sábado, 2 de julio de 2011

Creación o Evolución - Parte 2


Hola amigos, continúo con estas reflexiones en una tranquila noche lluviosa de sábado.  En la entrada pasada (ver Creación o Evolución - Parte 1), revisamos el punto de vista bíblico de la creación del mundo y de la vida, preguntándonos si tenía caso darle crédito contra el de las teorías de la ciencia sobre eso mismo.  Así que por ahora, en forma excepcional nos alejaremos de la Biblia para revisar esas teorías en el corto espacio de las entradas de este 'blog'.

Aunque los mismos fundamentos filosóficos las unen, separemos las teorías del origen y evolución del universo de las de la vida, y empezaremos con las primeras.

El origen y evolución del universo según la ciencia


La teoría más popular es la conocida como el 'Big Bang', que supone que el universo comenzó con una singularidad, un evento extraordinariamente extraordinario (la redundancia se queda corta), en el que la masa de todo lo que conocemos estaba inimaginablemente compactada y tuvo una especie de explosión, si se le puede llamar así porque lleva ocurriendo, según los expertos, alrededor de 13,700 millones de años.  En ese proceso de expansión, se han estado formando estrellas, galaxias y conjuntos de galaxias, así como otros cuerpos celestes como planetas, lunas, asteroides, cometas, etc.


Uno de los fundamentos más importantes de esta teoría, surge al observar que los espectros de luz de los cuerpos celestes tienen un corrimiento al rojo, mostrando lo anterior un efecto Doppler que denota que estos objetos se alejan de nosotros y entre sí.  Un simil ocurre con el sonido de un vehículo cuando se aleja de nosotros, el cual tiene un corrimiento a los tonos graves.   Lo normal es que la inercia vaya perdiendo fuerza y la velocidad de alejamiento disminuya, sin embargo, sorprendentemente se observa que esta velocidad se está incrementando.


¿Cómo se generó tal singularidad?  Es un total misterio pues, a pesar de que se han intentado replicar las condiciones primigenias de esa singularidad con inmensos aceleradores de partículas (maquinas complejísimas y de kms de tamaño), ha sido imposible acercarse a éstas lo suficiente.


Una derivación de esta teoría se llama el 'Big Bounce' (gran rebote), porque supone que tras un 'big bang', la fuerza impulsora de la expansión perderá su inercia y la fuerza de gravedad entre todos los cuerpos celestes hará que vuelvan a su estado original de una masa de gran densidad en un llamado 'big crunch'; todo esto en un ciclo repetitivo de 'big bangs' y 'big crunches'.


Otra teoría, con bases matemáticas y filosóficas es la llamada "Teoría de las Cuerdas" ('String Theory'), que busca conciliar la física cuántica con la teoría de la relatividad, especialmente en lo referente a la fuerza de gravedad.   Según esta teoría, el universo en vez de estar formado por partículas (átomos y una serie elementos más básicos aún que los protones, neutrones y electrones que todos conocemos), está formado por cuerdas, las cuales funcionan en un mundo de hasta 11 dimensiones (nosotros estamos familiarizados con 4:  largo, ancho, alto y tiempo).  Entre muchas opciones, una que destaca dice que no hay un universo, sino multiversos o universos paralelos, en los que el concepto de tiempo llega a perder relevancia y, por ende, según los que sostienen esta teoría, también la importancia de saber qué pasó antes del 'big bang', o el primer 'big bang' si se quiere.

Aunque la teoría del 'big bang' sigue siendo la más aceptada, esta misma tiene muchas derivaciones, así como las otras mencionadas, por lo que el consenso sobre ésta puede perderse.

En todo caso, según las observaciones realizadas, se estima que el universo visible tiene una expansión de 280,000 millones de años luz (un año luz es la distancia que recorre durante un año la luz a una velocidad de casi 300,000 km/seg., lo cual es unos 9,500 millones de km).  En este universo se estima que hay alrededor de 170,000 millones de galaxias.  En la parte externa de uno de los brazos de una de forma espiral, que llamamos "Vía Láctea", está nuestro sistema solar, en los que nuestro planeta, la Tierra, es uno de los 8 planetas que lo conforman.


Para darnos una idea de lo que esos números implican, si la superficie del universo fuera equivalente a la de la Tierra, el tamaño de ésta sería similar al de una molécula.

Ante todo esto, se entiende muy bien porque el cosmólogo Carl Sagan escribió en su obra "Cosmos":  "El Cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez".  Y porqué el físico Stephen Hawking asevera en su último libro "The Grand Design" que Dios no fue necesario para la creación del universo.

Sobre esto hay mucho que concluir, pero antes, terminemos este tema con la parte de las teorías sobre el origen y evolución de la vida en la siguiente entrada (ver Creación o Evolución - Parte 3).

Hasta entonces, ¡saludos del Biblioguero!

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