Mostrando las entradas con la etiqueta Juzgar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Juzgar. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de octubre de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2


En la entrada anterior acerca de lo (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1), revisamos el enfoque más conocido y aceptado que nos dice que debemos abstenernos de juzgar a los demás; lo cual, de sobra conocido, está más que bien fundamentado en la Biblia.  Sin embargo, como también lo mencionamos en esa entrada, tal enfoque "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados".

Además, veíamos que "la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas."  En otras palabras, nos vemos obligados a hacer y a emitir juicios, esto es, a juzgar.

Al estudiar la Biblia, encontraremos que trata un mismo tema en varias partes en ella, por lo que no conviene limitarse a uno o unos cuantos pasajes, pues eso nos da a menudo una visión incompleta de lo que ella nos dice.  Así que terminemos de ver qué dice la Biblia sobre juzgar para tener un panorama completo.

Juzguemos para AYUDAR

Para empezar, volvamos con el pasaje de Mateo 7 que revisamos en la entrada anterior y veamos cómo termina, pues omití a propósito esa parte.  ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7.5 RVC  Vemos que si no nos auto-examinamos primero podemos ser unos ciegos e hipócritas que pretendiéramos ser capaces de ayudar a alguien cuando nosotros mismos pudiéramos necesitar aún más ayuda.  AYUDAR es un propósito válido para opinar sobre alguien y decírselo, lo cual no implica que lo estemos atacando, humillando o criticando (por supuesto, estamos hablando de una intención genuina y no hipócrita; y siempre será importante tener la dirección de Dios para que esto sea realmente así).  Dicho eso, volviendo a esta parábola, si viéramos que no tenemos una "viga" en nuestro ojo, el pasaje dice que podremos proceder a ayudar a otro a sacar la "paja" del suyo.  ¿Cómo?  Pues siguiendo el contexto del pasaje, juzgando; en otras palabras, evaluando, discerniendo, opinando, y al final, aconsejando o actuando en consecuencia para AYUDAR.

Sin embargo, incluso con la mejor de las intenciones, puede haber "ayuda" que realmente no lo sea.  ¡Qué bueno que queramos ayudar ...

... pero no caigamos en CHISMES!



Me gustó mucho una definición sobre chisme que nos ayudará mucho para tener en cuenta cuando sea necesario emitir juicios.  Si consideramos que lo más criticable no es tanto que nos formemos juicios, sino emitirlos; pues mientras éstos permanezcan en nuestras cabezas, por lo menos nuestros juicios no corren el riesgo de ser tan dañinos o ser criticados.  Así que revisemos esta definición:

Chisme
= Comunicación a quienes son ajenos a un problema o a su solución

Se dice de chisme que es esparcir mentiras, y lo es; pero según esta definición también puede ser comunicar cosas que sean ciertas, pues si no se hace a quienes REALMENTE tengan un involucramiento con el asunto del que hablemos, estamos siendo chismosos.  Siempre tengamos en mente que ... Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Santiago 3.6a TLA

Juzguemos para EVITAR PROBLEMAS


Otra aplicación de auto-examinarnos puede ser para ayudarnos a nosotros mismos.  Es muy posible que nos encontremos en conflictos, incluso de índole legal, en los que creemos tener la razón; pero si aplicásemos con detenimiento el pasaje siguiente, podríamos encontrar que no la tenemos, o por lo menos, no en la medida que creemos.  »¿Por qué no juzgas por ti mismo lo que es justo? Si alguien te demanda y vas con él a presentarte a la autoridad, procura llegar a un acuerdo mientras aún estés a tiempo, para que no te lleve ante el juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias, y los guardias te meterán en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.» Lucas 12.57-59 DHH (énfasis mío)

Así que si hemos de juzgar por nosotros mismos lo que es justo, entonces ...

Juzguemos CON JUSTICIA
(no por las apariencias)

No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia. Juan 7.24 NVI  ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos, oímos o nos enteramos de algo, e inmediatamente nos dejamos llevar por lo que esa primera impresión nos hizo sentir?  Podemos llenarnos de rabia, frustración, tristeza o, por el contrario, de alegría, simpatía o compasión.  Sin embargo, luego nos enteramos de más detalles y, para nuestra sorpresa, podemos cambiar completamente de opinión.  Incluso nosotros mismos podemos ser las víctimas u objetos de un juicio superficial.  Seamos como quien ... »No juzgará por las apariencias, ni se guiará por los rumores, pues su alegría será obedecer a Dios. Defenderá a los pobres y hará justicia a los indefensos. Isaías 11:3-4a TLA

¿Cómo hacerlo?


Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. Juan 8.15-16 DHH  Jesús nos dice que si hemos de juzgar, lo hagamos de acuerdo con la verdad, la cual nos transmite en su Palabra (cf. Juan 17.17); no con criterios humanos, que son susceptibles de ser afectados por nuestro pecado, falta de sabiduría e ignorancia de circunstancias importantes.

LA CLAVE ES BUSCAR LA GUÍA DE DIOS, pues en algo en lo que Dios prefiere que no haga si no he de hacerlo bien, debo pensar que ... Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía. Juan 5.30 NTV  Y si así pensaba Nuestro Señor Jesús, con más razón lo debemos hacer nosotros para asegurar que nuestros juicios sean justos, haciéndolos según nos lo indica en su Palabra y así seguir su voluntad.

Conclusión:  Es absurdo nunca juzgar

Reiteramos la importancia de conocer más ampliamente la Biblia para entender lo que ésta nos dice desde diferentes ángulos.  Así que la próxima vez que alguien te diga que juzgar es malo y que no tienes derecho a opinar sobre la vida de nadie, recuerda muy bien cómo no debes hacerlo y la razón de ello; pero también cómo sí puedes y para qué.

Y para terminar, ¿porqué decíamos que no juzgar "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados"?  Porque ahora, en la cultura actual en que vivimos, con una filosofía relativista (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta) en la que se promueven formas de comportamiento perniciosas y pervertidas, para los individuos y la sociedad, se pretenden acallar las voces que evidencian eso con lo que dice la Biblia sobre no juzgar.  Por supuesto, esto se hace en forma hipócrita, pues casi todos los que esgrimen esa exhortación, ni conocen la Biblia ni les interesa seguir lo que dice.  ¡Por supuesto que podemos y debemos emitir nuestros juicios sobre eso!

¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis pleitos sobre asuntos de esta vida, ¿por qué ponéis, para juzgar, a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. Pues qué, ¿no hay entre vosotros ni uno solo que sea sabio para poder juzgar entre sus hermanos? 1a Corintios 6.2-5 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero.

-

sábado, 6 de mayo de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1


"¡No me juzgues!", "¡no juzgues a los demás!", e incluso "¡no te juzgues a ti mismo!".  Todas son variaciones de lo que hoy, más que nunca, se considera como una norma de comportamiento a seguir, esencial hasta el grado de que llega a ser una exigencia o un mandamiento (de ahí los signos de exclamación).  Sin duda, podemos ver las bondades de ello; pero también puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados.  Opiniones sobre esto hay todas las que quieran, por ello, según la vocación de este 'blog', veamos qué dice la Biblia sobre esto.

¿Qué debemos entender por juzgar?

Podemos decir que casi todos lo sabemos.  En Google encontramos que "juzgar" significa:  Deliberar, quien tiene autoridad para ello, acerca de la culpabilidad de alguno, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente. Valorar, formar juicio u opinión sobre algo o alguien.  Así que vemos que, básicamente, tiene 2 alcances diferentes:  Uno de tipo jurídico, muy grave y que llega a declarar un veredicto de culpable o inocente, o darle la razón a una parte o a otra.  Y otro que supone una valoración para formar una mera opinión.

En la Biblia nos enfocaremos en el Nuevo Testamento, ya que ahí está la raíz de y la respuesta a esta controversia.  Veremos que la palabra base empleada en el griego antiguo es muy interesante, es κρίνω ('krinete').  Su significado incluye lo visto anteriormente; pero también significa primordialmente separar o seleccionar; así como aprobar o preferir; y hasta gobernar y mandar.  La palabra afín "crisis" (κρίσις - 'krisis'), significa principalmente separación, causada por una decisión o un juicio.  Otra palabra afín es "criterio" (κριτήρια - 'criteria'), el cual es un recurso para emitir un juicio.

Es claro que no tenemos problema con cómo se entiende y entendía este término.  Ya que la mayoría de nosotros no tenemos potestad de deliberar una sentencia en un juicio legal, podemos coincidir que la acepción de "juzgar" que más nos interesa es la que trata de valorar o evaluar, formarnos una opinión y, en última instancia, emitirla si es necesario.  Y el objeto obvio de ese juicio, en lo que respecta a esta entrada, son personas.

No juzguen


»No juzguen, para que no sean juzgados. Mateo 7.1 RVC  Este versículo es tan popular que mucha gente no creyente lo conoce.  Son palabras de Jesús dichas en el Sermón del Monte.  ¿Porqué dijo eso Jesús?  Él mismo lo explicó:  Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes una viga en el tuyo? Mateo 7.2-4 RVC  Jesús nos advierte, como lo hace en muchas otras instancias, que Dios (y específicamente Él mismo) tomará en cuenta la justicia o injusticia, dureza o misericordia, que empleemos con los demás (la vara con la que midamos).  Conociendo nuestra naturaleza humana caída, sabe que demasiadas veces tenderemos a la injusticia y a la dureza y, en ese caso, sería mejor que optáramos por no juzgar.

También nos previene a que nos auto-examinemos primero, pues muy posiblemente nos encontremos en una situación similar a la que estemos juzgando (i.e. calificando); en cuyo caso no tenemos autoridad moral para hacerlo.  Por tanto tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos. Romanos 2.1 RVC  De esta enseñanza se deriva el conocido dicho de que cuando señalamos con nuestro dedo índice, hay otros 3 dedos de esa mano que apuntan hacia nosotros mismos.

Ser compasivos


En el Evangelio de Lucas, donde se repite esta enseñanza, está precedida por el pasaje que nos pide amar hasta a nuestros enemigos, el cual concluye con este llamado:  Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo. Lucas 6.36 RVC  En ese evangelio, el pasaje que estamos revisando dice:  »No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos.» Lucas 6.37-38 RVC  Observamos los temas de la compasión y la misericordia.  Así como Dios es compasivo con nosotros, ofreciéndonos su misericordia a través del pago que Jesús hace por nuestros pecados, que implican su perdón y, por lo tanto, el no ser condenados; también nos pide que seamos congruentes con ello, siendo compasivos en nuestros juicios, perdonando y no condenando, y generosos en nuestro amor, todo lo cual nos dice que nos será retribuido.

No menospreciar

En otras ocasiones, la intención de juzgar/opinar busca ponernos encima de los demás, considerando que lo que hacemos o en lo que creemos nos hace superiores; logrando no sólo el desagrado hacia nosotros, sino que si además nos ostentáramos como cristianos, la gente podría alejarse de Dios por vernos como personas petulantes e hipócritas.  Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano. Romanos 14.13 NVI  El contexto de este pasaje de Romanos trata sobre diferentes prácticas que unos y otros hermanos en la fe tenían, siendo unas verdaderamente superiores a las de otros en un sentido doctrinal.  No obstante, Pablo no quiso que la gente se perdiera en disputas secundarias ante la importancia de seguir a Dios, por lo que era mejor dejar los juicios de lado.  Y aunque este pasaje habla sobre diferencias entre hermanos en la fe, no con no creyentes, con nadie debemos caer en la petulancia, ... Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, ... Romanos 12.3b NVI

No hablar mal

Y otra razón para no juzgar, es en el sentido de no hablar mal, no murmurar o no pasárnosla criticando a los demás; y mucho menos llegando a erigirnos en jueces que salvan o condenan.  Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas a la ley, te haces juez de ella en vez de obedecerla. Solamente hay uno que ha dado la ley y al mismo tiempo es Juez, y es aquel que puede salvar o condenar; tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? Santiago 4.11-12 DHH  Este pasaje también está dirigido a las relaciones entre hermanos en la fe, pero también lo podemos aplicar en otras relaciones.

Conclusión

Hasta aquí, tenemos claro que no debemos juzgar a los demás; es decir, evaluarlos, formarnos opiniones sobre ellos y emitirlas (decírselas a ellos o a terceros).  Por lo menos, vemos que no debemos hacerlo mientras no sea un juicio justo y misericordioso; mientras no hagamos un previo auto-examen y corrijamos lo que esté mal de nuestra parte; mientras sea con fines de sentirnos superiores; y mientras sea para hablar mal de los demás.

Por otro lado, sin caer en justificar opiniones gratuitas que nadie nos pide ni necesita, ni el gustado deporte del chisme, la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas.

Así que el tema no termina aquí, la Biblia es muy amplia y muy rica, y daremos respuesta a ésta y otras cuestiones en la siguiente entrada (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2).

Los saluda su amigo el Biblioguero.

-

domingo, 22 de mayo de 2011

El rechazo a lo religioso - Parte 3

No me gusta que me juzguen

Continuando con nuestra serie "El rechazo a lo religioso" (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2), veremos que la perspectiva de ser calificado, juzgado o, peor aún, sentenciado no parece ser muy bienvenida para muchos.  Aunque, por otro lado, también muchos tenemos sed de justicia cuando nos sentimos perjudicados injustificadamente (valga la redundancia).

En muchas religiones, y concretamente en el cristianismo existe el principio fundamental de la justicia, entendiendo ésta como el estado correcto de las cosas según un orden entre ellas.  El orden ideal es el creado por Dios.  ¿Qué nos parece cuando nos cobran lo equivalente a 60 litros de gasolina y nos escamotean unos de menos?  Más bien, tendrás pesas y medidas precisas y justas, para que vivas mucho tiempo en la tierra que te da el Señor tu Dios, Deuteronomio 25.15 NVI  Y esto se aplica también a como vivimos:  ¡Que Dios me pese en la balanza de la justicia y reconocerá mi integridad! Job 31.6 RV95

El mundo físico es sólo un reflejo del mundo espiritual.  Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. 2a Corintios 13.12 NVI  Así como hay estándares y leyes como las de Newton en el mundo físico, también los hay en el mundo espiritual, contra los cuales se nos compara como un peso en una balanza.  El estándar o modelo a seguir es Dios mismo.  Queridos hijos, que nadie los engañe. El que practica la justicia es justo, así como Él es justo. 1a Juan 3.7 NVI

En una recomendación de Pablo vemos entre qué cosas se equipara lo justo.  Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. Filipenses 4.8 NVI  ¿Cómo conocemos más sobre lo justo?  Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 2a Timoteo 3.16 NVI


Siguiendo con la línea con la que empezamos, podemos entender que no nos guste ser juzgados por los demás.  »No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. Mateo 7.1-2 NVI  Esa es una advertencia por la siguiente razón:  Por eso eres inexcusable, hombre, tú que juzgas, quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo, pues tú, que juzgas, haces lo mismo. Romanos 2.1 RV95  Así mismo, es demasiado frecuente hacerlo a la ligera.  No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. Juan 7.24 RV95  Lo cual quiere decir que hay una forma correcta de emitir juicios.  «Así dice el Señor Todopoderoso:  «"Juzguen con verdadera justicia; muestren amor y compasión los unos por los otros. Zacarías 7.9 NVI


Sin embargo, hay un juicio que sólo le corresponde a Dios.  Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? Santiago 4.12 RV95  Partiendo de eso, hay muchos que les disgusta sobremanera la idea de un Dios que juzgue.  Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas, pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto. Juan 3.19-20 RV95  La oscuridad que oculta nuestras obras malas de los demás no las oculta de Dios; la Escritura nos da luz para iluminar nuestra vida y exponer esas obras e instruirnos en el plan que tiene con Jesucristo para que seamos "tenidos por dignos del reino de Dios" (2a Tesalonicenses 1.5 RV95).


¿Qué el juicio nos trae un sentimiento de culpabilidad?  Se dice ahora que:  ¡Nunca sienta uno algo tan feo!  Así como el dolor es desagradable pero nos es útil para percatarnos de algo peligroso como acercarnos al fuego, la culpa también lo es si nos muestra la falta de justicia en nosotros, hacemos lo que Dios dispone para ello y así no nos quedamos sintiéndola constantemente.  El efecto de la justicia será la paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Isaías 32.17 RV95

continuará en Parte 4 (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 4)

Los saluda como siempre su amigo el Biblioguero.

-