sábado, 23 de julio de 2011

Avaricia, crédito y ruina del mundo


Amigos, la economía, desde la global hasta la personal, es un tema que lejos de ser aburrido, como algunos lo consideran, es fascinante y, para bien o para mal, y últimamente más para mal, es del interés de todos.

Dios creó un mundo "bueno en gran manera" (Génesis 1.31).  Aunque las condiciones originales no se mantuvieron después del llamado Pecado Original y del diluvio, nuestro basto planeta nos podría proveer los recursos necesarios para sustentar a la población actual con un buen nivel de vida.

La muy triste realidad es muy diferente.  Unas 25,000 personas mueren diariamente por hambre o causas relativas a ésta, según la ONU.  Entre el 40 y el 50% de la población mundial vive en extrema pobreza, con menos de US$2 diarios per capita.  Las condiciones de alimentación, salud, vivienda, educación, seguridad y dignidad de la mayoría de la población son muy bajas.


Pero vivimos en un mundo con condiciones muy diferentes.  Además de las personas que viven en esos niveles de pobreza, estamos los que vivimos en la llamada clase media, que se estima un la mitad de la población mundial.  Aunque sus estándares de vida varían grandemente de país a país, en su forma más simple y práctica se define como los que ni somos pobres ni ricos.  En todo el mundo se ha manifestado una reducción de los niveles de vida de esa clase media, en la que se suponía que se podía contar con un trabajo confiable con una retribución justa, acceso a servicios de salud, un lugar estable donde vivir seguro, la oportunidad de proveer educación para nuestros hijos hasta estudios universitarios, tiempo para vacaciones y eventos familiares importantes, y la posibilidad de retirarse dignamente.  Todo eso se vuelve cada vez más difícil.

El resto es la llamada clase alta, que sería la que tiene recursos más que suficientes para lo anterior, en mejores niveles de calidad y con un patrimonio mucho mayor.  La Biblia reconoce que un desempeño dedicado, que es bueno, puede llevar a la riqueza.  La mano negligente empobrece, pero la mano de los diligentes enriquece. Proverbios 10.4 RV95  Si bien, Mejor es lo poco con justicia que las muchas ganancias sin derecho. Proverbios 16.8 RV95  En esta división es donde podemos encontrar las mayores diferencias, desde un profesional o pequeño empresario que ha conseguido un ingreso muy bueno, hasta los multi-billonarios.

Estas diferencias siempre han existido en diferentes sistemas sociales económicos a lo largo de la historia; sin embargo los problemas que esto conlleva son cada vez mayores, no sólo porque somos muchísimos más habitantes que en cualquier otra época, sino porque las causas de esto son más manifiestas.

La concentración de poder y riqueza


En el mundo valoramos a las personas en función de cuánto dinero tienen, pero esto no debe ser así porque para Dios no hay acepción de personas. Romanos 2.11 RV95  Y creemos que la felicidad puede obtenerse obteniendo suficiente dinero.  Pero El que ama el dinero no se saciará de dinero; y el que ama la riqueza no sacará fruto. También esto es vanidad. Eclesiastés 5.10 RV95

La brecha entre ricos y pobres, aunque ha existido desde el principio del mundo, ha llegado ahora a niveles inimaginables.  Por un lado tenemos gente muriéndose de hambre.  Por otro, muchos "estúpidamente" ricos, literlamente ya no saben qué hacer con su dinero.  Vemos niveles de ostentación cada vez más absurdos en impresionantes palacetes; sorprendentes aviones, yates y hasta autos recubiertos de oro; paraísos fantásticos para vacacionar; ropa prodigiosamente cara; joyas, etc.  Podrían haber llegado a un nivel de satisfacción pleno de sus necesidades físicas con muchísimo menos.  Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. 1a Timoteo 6.7-10 NVI


La avaricia por el dinero, un instrumento de intercambio comercial, ha hecho que este mundo pleno de recursos en que vivimos sea un lugar de escasez.  Los precios de los bienes, ya sea la tierra misma para vivir o cultivar, los alimentos, los combustibles, etc. están cada vez más fuera del alcance para la gran mayoría de la población, lo que está provocando muchos levantamientos violentos, con muchos más por venir.


En aras de una eficiencia que como concepto suena bien, la tecnología, los avances del 'management' y las fusiones de empresas están siendo utilizadas para que más personas sean prescindibles en sus trabajos, y lo que permanecen deben trabajar más por la misma retribución o incluso por menos, sino por llanas reducciones, por efectos inflacionarios.  Esto causa que muchas personas con buenas capacidades físicas e intelectuales para ofrecer en el mercado de trabajos no encuentren empleo.  Paradójicamente, esto no es eficiente económicamente, pues los mercados, los cuales se componen de personas con capacidad de compra, se están reduciendo.  Lo cual no tiene importancia para los "pescadores" que ganan en estos "ríos revueltos".


Con todo esto, no quiero caer en un discurso de derecha o izquierda, se sistemas capitalistas o socialistas.   Ciertamente hay sistemas peores que otros, pero el hecho es que siempre ha habido abuso e inequidad, y el sistema imperante actual, al no estar gobernado por principios acordes a la voluntad de Dios, no sólo está rindiendo malos resultados sino que nos encamina a empeorar.  Por eso, a los que han abusado de esto, se les advirtió:  Ahora escuchen, ustedes los ricos: ¡lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima! Se ha podrido su riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla. Se han oxidado su oro y su plata. Ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos! Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso. Ustedes han llevado en este mundo una vida de lujo y de placer desenfrenado. Lo que han hecho es engordar para el día de la matanza. Han condenado y matado al justo sin que él les ofreciera resistencia. Santiago 5.1-6 NVI

El abuso del crédito

Otro problema que ya causó que estallara una gravísima crisis económica mundial en el 2008 por otorgar créditos hipotecarios de una forma indiscriminada y descontrolada, amenaza muy seriamente con una nueva crisis mucho peor.  En la historia reciente ha habido ya crisis por insolvencia de países como México ("El Efecto Tequila"), Argentina ("El Efecto Tango"), Rusia ("El Efecto Vodka"), etc.  Ahora, además de que la economía mundial continúa debilitada, con la notable excepción de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), hay nuevas crisis muy serias de economías muy débiles en varios países europeos (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).  Pero más importante aún, es la gigantesca deuda de Estados Unidos, la mayor del mundo con mucho, que está dando fuertes señales de no poder seguir sosteniéndose sin mayor problema como hasta ahora, con posibles repercusiones como la caída de la supremacía del dólar americano como la moneda preponderante en las reservas mundiales y de intercambio comercial internacional, alzas en tasas de interés internacionales, y una nueva recesión o depresión en la economía americana, con todo lo que eso implica para Latinoamérica y el mundo.
Bajando esto a nivel individual, también se está gestando una crisis de deudas de tarjetas de crédito en Estados Unidos que seguramente nos afectará también, no sólo por contagio sino porque aquí también estamos viviendo ese mal.  Ha habido una cultura de vivir de expectativas futuras, muchas veces para comprar cosas que no necesitamos, o con componentes superfluos como lo son las marcas (ejemplo: el precio de una prenda de ropa se dispara por un emblemita, pues el costo directo de los materiales y mano de obra es muy inferior).  Lo anterior se complica en un círculo vicioso de falta de oportunidades de trabajo o de negocios, que nos hace recurrir al crédito disponible en las susodichas tarjetas.  Por algo, Pablo nos recomendaba:  No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, pues el que ama al prójimo ha cumplido la Ley, Romanos 13.8 RV95  Pues Si luego no tienes con qué pagar, ¿por qué habrán de quitar tu cama de debajo de ti? Proverbios 22.27 RV95

El dios Dinero


»Ningún siervo puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Lucas 16.3 RV95  En el original griego, "riquezas" se escribe como 'Mammon', que es un dios de la avaricia y riquezas injustas.  Aunque muchos de los que se consideran modernos y sofisticados no practican la idolatría ordinaria, dedican sus vidas y hacen sacrificios de cosas valiosas como sus principios, familia, amigos, etc., a ese dios, el dinero.

El Dios Verdadero

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! Salmos 1:1-3 NVI

Jesús advirtió contra eso Y les dijo: —Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Lucas 12.15 RV95   ¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma? Mateo 16.26 RV95

Creo que las cosas en el mundo van mal económicamente, por no mencionar otros aspectos como el ecológico, el político y el moral.  Pero nosotros no tenemos que seguir ese mismo camino, por ello los invito nuevamente a que lean y conozcan sus Biblias, y encuentren el regalo que Dios nos da de bendiciones y vida eterna por Nuestro Señor Jesucristo.

Saludos del Biblioguero.

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