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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Qué dice la Biblia sobre la idolatría, Parte II - video

 

Adolfo Hernández, estudioso de la Biblia de Guatemala, me entrevista sobre este tema de contrapunto entre iglesias cristianas. En esta parte II veremos lo relativo a la imagen de Dios Hijo y Espíritu Santo, y veremos la diferencia entre adoración y veneración.

También puedes leer sobre esto en la entrada del mismo nombre, que incluye ésta y las otras partes.

Los saluda su amigo El Bibilioguero.

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lunes, 28 de diciembre de 2020

Qué dice la Biblia sobre la idolatría, Parte I - video

 

Adolfo Hernández, estudioso de la Biblia de Guatemala, me entrevista sobre este tema de contrapunto entre iglesias cristianas. En esta parte I veremos qué nos manda la Biblia, lo relativo a la imagen de Dios Padre y tocaremos el tema del racismo que puede ser tangencial con la idolatría.

También puedes leer sobre esto en la entrada del mismo nombre, que incluye ésta y las otras partes.

Los saluda su amigo El Bibilioguero.

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domingo, 10 de febrero de 2013

Dios 24/7


Hoy tuvimos el privilegio de ver nacer una nueva iglesia denominada "24 siete".  Resulta que el Pastor Josué Álvarez, junto a la familia Morett y otros creyentes, dieron un gran paso de fe al abrir un nuevo espacio de desarrollo y crecimiento de la iglesia de Cristo.

El nombre de esta iglesia está basado en un versículo y en un concepto, sobre los cuáles trataré brevemente en esta entrada.

El versículo

Les daré un corazón que me conozca, porque yo soy el Señor. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón. Jeremías 24.7 NVI

Este versículo se encuentra en un pasaje en el que el profeta Jeremías sirve como conducto para que Dios le indique al pueblo de Judá esta bellísima promesa, en el momento que está viviendo el exilio de su rey y sus líderes como parte del exilio que les impuso Babilonia tras conquistarlos.  Y ahora sabemos que esta promesa es extensiva a nosotros, por el nuevo pacto que Dios nos comunicó por medio del mismo Jeremías.  »Vienen días —afirma el Señor— en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo —afirma el Señor—. Jeremías 31.31-32 NVI  Nuevo pacto en el que somos partícipes por Jesús.  Por eso, Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que, interviniendo muerte para la remisión de los pecados cometidos bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna, ... Hebreos 9.15 RV95


El mensaje es precioso.  Dios nos promete darnos un corazón para CONOCERLO.  Un medio fundamental tiene que ser su Palabra, y con un corazón realmente dispuesto, tenemos que tener necesidad de saber más de Él.  ¿Porqué?  El versículo nos lo responde, porque Él es el Señor, ¿qué mayor razón necesitamos?  La consecuencia de esto es que así seremos Su pueblo y, por ende, Él será nuestro Dios.  En este mundo, ha habido y hay muchos dioses, pero que el único y real Creador y Señor de todo sea nuestro Dios es inconmensurable.  El círculo se cierra con que volveremos a Él de todo corazón, o sea convencidos y gozosos.

Así pues, la combinación de conocimiento con un corazón dispuesto, nos permite esa inconmensurablemente preciosa relación con Él; de otra manera, caemos en un conocimiento hueco e hipócrita, como los que ... Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. Tito 1.16 RV95

El concepto 24/7

La nomenclatura del versículo coincide con el concepto 24/7, que significa 24 horas - 7 días a la semana; en otras palabras, constancia ininterrumpida.  Así es la relación que Dios quiere con nosotros.  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Juan 15.4 RV95

Hay un versículo muy breve que, entendiéndolo plenamente nos puede transmitir este concepto, éste es:  Orad sin cesar. 1a Tesalonicenses 5.17 RV95  ¿Querrá decir esto que debemos mantenernos un una letanía interminable de rezos?  Por supuesto que no.  En nuestro mundo de hoy, me parece muy adecuado entenderlo como ...

Dios en línea

Los que no somos tan jóvenes (aunque tampoco tan viejos), recordamos cuando había una conexión 'dial-up' de internet, para la cual teníamos que marcar un número telefónico para conectarnos a internet.  Al principio, lo usual era mantenerse desconectado y marcar el número telefónico desde la computadora para conectarse y así poder enviar y recibir correos electrónicos, así como navegar en internet.

Ahora lo común es que la conexión sea constante en nuestros hogares u oficinas, pero podemos estar sujetos a una buena o mala cobertura de conexión si nos desplazamos.  Esto puede depender ya sea que nos movamos lejos de la ciudad o simplemente que la estructura de concreto de un edificio nos provoque una nula o pobre conexión.


El "Orad sin cesar" lo podemos entender como si tuviéramos una conexión 'Wi-Fi' con Dios en todo momento y en todo lugar.  Él, ciertamente, nos puede encontrar donde sea, pues ... ¿A dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Salmos 139.7 RV95   Y ese espíritu es precisamente el Espíritu Santo.  Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre ... Juan 14.16 RV95  O sea, en donde sea y en todo momento.

Así pues, tanto como individuos como iglesia, debemos mantener constante nuestra conexión con el Espíritu de Dios, pues de otra manera enfriamos nuestra relación con Él alejándonos de sus caminos.  Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Efesios 4.30 RV95  Pero si procuramos mantenerla constante, en todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, es como realmente podemos "orar sin cesar".

Esa es la conexión que más nos debe importar mantener, la de Dios 24/7.

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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sábado, 14 de enero de 2012

Qué dice la Biblia sobre la idolatría


La palabra idolatría suena a algo malo y pareciera que la respuesta al título de esta entrada está de más.  Sin embargo, la forma en que se profesa o se cree profesar una fe cristiana por millones de personas (dejo abiertas ambas posibilidades), hace que esta respuesta no sea tan obvia como uno imaginaría.  Revisemos con cuidado este tema que tiene aristas que pueden incomodar a muchos.

Qué es idolatría

La palabra "idolatría" viene de las raíces griegas εἴδωλον - 'eidolon' (i.e. ídolo) que significa "imagen" o "figura", y λάτρις 'latris' que significa "adoración", por lo que su significado es:  Adoración a imágenes.  En nuestros días, una forma de entenderla muy claramente y sin mayores problemas es como la adoración por algún pueblo atrasado a la imagen de algún dios primitivo, o incluso como la fascinación fanática hacia algún artista de la industria del entretenimiento.  Pero lo anterior es sólo una forma de entenderla muy limitada.  Aunque hay idolatría en muchas religiones, y en creencias esotéricas y oculistas, nos enfocaremos en la que podemos encontrar en los que profesan o creen profesar la fe cristiana.

El primer mandamiento

En el Antiguo Testamento, el no caer en la idolatría está contemplado en nada menos que el primero de los 10 mandamientos.  »No tengas otros dioses además de mí. »No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Éxodo 20.3-5a-b NVI  Vemos que el mandamiento de reconocerlo sólo a Él como nuestro Dios viene acompañado en forma muy explícita con la prohibición expresa de ni hacer representaciones físicas de nada, ni celestial ni terrenal, ni de adorarlas.  Empezamos constatando que es un tema muy central en la voluntad de Dios.

¿Cómo es la imagen de Dios Padre?

Además, Dios Padre nunca se mostró ante nadie en la Biblia en forma inequívoca.  Moisés, quien fue el profeta más importante en el Antiguo Testamento y quien tuvo más contacto directo con Él, vio su gloria ('shekinah'), pero Dios no quiso que viera mucho más que eso.  Entonces dijo Moisés: —Te ruego que me muestres tu gloria. Jehová le respondió: —Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y pronunciaré el nombre de Jehová delante de ti, pues tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente con quien quiero ser clemente; pero no podrás ver mi rostro —añadió—, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo. Éxodo 33.18-20 RV95  Así pues, Dios Padre nunca se manifestó en forma personal a nadie.

En partes del libro de Daniel se le llama "Anciano de Días".  »Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Daniel 7.9 RV95  Podemos inferir que es de aspecto viejo por ese apelativo y el cabello blanco, si bien, tal apelativo puede significar que es evidentemente de mucha, muchísima, edad (tanta como sea la eternidad).  Esta es la imagen más común de Dios y que podemos apreciar en el fresco que representa a la creación, pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina .


En el libro de Apocalipsis tenemos otra imagen.  Al instante, estando yo en el Espíritu, vi un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. La apariencia del que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante en su apariencia a la esmeralda. Apocalipsis 4.2 RV95  El jaspe es de color rojo parecido a la sangre , y la cornalina es otra piedra de color rojo vivo, tendiendo al naranja .  Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Apocalipsis 21.11 RV95  Con esta otra mención, podemos inferir que lo que es como rojo no es tanto Él, sino su resplandor, lo cual está en línea con lo que vio Moisés.  Es interesante notar que ambas piedras destacan al ser la primera y la última en las especificadas para el pectoral del sumo sacerdote (cf. Éxodo 39.10-13, a la cornalina también se le llama sardio o sárdica), y el jaspe es también la primera piedra mencionada para los cimientos de la Nueva Jerusalén (cf. Apocalipsis 21.18).

Una muestra de que al Dios verdadero no se le representaba la leemos en la mención de Pablo en Hechos 17.23 (RV95):  ... porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: “Al dios no conocido”. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerlo, es a quien yo os anuncio.

Vemos pues que en la tradición judía, en la cristiana y aún la católica, siguiendo la palabra del primer mandamiento, es muy rara la representación, y aún más la adoración a una imagen de Dios Padre, en lo que también coincide la religión monoteísta del Islam, la cual también prohibe muy expresamente la representación de Alá.

La imagen de Jesucristo

Aquí sí vemos una profusión inmensa de imágenes de Jesús y también un gran culto a éstas y a crucifijos.  Por un lado, podemos pensar que esto es natural, ya que Dios se hizo carne como Cristo.  Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Juan 1.14 RV95  Así pues, sin duda alguna, miles de personas conocieron perfectamente su aspecto (tan sólo consideremos los que comieron de la multiplicación de los peces y panes).

Sin embargo, la Biblia prácticamente no dice nada sobre el aspecto de Jesús.  Si acaso, en el libro de Isaías se nos dice lo siguiente:  Subirá cual renuevo delante de él, como raíz de tierra seca. No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, mas sin atractivo alguno para que lo apreciemos. Isaías 53.2 RV95  Tan fue así, que lo mandaron crucificar (independientemente de que así estaba dispuesto).  En todo caso, fuera de eso, que dista mucho de la imagen común que se tiene de Jesús, sólo podemos encontrar descripciones de Jesús en el Apocalipsis como un jinete en la batalla de Armagedón.  Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Apocalipsis 19.11-13 RV95  Ciertamente, cuando regrese como Rey de Reyes sí lo veremos con hermosura, esplendor y muy atractivo.  Tú eres el más apuesto de los hombres; tus labios son fuente de elocuencia, ya que Dios te ha bendecido para siempre. ¡Con esplendor y majestad, cíñete la espada, oh valiente! Salmos 45.2-3 NVI  Pero este pasaje que habla de su aspecto en su segunda venida, tampoco nos aporta mayor información sobre su fisonomía.

La imagen popular de Jesús, hoy día, es la de un hombre adulto joven - como es de esperar pues sabemos que tenía 33 años al ascender al cielo; barbado - lo cual es muy probable dadas las costumbres de la cultura judía; con cabello largo - contrario a la costumbre de la cultura en esos tiempos; y blanco - también contrario al tono de tez de lo que sería un judío típico se esos tiempos.  También se le muestra delgado, pero aunque podría ser también de esperar que supiese alimentarse bien y no tuviese sobrepeso, ¿porqué descartar que fuese atlético?  Y en un afán de presentarlo atractivo para los estándares actuales, a menudo se le presenta más bien alto y bien parecido, e incluso rubio y de ojos azules (contraponiéndose a lo que leímos en Isaías).


A final de cuentas, todo lo anterior, no sólo es ocioso sino contrario a la voluntad de Dios.  Precisamente porque nos hizo y nos conoce, sabe de la debilidad de nuestra fe y nuestra proclividad a depositarla en imágenes, por eso estimó que no deberíamos contar con ningún dato relevante del aspecto de Nuestro Señor Jesús.

El Espíritu Santo


La imagen popular del Espíritu Santo es el de la paloma, pues bajó en su forma después de que Juan el Bautista bautizó a Jesús.  ... y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia».  Lucas 3.22 RV95  Esta imagen, aunque es común, tampoco es objeto frecuente de adoración.

Veneración (¿o adoración?) a hombres

En la Biblia encontramos muchos hombres y mujeres muy destacados, y admirables en muchos aspectos, si bien, humanos al fin (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).  En el s. VIII surgió un conflicto entre la iglesia de Bizancio y la de Roma, entre los llamados iconoclastas e iconodulios (los que se oponían a la adoración de imágenes y los que estaban a favor de ellas).


Los iconoclastas argumentaban:  Basándonos en las Santas Escrituras y en los Padres, declaramos unánimemente, en el hombre de la Santa Trinidad, que habrán de ser rechazado y removido y maldito lo de la Iglesia Cristiana cuya apariencia esté hecha de cualquier material y color por el malvado arte de pintores ... ¡que sea anatema! "Epítome de la Definición de el Concilio Iconoclasta", Concilio de Constantinopla V  También decían:  Satán desvió a los hombres, de manera que adoraran a la criatura en vez de al Creador. La Ley de Moisés y los Profetas cooperaron para remover esto ruin. ... Pero el previamente mencionado demiurgo del mal ... gradualmente trajo de vuelta a la idolatría en la apariencia de Cristianismo.

Los iconodulios contra-argumentaron lo siguiente:  Que el mandamiento de no adorar a ídolos quedó atrás con la venida de Jesús como Dios encarnado.  Que los ídolos representaban seres irreales y los "íconos" a seres reales que sí vivieron (esto, aunque parece una buena razón, no es cierta pues muchos ídolos representaban a faraones, reyes y césares como deidades).  Que a Moisés se le ordenó hacer estatuas de querubines (ángeles guardianes) sobre el arca (cierto, pero la Biblia no registra absolutamente ninguna veneración a estas estatuas).  Que debían seguir tradiciones orales aunque no estuvieran escritas en la Biblia.  Que hay imágenes de origen sobrenatural (tal como se sostuvo siglos después sobre el Sudario de Turín y la imagen de la Vírgen de Guadalupe en una tilma).  Que era tonto negarle a Dios el mismo honor que se le daba a los reyes del mundo.

La Iglesia Católica distingue la adoración a Dios como "latria" (de la raíz griega mencionada al principio) y "dulia" (gr. δουλεία - douleia), que significa veneración, la cual se subdivide en "hiperdulia" que tiene un grado más alto destinado a la Vírgen María, y sólo "dulia" para los santos.  Esto parece ser una distinción correcta en la teoría, sin embargo, la realidad es que en la práctica muchos depositan casi toda o por lo menos una enorme porción de su fe en la Virgen María (o en sus personificaciones), y en los santos, además de hacerlo en forma muy expresa hacia imágenes de éstos, ya sea en templos, estatuillas, pinturas, estampas, etc.


El tema de María debe tratarse com más amplitud, lo cual haré en otra entrada (Qué dice la Biblia sobre la Virgen María).  Sólo recordemos sus propias palabras.  Su madre dijo a los que servían: —Haced todo lo que él os dijere. Juan 2.5 RV60

Respecto a los santos, tenemos que en el Antiguo Testamento nunca se veneró a los profetas en el sentido de rendirles culto.  Ciertamente se honró la memoria de grandes profetas y reyes, pero siempre se les reconoció como humanos falibles (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).  Estos son sólo unos botones de muestra:  Jacob logró la primogenitura con un engaño a su padre medio ciego (cf. Génesis 25).  Moisés asesinó a un egipcio, huyó y se escondió en tierras lejanas (cf, Éxodo 2), y por su desobediencia le fue negada su entrada a la Tierra Prometida (cf. Deuteronomio 34).  David mandó a una muerte segura a uno de sus generales con tal de quedarse con su esposa (cf. 2a Samuel 11).  Todos estos hechos, al estar incluidos en la 'Tanach' de los judíos (Antiguo Testamento), los hicieron muy conscientes de que aún a pesar de lo anterior, si estos fueron hombres importantísimos y con virtudes admirables, esto fue así por Dios y, por lo tanto, sólo a Él debían dirigir siempre su culto.

En el Nuevo Testamento, veamos lo que pasa en el relato de la transfiguración.  Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede dejar tan blancos. Y vieron a Elías y a Moisés que hablaban con Jesús. Entonces Pedro dijo a Jesús: —¡Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí! Hagamos tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que hablaba, pues estaban asustados. Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd». Y luego, cuando miraron, no vieron a nadie más con ellos, sino a Jesús solo. Marcos 9.2-8 RV95  Para estos apóstoles, Moisés y Elías eran tal vez los más grandes profetas y su primera reacción fue que debían rendirles los mismo honores que a Jesús.  ¿Qué pasó?  Que en una de las contadas ocasiones que Dios Padre habló en el Nuevo Testamento, indicó muy claramente que Jesús era Su Hijo, que lo oyeran a Él, y para mayor claridad, ya no aparecieron más ni Moisés ni Elías.  Mensaje:  No importa lo prominente que hayan sido estos hombres, sólo a Jesús debemos adorar.

En otro pasaje, cuando a Bernabé y a Pablo quisieron adorarlos, encontramos a este último ... diciendo: —¿Por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay. Hechos 14.15 RV95

Conclusión


¡Nuestro Dios está en los cielos;
          todo lo que quiso ha hecho!
Los ídolos de ellos son plata y oro,
          obra de manos de hombres.
Tienen boca, pero no hablan;
          tienen ojos, pero no ven;
          orejas tienen, pero no oyen;
          tienen narices, pero no huelen;
          manos tienen, pero no palpan;
          tienen pies, pero no andan,
          ni hablan con su garganta.
Semejantes a ellos son los que los hacen
          y cualquiera que confía en ellos.
          Salmos 115.3-8 RV95

¿Así o más claro?  No hay excusa para depositar nuestra fe en otro más que Dios Nuestro Señor.  Podemos respetar y reconocer a hombres y mujeres prominentes en la Biblia, hacer más que eso no está indicado en ninguna parte de ésta.  Además, el hecho es que lo que sí practican muchos es una clara idolatría al centrar su fe en otros que no son Dios, y en adorar sus imágenes.  No seamos pues semejantes a esos ídolos que "orejas tienen, pero no oyen".  Si alguno tiene oídos para oir, oiga. Marcos 4.23 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero

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domingo, 21 de agosto de 2011

El Plan de Salvación - Porqué Jesús es el Salvador


En la entrada pasada (El Plan de Salvación - ¿Pero de qué?), empezamos a revisar el plan que Dios tiene para nosotros.  Empezamos con el punto 1 - Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros, y desarrollamos con alguna amplitud el punto 2 - El pecado nos separa de Dios.

¿Qué concluiremos? ... si no fuera por la ley, no me habría dado cuenta de lo que es el pecado. Por ejemplo, nunca habría sabido yo lo que es codiciar si la ley no hubiera dicho: «No codicies.» Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mí toda clase de codicia ... porque el pecado se aprovechó del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. Romanos 7.7-11 NVI  Vimos en la entrada pasada nuestra incapacidad para obedecer los mandamientos de Dios.  Satán, con su estrategia de mentiras (ver entrada ¿Cuál fue el famoso Pecado original?), nos hace ver las cosas diferentes de como Dios quiere que las veamos.  Por ejemplo, en lugar de apreciar cuántas cosas nos ha concedido Dios, codiciamos lo que no tenemos creándonos tontas necesidades.

... yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado. No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí. Romanos 7.14-20 NVI  Nuestra naturaleza tiene esa inclinación irresistible al pecado, porque tal como Adán y Eva lo hicieron, queremos prescindir de Dios y depender de nuestra propia suficiencia.  Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Salmos 127.1a NVI  Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? Romanos 7.21-24 NVI

3. Cambiar de mentalidad


El título de este punto puede ser desconcertante, viene del griego μετάνοια - 'metanoia' cuya traducción literal es "cambio de mente" y en la Biblia es "arrepentimiento".  Esto quiere decir que una vez reconociendo nuestra situación de pecado ante Dios, no sólo sentimos mero remordimiento que es un sentimiento de pena y vergüenza, sino que quisiéramos ser diferentes de manera de no ser cómo hemos sido, no continuar pensando y actuando igual.  ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Romanos 2.4 RV95

Estando convencidos de nuestro pecado y reconociendo nuestra necesidad del perdón de Dios, lo lógico es que estemos sujetos a las condiciones de quien nos debe otorgar tal perdón.  Sería absurdo que fuéramos nosotros quienes pusiéramos las condiciones.

Tenemos pues a Dios que nos ama pero que en su justicia no puede darnos cabida con Él en su reino, y que nosotros no tenemos la capacidad de pagar por nuestros pecados porque en nuestra naturaleza humana estamos esclavizados a ellos.  Pero Dios también es misericordioso y provee:

4. El Salvador


Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 1a Juan 4.14 RV95

El nombre Jesús viene del hebreo יְהוֹשֻׁעַ - Joshua, que significa Yahweh libera, rescata o salva.  Cristo es un título que viene del griego Χριστός - 'Khristós', que a su vez es una trasliteración del hebreo מָשִׁיחַ - 'Mashiach', Mesías, que finalmente significa "El Ungido".  Ungir es vertir y untar algún aceite o perfume especial para consagrar o dedicar solemnemente a alguien o a algo; en la Biblia era el acto culminante para que los sacerdotes y reyes asumieran sus cargos.

Jesucristo es El Dios Salvador y a su vez consagrado por Dios Padre.  Es Dios encarnado.  En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Juan 1.1 RV95  Esto es muy importante entenderlo, Jesús es Dios hecho hombre.  El Padre y yo uno somos. Juan 10.30 RV95  Y Él y Dios son lo mismo.  Jesús es, por supuesto, un personaje histórico de quien dan testimonio no sólo los evangelios que son documentos completamente dignos de fe, sino de diversos historiadores romanos y judíos.

Poco después de Cristo, los gnósticos decían que Jesús había sido Dios pero no hombre.  Ahora, muchos creen que fue un gran hombre iluminado pero que no era Dios y que tampoco dijo serlo.  Pero tanto en los evangelios como en las cartas que conforman el Nuevo Testamento está clara su condición divina por lo que dijo, por lo que hizo, por lo que se profetizó de Él y cumplió, por como lo trataron, etc.  Considerando sólo lo que dijo e hizo, sino era Dios, sólo queda que fuera un charlatán o un loco.  Y precisamente por eso, la opción válida es que era Dios. —Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: —Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: —¿No está escrito en vuestra Ley: “Yo dije, dioses sois”? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Tú blasfemas”, porque dije: “Hijo de Dios soy”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí y yo en el Padre. Juan 10.32-38 RV95

Habiendo establecido las credenciales de Jesús, veamos a qué vino.

Vino a darnos el regalo de la salvación.  Es un regalo porque ya vimos que está fuera de nuestro alcance por lo que no es una retribución de nuestros méritos.  Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos. 2a Corintios 8.9 RV95  ... porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe, Efesios 2.8-9 RV95  Dios Padre nos regala la fe en Jesús como Salvador.  Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 2a Timoteo 1.9 RV95  Dios en sus propósitos quiere que todos seamos salvos.  »De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3.16 RV95  Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1.12 RV95

Así pues, Dios Padre quiere que habiendo admitido nuestro pecado y los consecuentes alejamiento y separación de Dios, entendamos nuestra necesidad de restablecer nuestra relación con Él, conformarnos a su voluntad teniendo claro que esto sólo puede ser en sus términos, y teniendo el corazón dispuesto, aceptar el regalo de salvación que nos da a través de su Hijo Jesucristo y reconocerlo como nuestro Salvador y el Señor de nuestras vidas.


¿Cómo es que Jesús nos regala la salvación?  ... fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Romanos 5.10 RV95  Habíamos visto que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6.23 RV95).  Dios estableció a Jesús como el único sustituto que podía ser capaz de pagar nuestras deudas.  Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él. 2a Corintios 5.21 RV95  Jesús, como el único hombre perfecto que ha caminado en la Tierra, fue condenado injustamente a sufrir humillaciones y dolorosísimos tormentos como ser flagelado y ser coronado con espinas, pero sobre todo a morir en la muerte más cruel e ignominiosa que era ser clavado en una cruz.  Pero Jesús no fue un mero mártir.  Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Hebreos 2.14 RV95  Sabemos que Él, como Dios, venció a la muerte, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras 1a Corintios 15.4 RV95


La idea es que en nosotros también muere el pecado y nos renovamos con Él.  Si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él, y sabemos que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. En cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; pero en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 6.5-11 RV95

5. El Espíritu Santo


¿Cómo ocurre esto?  ... por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo (Tito 3.5 RV95).  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. 2a Corintios 5.17 RV95  ... porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2a Timoteo 1.7 RV95  Al recibir a Jesús como Señor y Salvador, recibimos al Espíritu Santo, quien es la tercera persona de la Trinidad.  Él es Dios en nosotros, que nos da la capacidad de conocer y conformarnos a la voluntad de Dios.  Es una presencia que si realmente la recibimos nunca la podremos perder, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención Efesios 4.30b RV95, pues la salvación que costó tanto con la sangre de Cristo, no es algo que podamos perder.  Pero sí es un fundamento sobre el cual debemos sobreedificar.  Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Si alguien edifica sobre este fundamento con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará. Si permanece la obra de alguno que sobreedificó, él recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quema, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1a Corintios 3.11-15 RV95

Y esa sobre-edificación la hace el mismo Espíritu Santo, en la medida en la que lo dejemos trabajar en nuestras vidas.  Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley. Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros. Gálatas 5.16-26 NVI  Equipados ahora con su Espíritu debemos dejar que Él prevalezca.  Nótese que esto es muy diferente a la cultura humana egocentrista y que prefiere prescindir de Dios.

Finalmente, la vida cristiana debe ser de constante crecimiento en nuestra relación con Dios, el cual se da a través de:  1) La oración, que es la comunicación que tenemos con Él, con la cual lo debemos alabar, agradecerle, confesarle nuestros pecados y solicitarle peticiones según el modelo que nos presentó en el "Padre Nuestro" (cf. Mateo 6.7-13).  2) Leer nuestras Biblias. Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2a Pedro 3.18a NVI  3) ... no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Hebreos 10.25 RV95  Ciertamente hay que saber dónde, siendo lo importante no querer hacerlo solo pues Dios no lo quiere así.  Leyendo nuestras Biblias y pidiéndole a Dios ayuda sobre eso, podremos encontrar una iglesia acorde a su voluntad.

¿Qué hacer?


Tener un corazón dispuesto.  Por supuesto podemos tener muchas dudas sobre las que encontraremos respuestas con nuestro estudio de la Biblia, aunque no las hallaremos todas.  »Las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios, Deuteronomio 29.29a RV95  Pero sin eso, no hay nada que podamos hacer.  Si lo tenemos, sugiero que oremos de la siguiente manera:

    Señor Dios Padre, creador de todo lo que existe, alabado sea por siempre tu nombre.  Sé que tengo muchas cosas que agradecerte y que me amas y quieres lo mejor para mi vida.  Pero reconozco que en mi vida he pecado contra muchas personas, lejanas y cercanas, contra mi mismo, pero sobre todo, contra ti.  Entiendo que esto me aleja de ti y no me permite tener parte contigo en tu reino.  Me arrepiento de mis pecados y te pido que salves y cambies mi vida.  Por ello acepto el precioso regalo que me ofreces a través de la muerte y resurrección de tu Hijo Jesucristo, a quien acepto como Salvador y Señor de mi vida.  Amén.

La oración anterior es un mero modelo que puede variar según cada uno.  Lo importante son las partes que tiene.  Si la decimos con convicción, Dios se agradará de que nos conformemos a su voluntad, y precisamente conforme a ésta, es que nos adoptará como sus hijos.  Por su amor, nos predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, Efesios 1.5 RV95

Los invito a que no demoren su decisión.  Reflexionen en el reto que Jesús les presentó a los judíos que no querían creer en él.  El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7.17 RV95

Los saluda el Biblioguero.

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