domingo, 16 de octubre de 2011

El destino de los no creyentes


¿Qué destino se les depara a los no creyentes, a los que no quieren reconocer su necesidad de aceptar la salvación que Dios nos ofrece por medio de Cristo?  Ésta es una pregunta que muchos formulan antes de aceptar a Cristo como su Señor y Salvador, a veces como una inquietud legítima, a veces como sólo una excusa.  En la página de El Plan de Salvación de este 'blog' expongo el porqué de esta necesidad de salvación y cómo tiene Dios previsto satisfacerla, por lo que recomiendo altamente que la lea el que no tenga claro esto, pero ahora abundaré más sobre el tema de esta entrada.

En mi caso, la última duda que tuve antes de tomar una decisión por Cristo, concernía a qué pasaría con la gente "buena" que no quisiera reconocerlo.  Mi amigo y pastor Mario de los Rios me citó:  Como está escrito: «No hay justo, ni aun uno; Romanos 3.10 RV95  Entendí pues, que todos en todo el mundo, sin excepción, necesitamos ser justificados por Cristo; que no hay nadie "bueno" por sí mismo (sobre esto hablo más a fondo en la página anteriormente referida).  Ya no tuve otra duda que me estorbara para tomar esa decisión, aunque al final, sé que la tomé gracias a Dios, porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2.8 RV95  ¿Qué pasa pues con los que no acepten esto?

El universo de los no creyentes


¿De quiénes estamos hablando?  Para empezar, sólo un tercio de la población se identifica como cristiana, por lo que la gran mayoría profesa otras religiones, desde algunas muy cercanas como el Judaísmo (una pequeñísima fracción), otras no tanto como el Islam (cerca de un cuarto de la población mundial), religiones orientales como el Hinduismo y el Budismo (poco más de otro cuarto), y hasta los que no se identifican con ninguna religión, son agnósticos o incluso ateos (cerca de un 15%).  Así pues, tenemos un universo bastante amplio.

Como si eso no fuera suficiente, dentro del Cristianismo hay diferencias doctrinales muy grandes entre los católicos, los ortodoxos y los protestantes, por mencionar los grandes grupos más significativos; de manera que no todos dentro del cristianismo se consideran salvos unos a otros.  Agreguemos a esto que mucha gente sólo se denomina de esa fe por mera tradición familiar y cultural, pero que en el fondo ni la practica, ni la cree, ni le interesa.  Y para terminar, dentro de los cristianos del protestantismo, todavía podríamos agregar las diferencias doctrinales que hay entre los calvinistas, los arminianos, los carismáticos, etc., entre los cuales se llega a cuestionar quien sea salvo o no.

Así pues, dependiendo de diferentes puntos de vista, el universo de los salvos puede ser muy reducido, lo cual concuerda con lo que nos dice la Biblia.  ... pues muchos son llamados, pero pocos escogidos». Mateo 22.14 RV95   »Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7.13-14 RV95  Esto contradice la creencia llamada "universalismo" que sostiene que todos nos iremos al cielo, la cual puede ser muy deseable pero no es justa y ciertamente no es bíblica.

Alternativas presentadas

¿Significa esto que toda esa gente se irá al infierno a sufrir eternamente?  Según lo que muchos consideran la ortodoxia, la respuesta es sí.  ¿Sería justo que quien no tuvo oportunidad de que se le presentara el Evangelio para tomar una decisión por Cristo se le deparara ese destino?  O como se plantea la pregunta típica:  ¿Qué pasa con los que viven en algún lugar remoto y olvidado del planeta?  De nuevo, la respuesta según lo que se argumenta como ortodoxo es que irán al infierno porque así está dispuesto en los planes de Dios.  Después de todo sabemos que Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Juan 14.6 RV95  Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4.12 RV95  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos 16.16 RV95

Ante eso, se han presentado varias alternativas.  Las más representativas son las siguientes:
  • No hay vida eterna.  Esto lo creen muchos agnósticos y ateos.  Si creemos en lo que dice la Biblia, no hay cabida para esta alternativa.
  • El universalismo, del cual ya hablamos.
  • El evangelismo 'post-mortem' que propone que los muertos que no hayan tenido su oportunidad en vida para tomar una decisión por el Evangelio la tendrán después de la muerte.  Esto no está bien soportado y ha sido muy poco aceptado.
  • El aniquilacionismo, el cual afirma que los condenados no sufrirán eternamente sino que simplemente cesarán de existir.  Tampoco es justo ni bíblico.  Sobre esto hablo al final de mi entrada El Plan de Salvación - ¿Pero de qué?
Respecto al infierno, la información que nos proporciona la Biblia es que sí existe y que es un lugar de sufrimiento, allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 13.42b RV60  ... y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Apocalipsis 20.12b RV60  Por lo que el castigo será proporcional según sus obras.  Y, después de todo, no tiene por que ser eterno, pues se nos dice que temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10.28b RV60  Y que a los condenados se les depara una "muerte segunda" (cf. Apocalipsis 21.8 RV60).

Lo que nos dice Romanos 2.12-16

OK, pero, ¿será ese el destino de todos los no creyentes?  La Biblia nos presenta el Evangelio, el cual que son las buenas nuevas de vida eterna que podemos tener a través de la redención de nuestros pecados por Cristo, de manera que no habla de otra opción.  El único pasaje que trasluce algo sobre otra posible opción es el siguiente:  Todos los que sin la Ley han pecado, sin la Ley también perecerán; y todos los que bajo la Ley han pecado, por la Ley serán juzgados, pues no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino que los que obedecen la Ley serán justificados. Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos en el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. Romanos 2.12-16 RV95  En otras palabras:  Quienes han pecado sin estar bajo la ley, perecerán sin necesidad de recurrir a la ley; y quienes hayan pecado estando bajo la ley, por ella serán juzgados. Porque no basta escuchar la ley para que Dios nos restablezca en su amistad; es necesario cumplirla. Y es que si los paganos, que no tienen ley, actúan de acuerdo con ella movidos de la natural inclinación, aunque parezca que no tienen ley, ellos mismos son su propia ley. La llevan escrita en el corazón, como lo demuestra el testimonio de su conciencia y sus propios pensamientos, que unas veces los acusan y otras los defienden. Esto es lo que se manifestará el día en que, conforme al mensaje que yo anuncio, juzgue Dios por medio de Jesucristo lo que los seres humanos mantienen oculto. Romanos 2.12-16 BLPH  ¿Querría esto decir que Dios considerará salvar a un no creyente?  Es una pregunta muy espinosa pues si fuera un claro sí, podría ser excusa para no cumplir con la gran comisión que Cristo nos encomendó:  Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Mateo 19-20a RV95  Y Él sabía que «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.» Mateo 9.37-38 NVI

Por lo menos podemos tener cierto lo siguiente:  Eso no vale para nosotros y tú lector que sabemos del Evangelio.  Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. Hebreos 6.4-8 RV60  Así que no podemos excusarnos en lo que pasará con los demás.

Mi respuesta

Déjenme compartirles mi forma personal de resolver el dilema de esta entrada, procurando apoyarme siempre en su Palabra.

Yo tengo plena confianza en la perfección de Dios, entendiendo eso como un amor perfecto, una justicia perfecta y una misericordia perfecta.  ... como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5.48b RV95  ... para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12.2b RV95

Creo que es ridículo y absurdo pretender juzgar o cuestionar a Dios desde nuestra humana pequeñez.  ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. Job 38.4 RV95  ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. Job 40.2 RV95

Tengo esperanza en lo que dice la Biblia.  Él es justo.  Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Génesis 18.25 RV95  Él es soberano y actúa como Él dispone.  ... pues a Moisés dice: «Tendré misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca». Romanos 9.15 RV95  Veremos gente de todo el mundo que estarán con Él en su reino.  Vendrán gentes del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Lucas 13.29 RV95

Así pues no me preocuparé que Dios sea injusto, confiaré plenamente en su voluntad "agradable y perfecta" (cf. Romanos 12.2 RV95), y me ocuparé de esparcir sus buenas nuevas.

Los invita a que hagan lo mismo su amigo el Biblioguero.

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