domingo, 29 de enero de 2012

El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos - Parte 1


A veces, cuando se habla de la Biblia, se mencionan el Canon y unos libros apócrifos.  ¿Qué es el Canon?  ¿Qué son los Libros Apócrifos?  ¿Cómo se decidió qué libros incluir en la Biblia?  ¿Fueron decisiones correctas?  Revisemos las respuestas a estas preguntas.

El Canon de la Biblia

El Canon (gr. κανών - norma, lit. caña o vara de medición) establece qué libros están incluidos en la Biblia.  El criterio básico es que se incluyen sólo los libros reconocidos como de inspiración divina.  El Canon incluye 39 libros en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento, totalizando 66.


El canon del Antiguo Testamento fue establecido por los judíos y se cree que fue fijado a más tardar en el s. I D.C.  Entre los criterios más importantes para establecerlo estaban que los libros a incluir debían haberse escrito en hebreo, fueran usados por la comunidad judía, contuvieran los temas más importantes del judaísmo y que hubiesen sido escritos antes de Esdras.  Los judíos han tomado tanto el canon como el contenido del llamado "Texto Masorético" como el fundamento del 'Tanakh', que es como ellos llaman a su Biblia o lo que para nosotros es sólo el Antiguo Testamento.  Los masoretas eran estudiosos y escribas con procedimientos extremadamente escrupulosos para preservar en forma exacta los textos al copiarlos de un medio sujeto a desgastarse (papiros, pergaminos, rollos) a otro nuevo.  Sólo por mencionar uno de esos procedimientos, contaban absolutamente todas las palabras y las letras de un texto e identificaban las que se ubicaban justo en el centro, todo lo cual debía coincidir exactamente de una copia a otra; cualquier diferencia era inaceptable e implicaba que la copia no servía y debía desecharse.  Esto fue reflejo de que eran muy conscientes de que eran portadores de la Palabra de Dios, y cuidaron lo que Él mismo les ordenó.  No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno. Deuteronomio 4.2 RV95

Respecto al canon del Nuevo Testamento, hay quienes suponen que un grupo de religiosos poderosos se reunieron para decidir qué libros les convenía incluir para sus intereses de control sobre la gente, y cuáles debían desecharse por ser contrarios a estas intenciones.  En realidad, no hubo tal plan maquiavélico, fueron los propios primeros cristianos quienes reconocieron qué textos tenían la autoridad de Dios y los acogieron.  Muchos de esos primeros cristianos murieron como mártires por sus creencias, por lo que su fe debía depositarse en los libros que realmente valieran su vida.  Desde el principio fueron aceptados sólo los 4 evangelios canónicos (denominados así posteriormente y que son Mateo, Marcos, Lucas y Juan), el libro de Hechos (que es una continuación del Evangelio de Lucas), y las cartas Paulinas.  No más tarde que a principios del s. III fueron aceptadas otras cartas como Hebreos, 2a Pedro, 2a Juan, 3a Juan y Judas.  Apocalipsis fue el último en aceptarse sin dudas, lo cual ocurrió a finales del s. III.


No hubo razones para formalizar un canon hasta que en el s. II, los gnósticos y Marción, influido por ellos y quien era hijo de un obispo, quisieron distorsionar la fe cristiana con ideas ocultistas y esotéricas (ver entrada Qué dice la Biblia sobre el ocultismo y el esoterismo).  Marción, por ejemplo, creía que el Dios del Antiguo Testamento y el del Nuevo Testamento eran diferentes, que uno era malo y otro bueno, que Jesús no había sido hombre sino sólo divino (... y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 1a Juan 4.3 RV95), que no había leyes que obedecer y que, por tanto, no habría juicio sino perdón automático para todos (Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado. 2a Pedro 2.19 NVI - ver entrada El Plan de Salvación - ¿Pero de qué?).  Todo lo anterior suena muy afin a muchas ideas "modernas", ¿no?; y siempre ha parecido muy atractivo pero está contrapuesto con la Biblia y es una filosofía engañosa, injusta y malvada.  Así pues, los gnósticos y Marción, cada uno por su cuenta, empezaron a establecer sus propios cánones de libros al desechar los libros que no les gustaban, modificar libros como el Evangelio de Lucas y las cartas Paulinas, así como introducir nuevos libros cuya narrativa se acomodara a esas ideas.  Ante eso, se fue procurando dejar claro qué libros eran realmente inspirados por Dios, hasta que finalmente se estableció en forma oficial el canon de 27 libros en los Concilios de Hipona y Cartago (años 393 y 397, aunque no se empleó el término "canon").

¿Qué quiere decir "apócrifo"?

La palabra viene del griego ἀπόκρυφος ('apókruphos'), que significa "oculto", aunque también muy comúnmente se le ha dado el significado de "falso", por lo que tiene una connotación negativa desde el punto de vista bíblico.  Ambas calificaciones pueden ser apropiadas porque el origen de muchos de estos escritos o no es conocido, o es falso en el sentido de que es atribuido a autores que realmente no lo fueron.

¿Cuáles son los Libros Apócrifos?

En general, se les denomina así a los libros que no están incluidos en el canon de la Biblia, aunque dentro de estos podemos distinguir diferentes tipos de textos.  Los que posteriormente se denominaron "Deuterocanónicos" que forman parte de la Biblia de las iglesias Católica y ortodoxas, otros relativos al Antiguo Testamento y los relativos al Nuevo Testamento.

Los Deuterocanónicos

Dentro de los Librós Apócrifos, los más notables son los que no están incluidos en el 'Tanakh' judío que equivale al Antiguo Testamento cristiano protestante, pero que fueron adoptados por las iglesias Católica y ortodoxas en sus versiones del Antiguo Testamento, los cuales son 7 libros que fueron llamados posteriormente "Deuterocanónicos" por el catolicismo (diferenciándolos de los otros que llama "Protocanónicos", y que básicamente identifica a los que formaron parte del canon desde el principio y los que lo hicieron posteriormente), y que son los siguientes:
  1. Tobías
  2. Judit
  3. Sabiduría de Salomón
  4. Eclesiástico
  5. Baruc
  6. 1a Macabeos
  7. 2a Macabeos
Además de la inclusión de estos libros completos, hay adiciones a los de Ester y de Daniel.  En el canon de la Iglesia Ortodoxa, también se incluyen los siguientes libros:  1a Esdras, 3a Macabeos, 4a Macabeos y la Oración de Manasés.


Exponiéndolo muy sencilla y brevemente, la Iglesia Católica incluyó estos libros porque estaban contenidos en una muy buena traducción del 'Tanakh' Alejandrino del hebreo al griego, la cual fue conocida como "Septuaginta" porque se cree que fue realizada por 70 intérpretes, y que se realizó entre los s. III y II A.C.  A lo largo de los siglos hubo diferentes posturas sobre su inclusión o no, decidiéndose finalmente incluirlos en forma definitiva en el Concilio de Trento (1545-1563), en el cual con esto y muchos otros asuntos más, se tomó una clara distancia con el protestantismo.

Vemos pues que, por un lado, estos libros no fueron reconocidos por los judíos.  Tampoco lo fueron por los primeros cristianos y ni siquiera por Jerónimo, quien realizó a finales del s. IV la traducción de la Biblia al latín conocida como "Vulgata", la cual fue la versión oficial de la Biblia por parte del catolicismo por más de 1000 años (aunque después de muerto fueron incorporados a tal Biblia).  Incluso la Enciclopedia Católica asienta que pocos reconocieron la canonicidad de estos libros sin ninguna duda.

¿Porqué tantas dudas?  Porque aunque hay material muy rescatable en libros como Sabiduría de Salomón y Eclesiástico, y el libro de 1a Macabeos es una valiosa fuente histórica, los libros de Tobías y Judit son historias ficticias con muy poco valor religioso, o son historias muy legendarias como las adiciones a Daniel y 2a Macabeos, o se cubren indebidamente omisiones existentes, como menciones a Dios en las adiciones al libro de Ester, conocido porque es el único libro que nunca lo menciona, u oraciones mencionadas pero no incluidas.  Además, hay doctrinas contrarias a la Biblia; unos botones de muestra son los siguientes:  ... pues la limosna libra de la muerte y limpia de todo pecado. Tobías 12.9a NC  Este libro habla mucho sobre las limosnas y llega a plantear que nos limpian de todo pecado, lo cual es simplemente absurdo, y ha dado pie a que mucha gente crea que así se puede comprar la salvación.   Entonces Pedro le dijo: —Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. Hechos 8.20 RV95  Otro pasaje equivocado:  Obra santa y piadosa es orar por los muertos. Por eso hizo que fuesen expiados los muertos: para que fuesen absueltos de los pecados. 2a Macabeos 12.46 NC  Esta doctrina también es falsa y sólo se encuentra en ese libro.  El pasaje en donde está este versículo ha sido base para fundamentar otra doctrina equivocada:  El purgatorio (tema que bien valdrá una entrada futura).

Así pues, aunque el Nuevo Testamento nos separa del judaísmo, nos reconocemos como sus herederos respecto al Antiguo Testamento y creemos que Dios los ha llevado a preservar fielmente su Palabra.  ... porque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro. 1a Reyes 8.51 RV95


En la próxima entrada (El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos - Parte 2) trataremos sobre los libros apócrifos que no son reconocidos en ningún canon, ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento.

Hasta entonces, los saluda su amigo el Biblioguero.

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