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lunes, 11 de julio de 2011

Creación o Evolución - Parte 3


Amigos, acabemos esta serie con la segunda parte de nuestra revisión del punto de vista de la ciencia sobre la creación del mundo, enfocándonos ahora en las teorías sobre el origen y evolución de la vida, para posteriormente proponer unas conclusiones (ver entrada Creación o Evolución - Parte 2).

El origen y evolución de la vida según la ciencia

Habíamos visto que la edad del universo se calculaba en 13,700 millones de años.  Pues bien, la edad del planeta Tierra se estima en 4,500 millones de años.  Esta estimación se basa principalmente en una técnica llamada datación radiométrica, la cual considera qué tanto se han degradado ciertos isótopos radioactivos de un material según ciertas tasas de esta degradación.  Entre las variaciones de esta técnica más conocidas se encuentran la del Carbono 14 y la de la degradación del Uranio al Plomo.  Según suposiciones sobre la constancia de esta degradación, se asume que un cierto tiempo ha transcurrido dependiendo del estado en que se observe un material a estimar su edad.


Sobre el origen de la vida en la Tierra hay muchas teorías.  La más popular dice que se formó una "sopa primordial" de materia orgánica y que con la ayuda de descargas eléctricas se generaron moléculas capaces de replicarse por sí mismas, las cuales derivaron en los primeros seres vivos, probablemente similares a virus.  Se estima que los primeros seres microscópicos surgieron alrededor de 3,500 millones de años atrás.


El principal precursor de la Teoría de la Evolución fue, como es bien conocido, un inglés llamado Charles Darwin, quien básicamente postuló que los seres vivos evolucionan mediante una serie de mutaciones y bajo un proceso de selección natural, según el cual, los seres que se adaptan mejor a su medio ambiente son los que sobreviven, y los que no, terminan extinguiéndose.

Así pues, de manera muy breve y según casi todos tenemos un conocimiento general sobre esto, a lo largo de millones y millones y millones de años, esos primeros seres microscópicos se convirtieron en los primeros invertebrados, luego éstos en los primeros peces, de los cuales surgieron los primeros anfibios, y de estos los primeros reptiles, los famosos dinosaurios, de los que surgieron las aves y los mamíferos.  De una especie de estos últimos, los homínidos, evolucionó la especie llamada 'homo sapiens', la cual es la raza humana, que se cree surgió hace 500,000 a 150,000 años.  Sin embargo, la antigüedad de las primeras ciudades se estima en sólo 6,000 años, así que al parecer, pasaron miles y miles de años de una existencia muy primitiva.

Entre las derivaciones de estos puntos de vista, hay quienes establecen que nuestros pensamientos, sentimientos y emociones son meros impulsos eléctricos y reacciones químicas, viendo esto como causas y no efectos.  El extremo es revertir el concepto de la creación, al considerar que Dios es solamente una noción creada que fue evolucionando según las necesidades de trascendencia y respuestas de culturas cada vez más avanzadas, de entre las cuales surgió el Dios de la Biblia, pero que ahora va perdiendo vigencia.

2 Cosmovisiones

Tenemos la de la Biblia:  Dios creó todo lo que existe en 6 días según su voluntad y su Palabra, hace unos 6000 años.  Creó los seres vivos "según su especie", culminando al hacer al hombre conforme a su imagen y semejanza, como personas como Él, como seres espirituales que pensamos y con sentimientos y emociones.

Según la ciencia:  Todo se inició hace unos 13,700 millones de años en el 'Big Bang' en cuyo origen tal vez cabría Dios o no.  El universo ha desarrollado diversos cuerpos celestes entre los cuales está el planeta Tierra, el cual es indescriptiblemente insignificante en la inimaginable vastedad de éste.  A lo largo de "eternos" eones, las fuerzas de la naturaleza generaron la vida, la cual durante eras de millones y millones de años fue mutando aleatoriamente a través de diversas especies hasta evolucionar en el animal más avanzado hasta ahora que somos nosotros, quienes somos seguramente una de millones de formas de vida inteligente en este vastísimo universo, y que hemos inventado diversas religiones y deidades entre las cuales está el Dios de la Biblia.

Pudiéramos pensar que la cosmovisión de la Biblia es un mero cuento, si bien más agradable que el panorama de inmensa insignificancia que nos ofrece la de la ciencia, pero ¿habría que aceptar los hechos, no?  Concluiríamos que la realidad es la realidad, nos guste o no.

Algunos pudieran pensar que podríamos mezclar ambas cosmovisiones y asunto arreglado, pero viendo las cosas objetivamente, para bien o para mal, no hay mucho margen para hacerlo.  Para empezar, sería forzadisísimo prolongar el periodo de 6 días a 13,700 millones de años.  Por otro lado, al indicar que Dios creo a los seres vivos según su especie no da lugar a que de una especie evolucione otra.  Finalmente, el argumento de que el relato de la creación debe verse como una alegoría no se sostiene con las referencias internas que en la Biblia se encuentran sobre éste.

Así pues, hay que tomar una decisión.

La batalla por el origen


Hay una batalla que puede parecer irrelevante para muchos creyentes que es la que se libra para entender el origen del universo, del mundo y del hombre.  No es irrelevante en absoluto.  Actualmente, en forma subrepticia se ha generalizado una nueva religión que cree en el cosmos o la naturaleza como los que gobiernan todo según un proceso evolutivo.  Dios, si acaso existe, no es una persona, se ha convertido en la creación misma, o es ésta la que funciona sin ninguna necesidad de dios alguno.

Las teorías del ‘Big Bang’ y de la Evolución son teorías en el sentido de que no pueden probarse.  Quienes las defienden ciertamente las infieren de varias observaciones comprobables, pero los supuestos deducidos son imposibles de comprobar.  Argumentan que el nombre de “teoría” no las desacredita porque son “hechos”.  En realidad, requieren tanta o más fe para creer eso como la que se ataca de los creyentes.

Hay una extrapolación tremendamente desproporcionada de sus premisas y asumen que hay una uniformidad de comportamiento de las leyes físicas tal, que resulta en las cifras astronómicas que estiman.


Volvamos a la molécula a la que equivaldría el tamaño de la Tierra si el universo entero, según se estima, fuera igual al tamaño de nuestro planeta.  Imaginemos que en esa nanoscópica molécula habitan unos seres que han multiplicado encomiablemente sus conocimientos y tecnología, tanto que han llegado a desplazarse a un átomo vecino y han enviado satélites a otras moléculas vecinas.  Según las observaciones de estos seres dentro de su molécula han llegado a estimar con una gran certeza, según creen, la edad y el tamaño del universo en que se encuentran, que en nuestra imagen es el planeta entero, así cómo de la forma en que éste se creo y desarrolló.  ¿Ah qué seres tan pretenciosos, no?  Según su propio punto de vista esto no parece muy sólido.


Por otro lado, habiendo observado cómo han evolucionado ciertas especies de animales, algunas tan evidentes como los perros que se derivan del lobo, o algunas dentro de diversas especies de insectos, aves, caballos, etc., efectivamente se han reconocido mutaciones basadas en un proceso de selección natural dentro de esas especies, pero nuevamente se hacen extrapolaciones desproporcionadas al aseverar que éstas han ocurrido para generar nuevas especies a partir de otras, lo cual no se ha visto, sino simplemente modificaciones dentro de una misma especie.  El planteamiento puede ser no más que interesante pero no pasa de eso.  No está comprobada como se le presenta.

Lo que pasa es que en la cultura actual se nos ha imbuido de tal manera que todo esto es cierto fuera de toda duda, que ya ni se nos debe ocurrir cuestionarlo, pero es una mentira vuelta realidad a fuerza de tanta repetición en las escuelas, libros, TV, películas, etc.  El porqué es tema de otra batalla.


Todo esto recuerda cuando los hombres pretendieron llegar al cielo construyéndose la gran Torre de Babel, con la cual alcanzarían el nivel de Dios, Pero el Señor bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, Génesis 11.5 NVI  Dios no tiene necesidad de desplazarse para saber qué estamos haciendo, cuando la Biblia dice que "bajó" lo hace irónicamente para destacar que tuvo que descender al nivel de esos hombrecitos construyendo su gran torre.  Así son los científicos y sus creyentes que sostienen que sus teorías son hechos incontrovertibles, venerando al cosmos como lo hizo Carl Sagan y desechando a Dios como lo hace Stephen Hawking.

Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa, ya que, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Pretendiendo ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Romanos 1.20-23 RV95  En otras palabras, de lo creado.

... el malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Salmo 10.4 RV95  Dice el necio en su corazón: «No hay Dios». Salmo 14.1a RV95  Pero Él dice:  Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. Isaías 44.6b RV95

Conclusiones

Yo le doy crédito a la Biblia, no sólo por la fe en ella, sino porque es el relato más lógico y creíble.  Creo que el hombre se ha llenado de soberbia con lo que ha aprendido del mundo y pretende hallar respuestas estirando demasiado sus conclusiones, de tal manera que son mucho mucho más difíciles de aceptar.  Creo que el producto principal de esta línea de pensamiento es la desaparición de Dios en nuestras vidas con todos los resultados a la vista en nuestro mundo actual.

»¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes inteligencia! Job 38.4 RV95  Por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 2a Pedro 1.5 RV95

La ciencia no es mala, el conocimiento de cómo es el mundo es muy valioso.  La que es mala es la que pretende ser ciencia sobrepasando soberbiamente sus limitaciones.  Sobre eso advertía Pablo:  Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, 1a Timoteo 6.20 RV95

La fe no es ilógica, al contrario, no hay nada más lógico.  Los invito a que realmente piensen, y busquen a Dios en su Palabra y en sus corazones.

Los saluda el Biblioguero.

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domingo, 26 de junio de 2011

Creación o Evolución - Parte 1


Hola amigos, ¿tendrá caso discutir si le damos crédito al relato de Génesis 1.1-2.4 sobre la creación del universo, la tierra, la vida y la humanidad, o a las teorías de la ciencia del origen y evolución de todo eso?

Desde mi niñez me ha interesado mucho la ciencia.  Me fascinaba la astronomía, la biología, la zoología y particularmente la paleontología, que estudia la vida prehistórica.  Mis libros de ese tema, especialmente sobre los dinosaurios, eran de mis tesoros más preciados y, de hecho, soñaba con ser paleontólogo.

En mi juventud mis intereses cambiaron hacia la arquitectura y posteriormente, recibiendo la fe en Cristo, me ha cautivado el estudio de la Biblia.  Varios años después de ello, no sabía cómo conciliar el relato de la creación de Génesis con mis conocimientos acerca de la evolución.  Llegué a pensar que en última instancia, eso no era tan relevante, considerando que había doctrinas mucho más importantes para aceptar nuestra necesidad de redención por un Salvador y para llevar una relación con Dios Nuestro Padre.

Cada vez más me doy más cuenta que lo anterior fue una consideración muy ligera de mi parte, pues lo que creamos sobre esto sí puede tener repercusiones fundamentales en nuestra fe.  Lo que pasa es que la pregunta que hago al inicio de esta entrada se ha vuelto engañosamente ociosa.   La respuesta en nuestro mundo de hoy es que por supuesto que no, que el relato de la creación de Génesis es meramente un mito y las pruebas de las teorías de la ciencia sobre el origen y evolución del universo y la vida son aplastantes.

Ha habido varios intentos de conciliación entre estos dos puntos de vista acomodando las Escrituras de tal manera que hagan sentido con las teorías de la ciencia; sin embargo, la realidad es que leyendo con cuidado estas Escrituras, veremos que realmente no caben los conceptos esgrimidos en las mencionadas teorías.

El relato de Génesis 1.1-2.4


Moisés, por revelación de Dios, nos relata en Génesis que En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1.1 RV95  Tenemos un Dios creador que originó todo, lo espiritual y lo material que es el mundo físico en que vivimos.  En este texto podríamos entender "los cielos" desde el espacio sideral, hasta "el tercer cielo" mencionado en 2a Corintios 12.2, el cual puede ser "el reino de los cielos".

Dios crea las cosas enunciando sus deseos con su Palabra: Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz. Génesis 1.3 RV95  De esa misma manera, Dios crea todo lo demás.  Esa palabra es el Verbo, el Verbo es Dios mismo y es el Cristo (Juan 1.1-18).  Al respecto no puedo evitar pensar cómo hay gente tan soberbia que pretende hacerse como Dios, esperando que con simplemente enunciar sus deseos, éstos se hagan realidad.

Los principales elementos son:  Cielos, tierra y luz.  De éstos parte para formar lo siguiente:  El firmamento (el cielo que vemos sobre nosotros y que podemos definir como la atmósfera); los mares y continentes; la vida vegetal; el sol, la luna y las estrellas; los animales marinos y las aves; los animales terrestres y el hombre.

Todo se crea y forma en un plazo de 6 días, de los cuales su extensión es debatida entre la ordinaria de 24 horas, una indefinida o tan larga como mil años si consideramos lo que Pedro decía:  Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día. 2a Pedro 3.8 RV95  Este periodo de tiempo, aún si lo consideráramos como de 6000 años, se antoja absurdamente corto para lo que nos hemos acostumbrado a oír de las teorías de la ciencia.  Yo os instruiré acerca del poder de Dios; no esconderé lo que se refiere al Omnipotente. Job 27.11 RV95  Yo creo que no tenemos una certeza precisa de la longitud de esos días, pero sí creo que seguramente fue un periodo bastante corto, pues de otra manera, las Escrituras pudieron haberse referido a éste de otra manera, en vez de utilizar la palabra que en el resto de la Biblia tiene el significado simple y llano de día como todos lo conocemos.  En última instancia, Dios lo pudo perfectamente haber hecho así.


Ciertamente, a lo largo de este relato encontramos varias cosas misteriosas, extrañas o que no encajan con el mundo que conocemos y con las mencionadas teorías de la ciencia.  En Génesis 1.2 se menciona un "abismo" que podría referirse a las fosas abisales, pero esto es sólo un supuesto.  En Génesis 1.5 se introducen los conceptos "día" como "luz", "noche" como "tinieblas", y "día" como periodo de tiempo, pero todavía no se habían creado el sol y la luna, aunque seguramente Dios que hizo y es la luz (Juan 8.12), la pudo haber provisto como Él mismo lo hará al final de los tiempos.   Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos. Apocalipsis 22.5 RV95  En Génesis 1.6-7 se dice que un firmamento o atmósfera se formó entre aguas debajo y arriba de éste, o sea que antes, sobre la superficie de la Tierra todo era una masa de agua y luego se formaron mares y nubes con el cielo entre ellas.  En Génesis 1.9-10 todas las aguas se reúnen "en un sólo lugar, para que se descubra lo seco", lo que tal vez podría entenderse como que después de que las aguas se condensaron en nubes separadas del mar por un firmamento, surgió un sólo continente (supuesto lógico si las aguas estaban reunidas "en un sólo lugar"), que podría ser el que se ha denominado como "Pangea" (ver ilustración).  Cuando la vida se creo lo hizo "según su especie", no a partir de alguna especie primigenia de la que se hayan derivado las demás especies.  Así fue con las plantas (Génesis 1.11-12), y con los animales (1.21, 24-25).  Tanto el hombre como los animales eran vegetarianos (Génesis 1.29-30).

Algunas de estas cosas parecen tener una explicación más fácil que otras, e incluso hasta encajar con algunas teorías científicas, pero otras no.  Además de lo referido en el párrafo anterior, hay muchas cosas en otras partes de la Biblia muy diferentes al mundo actual.  Por otro lado, es un hecho que hay muchísimos misterios que la ciencia no puede resolver.  Lo anterior da para discusiones tremendamente interesantes, pero sobre esto tomo el cuestionamiento que Dios le hizo a Job:  »¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes inteligencia! Job 38.4 RV95


Volviendo al relato, en su parte final, Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza Génesis 1.26a RV95  En este pasaje notamos el plural que usa Dios en forma muy rara en el Antiguo Testamento, aludiendo a su naturaleza trinitaria (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo), haciéndonos semejantes a él en nuestro carácter espiritual, aunque con características físicas que reflejan su imagen como nuestra postura recta, nuestra capacidad de hablar y expresar emociones de forma que ningún otro ser vivo en la Tierra comparte con nosotros.

Tal como podemos apreciar admirando la grandeza, armonía y belleza de la creación, Dios se complació con lo que había creado calificándolo en repetidas ocasiones en este relato como "bueno" o "bueno en gran manera".

Aunque aquí sólo repasamos en forma muy resumida el relato de la creación, éste es de todos modos bastante breve.  Por alguna razón, acontecimientos que han ocupado tanta dedicación de innumerables investigadores, filósofos y científicos, a través de la historia de la humanidad, lo que Dios nos revela sobre cómo creó los cielos y la tierra, no ocupa más de 2 capítulos y algunas otras referencias esparcidas en la Biblia.  Prácticamente no hay mayores detalles y además no nos dice nada sobre la creación de los ángeles.  Así pues, es claro que el propósito principal de la Biblia no es este tema.  Le interesa mucho más a Dios hablarnos de cómo quiere que nos relacionemos con Él.

En la próxima entrada (ver Creación o Evolución - Parte 2), revisaremos el otro punto de vista, el de las teorías de la ciencia sobre el origen y la evolución del universo y sus implicaciones sobre la fe cristiana.

Hasta entonces, ¡saludos del Biblioguero!

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