lunes, 18 de febrero de 2013

Porqué los Papas no vienen de Pedro

Joseph Aloisius Ratzinger - Papa Benedicto XVI 2005-2013

La semana pasada vino una noticia del Vaticano que sorprendió al mundo, el Papa Benedicto XVI anunció que había decidido renunciar al papado debido a que le faltaban las fuerzas necesarias para proseguir dirigiendo a la Iglesia Católica del mundo, por lo que consideraba que eso era lo más conveniente para ésta.  Es interesante mencionar que el último Papa que renunció fue Gregorio XII en 1415 con el fin de que él y Benedicto XIII, uno de los llamados Antipapas en Aviñon, Francia, también lo hiciera y se terminara el conflicto entre ellos; este último no renunció y aunque fue depuesto, hubo 3 Antipapas más, 2 de ellos tomaron el nombre de Benedicto XIV.  ¿Datos curiosos, no?

Un rayo cayó sobre el Vaticano
el día de la renuncia.
Ocurrió también un evento bastante llamativo.  Horas después de que el Papa anunciara su renuncia, un rayo cayó sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.  Probablemente no haya sido la primera vez que esto ocurriera pero sí fue la primera vez que su registro fotográfico se conociera y es, sin duda, una curiosa coincidencia que haya ocurrido ese mismo día (esto no fue un fotomontaje sino un hecho real como puede verificarse).  Hay a quienes esto les recuerda el pasaje donde Jesús ... Les dijo: —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Lucas 10.18 RV95  ¿Es esto una asociación absurda?  Tal vez sí, pero nos acercamos a tiempos interesantes.  En una nota humorística, dicen que Dios mandó al rayo diciendo:  ¡A mi nadie me renuncia!

Pero enfoquémonos por ahora en el tema de esta entrada que es revisar en la Biblia porqué los Papas no vienen del apóstol Pedro.

La confesión de Pedro
Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: —¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
Ellos dijeron: —Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.
Él les preguntó: —Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Entonces le respondió Jesús: —Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos. Mateo 16.13-19 RV95

Estatua de San Pedro en el Vaticano
Este pasaje es interpretado por la Iglesia Católica en el sentido que Pedro (cuyo nombre en arameo era Kepa o Céfas, traducido al griego como 'Petros', que significa "piedra" o "roca"), sería el fundamento de la iglesia, teniendo el poder de atar y desatar en la tierra lo que también ocurriría en los cielos.  A partir de ahí se le ha considerado como el primer Papa, cuyos sucesores han debido encabezar la iglesia y heredar los poderes conferidos a Pedro.

Revisemos con más cuidado lo que nos dice este pasaje.  Se le conoce como la confesión de Pedro, pues a diferencia de lo que la gente suponía de Jesús, como que él era algún profeta resucitado, Pedro fue el primero en reconocer claramente a Jesús como "el Cristo", recordando que Χριστός - 'Khristós', es un título que viene del griego que a su vez es una trasliteración del hebreo מָשִׁיחַ - 'Mashiach' o Mesías, que finalmente significa "El Ungido".  Ungido nada menos como "el Hijo del Dios viviente".

Tal declaración fue tremendamente importante pero no fue mérito de Pedro pues se lo reveló Dios Padre (cf. Mateo 16.17).  Sin embargo, esto no fue casual pues fue previsto desde que Jesús le cambió el nombre de Simón a Pedro.  Y lo trajo a Jesús. Mirándolo Jesús, dijo: —Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas —es decir, Pedro—. Juan 1.42 RV95  Ahora bien, aunque está claro que no haya sido su mérito, Pedro fue beneficiario de un gran privilegio.  Sin embargo, un argumento contrario a la interpretación de la Iglesia Católica, es que ésta erróneamente identifica a Pedro como la roca sobre la que Jesús edificaría su iglesia, pero que esa roca no era Pedro sino la confesión que hizo.  Para ello, notan que Jesús no dijo:  "y sobre ti edificaré mi iglesia", refiriéndose a Pedro.

Si bien el razonamiento anterior tiene su lógica, dada la redacción del pasaje, no deja de ser natural interpretar que Pedro sea la roca sobre la que Jesús edificaría su iglesia.  Así que concedamos lo anterior a la luz de otros pasajes de la Biblia, pero antes revisemos brevemente qué significa que a Pedro se le hayan dado "las llaves del reino de los cielos" y los poderes conferidos para atar y desatar.

Las llaves de los cielos

Al considerarse la sede
del sucesor de Pedro,
el Vaticano incluye
"las lleves del reino de los cielos"
en su escudo
Hubo 3 eventos en los que Pedro fue instrumental para que consideremos que tuvo "las llaves para abrir el reino de los cielos".  Primero, al haber sido Pedro el primero en confesar a Jesús como el Cristo, el Mesías, él marcó la pauta para quienes también lo hicieran así.  ... que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10.9 RV60  Segundo, Pedro fue quien presidió la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (cf. Hechos 2), que fue la primera vez que éste vino a los hombres tras la ascensión de Jesús.  Y tercero, fue también Pedro quien inauguró la predicación a los gentiles tras la visión que le hizo hacerlo con el centurión romano Cornelio (cf. Hechos 10), pues antes de ello, el Evangelio sólo se predicaba a los judíos.

Fuera de eso, que fueron hechos cuya importancia es imposible desestimar, la imagen de Pedro como 'concierge' del cielo recibiendo o rechazando a las almas de los recién fallecidos es mero 'folklore'.  Pedro no es quien tenga la potestad para hacer eso, la cual sólo la tiene Jesús. ... y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Apocalipsis 1.18 RV60

La frase que menciona el poder de atar y desatar se repite en otro contexto.  De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo. Mateo 18.18 RV60  En este caso, Jesús se está dirigiendo a todos sus discípulos, no sólo a Pedro, pues le confiere este poder a su iglesia, cuyo fundamento son los apóstoles, a quienes también dijo:  »El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió». Lucas 10.16 RV60  Ambos pasajes sólo aplican cuando estamos con Él.  Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Juan 15.4 NVI

La roca sobre la que se edificó la iglesia

Así pues, el papel de Pedro como un líder entre los apóstoles es claro en los Evangelios y, como tal, fue que Jesús se refirió a él como esa roca.  Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efesios 2.19-20 RV95  Por lo tanto, el fundamento, esa roca, no es sólo Pedro sino son los apóstoles (junto con los profetas del Antiguo Testamento), y en todo caso, la principal roca, la "piedra del ángulo", sólo puede ser "Jesucristo mismo".

Otro pasaje que confirma a los apóstoles como la base sobre la que se edificó la iglesia la encontramos en Apocalipsis 21.14.  El muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.  En este caso, la ciudad es la Nueva Jerusalén, la culminación de la iglesia, y vemos que los doce apóstoles son mencionados como grupo, sin ninguno que destaque en particular.

Por ello es que a la iglesia se le llamó desde el principio "Apostólica", porque se establece sobre las enseñanzas de los apóstoles, en contraposición con las de los gnósticos.  Y para contrarrestar a grupos como estos últimos, empezó a ser común la denominación "Católica", del griego καθολικός - 'katholikos', que significa "universal", para todos; en contraposición del esoterismo de los gnósticos, circunscrito a un grupo de iniciados iluminados.  Sobre la denominación "Romana" hablaremos más adelante.

Las fallas de Pedro

Pedro fue simplemente un primero entre iguales que, como cualquier persona, era proclive a fallas y debilidades.  Recordemos cuando reprendía a Jesús sobre su intención de morir en la cruz, a lo que Jesús le dijo:  —¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16.23b RV95  Aún más conocida es la ocasión en la que negó conocer a Jesús tres veces, al temer por su vida si lo reconocían como discípulo de Él (cf. Mateo 26).

Pablo reprendiendo a Pedro

Aunque Pedro creció como apóstol tras la muerte y resurrección de Jesús, hubo nuevas ocasiones en las que equivocaba el rumbo, como se aprecia en este relato de Pablo.  Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí cara a cara, porque era de condenar, pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que llegaron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?». Gálatas 2.11-14 RV95

Los primeros líderes

El punto de mencionar estas fallas no es demeritar a Pedro, pues fuera de Jesús, todos los personajes de la Biblia tuvieron sus puntos flacos (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2); sino mostrar que, al final del día, no ejerció una posición de jerarquía superior que lo ostentara como líder principal de la iglesia.

Por ejemplo, cuando inició la predicación a los gentiles que mencionamos anteriormente, sus compañeros apóstoles lo cuestionaron y le exigieron una explicación.  Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Por eso, cuando Pedro subió a Jerusalén, discutían con él los que eran de la circuncisión, diciendo: —¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos? Hechos 11.1-3 RV95  Pedro les narró su visión y lo que pasó con Cornelio, tras lo cual todos lo comprendieron y aceptaron, pero no lo aceptaron como a un líder infalible.

Aunque Pedro era, sin duda, uno de los principales apóstoles, no se consideraba como a un líder único.  Pablo decía de él:  ... y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. Gálatas 2.9 RV95 (recordemos que Cefas es el nombre de Pedro en arameo).  En este versículo, además de al apóstol Juan, que fue "el discípulo amado" (cf. Juan 21.20), se menciona a un Jacobo, quien fue uno de los hermanos de Jesús.  ... pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor. Gálatas 1.19 RV95

Catedral de Santiago de Compostela
Este Jacobo, quien ademas escribió la carta de Santiago (el nombre de Santiago se deriva de San Yago, derivándose Yago del hebreo Ya'akov o Jacobo), fue el líder de los primeros cristianos en Jerusalén.  Esto queda claro cuando también Pablo fue cuestionado por predicarle a los gentiles, Pedro intercediendo por él, y Jacobo concluyendo la discusión con un decreto apostólico permitiéndolo con algunas acotaciones válidas.  »Considero, por lo tanto, que no se les debe imponer cargas innecesarias a aquellos que, no siendo judíos, dejan sus antiguas creencias para seguir a Dios. Basta con escribirles que se aparten de todo lo que haya sido contaminado por los ídolos, que eviten los matrimonios prohibidos y que no coman carne de animales estrangulados o ahogados, ni tampoco sangre. Hechos 15.1-20 DHH  Otras referencias al liderazgo de Jacobo las encontramos en el pasaje de Hechos 21.17-25 en el que Pablo informa sobre sus viajes, y en el pasaje mencionado en el que Pablo reprende a Pedro (nótese que Pedro temía a los que venían de parte de Jacobo).

Como dato adicional, este es el Jacobo conocido como Santiago de Compostela, quien según una leyenda de la tradición católica, predicó ahí en su recorrido por la península Ibérica.

Conclusión

Pedro fue un destacado líder de los apóstoles según consta a lo largo de los Evangelios, en los cuales se ve acompañado frecuentemente por al apóstol Juan, lo cual también ocurre al inicio del libro de Hechos.  Jesús le cambió el nombre de Simón a Pedro, para relacionarlo con la promesa que Jesús le hace tras la confesión que Pedro hizo.  Pedro, como dijimos, fue instrumental para la llegada del Espíritu Santo y el inicio de la predicación a los gentiles, y no debemos regatearle que Dios lo haya escogido para eso.

Sin embargo, la promesa de ser fundamento de la iglesia se aplicó a todos los apóstoles, quienes como se puede apreciar en el Nuevo Testamento, fueron muchos los que trabajaron para ello.  Además de Pedro, queda especial registro del apóstol Juan y de Jacobo pero, ¡qué podemos decir del gran trabajo misionero y epistolar del apóstol Pablo!

Así mismo, además de las menciones del liderazgo de Jacobo, y del reconocimiento de Pedro junto a éste y a Juan, no hay ninguna que le confiera una posición superior a Pedro sobre los demás, en ninguno de los libros del Nuevo Testamento, ni siquiera en las cartas del mismo Pedro.

Tumba de Pedro en el Vaticano
Finalmente, dijimos que hablaríamos después de la denominación de "Romana" de la Iglesia Católica, ya que ya lo hicimos de las denominaciones "Católica" y "Apostólica".  La tradición católica establece que Pedro fue el primer Obispo de Roma, por lo que los que lo sucedieron en ese puesto fueron los subsecuentes Papas hasta nuestros días.  Fuera de un viaje planeado a Roma por parte de Pablo, no hay ninguna mención de que Pedro haya estado allá.  Ciertamente, tampoco se puede descartar que sí haya estado o vivido en Roma pero, de todos modos, tampoco hay bases bíblicas para establecer a Roma como el centro de la iglesia, como lo ha asumido la Iglesia Católica.  Vemos entonces que la denominación de "Romana" se basa tanto en creer a Pedro como cabeza de la iglesia, como que éste fue Obispo en Roma.  Es interesante mencionar que fue hasta 1968 que el Papa Paulo VI afirmó que se hubieran identificado los restos de Pedro.

Hay muchísimo más que decir sobre el papado, pero por el momento, nos limitamos a exponer porqué los Papas no vienen de Pedro, y es simplemente porque Pedro no fue un Papa.

Hasta la próxima, su amigo el Biblioguero.

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