendo su reputación ante otras personas (cf. Mateo 5.21-22), ya sea con toda la mala fe, o con un simple chisme.  Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! Santiago 3.5 NVI

Así pues, en nuestras vidas cometemos un sinnúmero de pecados contra un montón de gente que ni sabemos quien es, contra las personas cercanas a nosotros, incluso contra nosotros mismos, pero sobre todo contra Dios.  El resultado individual, cada uno lo sabemos en nuestras respectivas vidas.  El resultado global es el de un mundo que a pesar de sus portentosos avances científicos y tecnológicos, se deteriora a pasos agigantados económica, ecológica y, más que nada, moralmente.


"OK, OK, podemos decir, por supuesto que he pecado en mi vida, pero no soy ni un asesino ni un narcotraficante, ni un terrorista, ni nada por el estilo, en realidad no soy tan malo".  Pero la realidad es que podemos ser muy consecuentes con nosotros mismos.  A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los motivos. Proverbios 16.2 NVI  Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, Hebreos 9.27 RV60  También Enoc, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó acerca de ellos: «Miren, el Señor viene con millares y millares de sus ángeles para someter a juicio a todos y para reprender a todos los pecadores impíos por todas las malas obras que han cometido, y por todas las injurias que han proferido contra él.» Judas 14-15 NVI


Podemos creer que nuestras buenas obras nos alcanzarán para nivelar las malas.  Hay quienes se creen muy puros, pero no se han purificado de su impureza. Proverbios 30.12 NVI  Él les dijo: «Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios. Lucas 16.15 NVI  Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3.15-16 RV60  Además, nadie estamos exentos.  Como está escrito: No hay justo, ni aún uno; Romanos 3.10 RV60  ... por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, Romanos 3.23 RV60  Pues "Ninguno hay bueno sino uno: Dios." Mateo 19.7b RV60

¿Acaso esto es increíble en un mundo en el que se valora más a la gente por lo que tiene o como se ve; que la mayor parte del tiempo sólo vemos por nosotros, aún implicando eso pasar por encima de los demás; que desde niños nos fascina la violencia y la muerte; que nuestras máximas aspiraciones tienden al materialismo y que, sobre todo, Dios está mayormente ausente de nuestras vidas?

Dios odia al pecado.  Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová. Zacarías 8.16-17 RV60  Y "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6.23, RV60).  De esta manera, no podemos tener parte con Él en la vida eterna que nos ofrece.  ¿Cuál sería entonces nuestro lugar?


Podemos disertar sobre el infierno, el cual es un tema muy escabroso, pero por ahora, prefiero hacerlo muy poco.  Por un lado tenemos la imagen del fuego y el sufrimiento:  ... y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 13.42 RV60  Por otro lado tenemos que el castigo será proporcional, tal como esperaríamos de la perfecta justicia de Dios:  ... Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Apocalipsis 20.12 RV60  Y que este no es eterno:  Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10.28 RV60

Hay quienes creen que el castigo en el infierno es eterno pero, además de que esto se antoja demasiado desproporcionado, se nos dice muy claramente que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6.23 RV95), lo que significa que el resultado final es la mencionada destrucción del alma y el cuerpo (cf. Mateo 10.28 RV60), la cual es la "muerte segunda" (cf. Apocalipsis 21.8 RV60).  En el otro extremo, también hay los que no creen en un castigo eterno, ya sea pensando que Dios perdona todo a todos, o que simplemente cesamos de existir al morir, después de hacer y deshacer como se nos pegue en gana durante nuestras vidas, lo cual es contrario a lo que encontramos en la Biblia y que tampoco suena muy justo, ¿o sí?  Así pues, en todo caso es claro que la perspectiva no es nada buena.  Más bien, es tremendamente mala.

Podemos reaccionar como a quienes les predicó Pedro.  Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Hechos 2.37 RV60  Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; Hechos 8.22 RV60

El camino comienza por ahí y podemos superar el "quizás" y tener plena certidumbre.  Por ahora amigos, por favor disculpen el suspenso y para no alargar más esta entrada, los espero en la próxima.

Los saluda como siempre su amigo el Biblioguero.

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