sábado, 3 de marzo de 2012

¿Es bueno el deísmo?


Creer en Dios parece ser algo bueno y loable, y a pesar de la diversidad de creencias, es algo que la mayoría de la gente en el mundo comparte.  ¿Qué tan bueno es eso?  La respuesta es más compleja de lo que creeríamos.  Veamos porqué.

¿Qué es deísmo?

El término "deísmo", que viene del vocablo en latín 'dei' que significa dios, identifica a la creencia de que basta la observación del mundo natural y el uso de la razón, prescindiendo de cualquier religión, para llegar a la conclusión de que éste es producto de un creador todo-poderoso, el cual prácticamente no interviene en su creación alterando las leyes físicas ni involucrándose en los asuntos de la humanidad; por lo tanto, ni los milagros ni las profecías son creíbles.  Esta línea de pensamiento también se conoce como la "Teoría del Hacedor de Relojes" ('The Clockmaker Theory'), usando el símil de quien fabrica un reloj, que por muy precioso y complejo que sea, una vez que lo termina y lo pone a funcionar, no lo vuelve a tocar.


Ésta es una corriente de pensamiento muy antigua que se remonta por lo menos a los tiempos del filósofo griego Heráclito (c.535 – c.475 A.C.) y su idea de 'logos' como un principio racional supremo.  Poco después, Platón (424/423 – 348/347 A.C.) concibió a un "Demiurgo" como hacedor del universo. Posteriormente, el deísmo fue parte de detractores de la Biblia como Thomas Hobbes (1588-1679) y Baruch Spinoza (1632–1677), así como parte de tradiciones humanistas del Renacimiento y reforzado por la Revolución Científica de los s. XVI y XVII.  Uno de sus proponentes más importantes fue Thomas Paine (1737–1809), escritor americano y uno de los fundadores de los Estados Unidos de América, quien escribió en su libro "La Edad de la Razón" ('The Age of Reason'):  "Creo en un solo Dios, y no más*; y tengo esperanza en la felicidad más allá de esta vida. Creo en la igualdad del hombre; y creo que los deberes religiosos consisten en hacer justicia, misericordia, y en empeñarse en hacer felices a nuestros congéneres".  * Aquí, Paine no se refiere a que no cree en más que un solo Dios, sino que no cree en algo más que ese concepto básico, es decir, en ninguna doctrina alrededor de su creencia en un solo Dios, tal como propone el deísmo.

¿Quienes practican el deísmo?

El deísmo como tal no es conscientemente practicado por muchos, pues ni siquiera es muy conocido el término.  Sin embargo, mucha gente que puede identificarse como creyente de otras religiones, incluyendo al Cristianismo, al no conocer éstas realmente ni tener convicciones fuertes en ellas, si se identifica con lo que expusimos que son las creencias del deísmo, vendría realmente a ser un deísta.

Ya que el deísmo opta por no ceñirse con ninguna doctrina específica, es fácil que quienes compartan sus creencias también sean parte del relativismo espiritual o de las filosofías 'New Age' tan en boga actualmente (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).

Una derivación del deísmo que también cobra cada vez más popularidad es el pandeísmo, que sostiene que el mundo natural y Dios son lo mismo, en otras palabras, que la creación y el creador son una misma cosa y, por ende, nosotros mismos somos parte de Dios.  Pero esto va más por otro lado y requerirá otra entrada en lo futuro.

Lo bueno del deísmo

El deísmo es un mejor punto de partida considerando el ateísmo, posición religiosa que niega tajantemente la existencia de dioses o un dios supremo (ver entrada Dios no es necesario, según Stephen Hawking); y el agnosticismo (no confundir con el Gnosticismo), posición que tampoco cree en dioses o un dios supremo, pero que admite que no tiene certidumbre total de su inexistencia y, por lo tanto, está abierto a considerarla.  La Biblia misma coincide con tal punto de partida de reconocer a Dios basándose en su creación.  Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Romanos 1.20a RV95  ¡Oh Señor, cuán numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas! Salmos 104.24 NVI


Aunque el hombre ha arruinado mucho de este bello mundo, al verlo prístino y sin daños, no podemos menos que admirarnos por su belleza, armonía y majestuosidad.  Y si de ahí nace una convicción de que tiene que haber un Dios muy grande, poderoso y bueno para haber creado esto, es un muy buen punto de partida.

La insuficiencia del deísmo


El creer en Dios parece cubrir el requisito mínimo y a la vez más importante de la fe que nuestro Creador demanda, y con eso mucha gente se siente satisfecha y en paz.  Pero tal como lo veíamos en la entrada sobre el relativismo espiritual, ¿de qué dios estamos hablando?  ¿De un ser, un ente, un poder, una fuerza, una energía o la creación misma?  Podemos inferir que sea lo que sea, es muy grande pues el universo es muy basto; podemos inferir que es muy poderoso por su capacidad de haberlo creado; podemos inferir que es muy sabio porque el universo es a la vez complejo y armonioso; podemos inferir que es bueno por la belleza de la naturaleza; podemos inferir que es indiferente porque el mundo inanimado lo es hacia nosotros; podemos inferir muchas cosas, pero no podemos inferir como debe ser nuestra relación con ese dios, qué esperar de él y qué espera él de nosotros.


Después de todo, en el deísmo se cree que una vez echada a andar la creación, Dios se desentiende de ella confiando que ya hizo lo que dispuso, y que ésta puede ir según su suerte.  Así que, ¿cómo saber a ciencia cierta cómo hacer justicia y misericordia según creía Thomas Paine?  ¿Viendo a la naturaleza, a los animales específicamente?  En ese orden de ideas, hay muchos que creen que sólo somos un animal más, por lo que esto podría justificar que aplicáramos la "ley de la selva".  Y en qué forma nos empeñaríamos en hacer felices a nuestros congéneres.  ¿Qué tal si éstos, haciendo daño a los demás o a sí mismos encuentran una cierta felicidad, los tendríamos que ayudar a lograrlo?  Quedaríamos pues sujetos a nuestro buen parecer, pero ante eso se nos dice:  No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal. Proverbios 3.7 NVI  Porque ...  A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los motivos. Proverbios 16.2 NVI  Pues al final, nuestra naturaleza es egoísta y dejándonos a nuestro buen parecer, nuestros intereses serán los que motiven nuestras acciones.  »Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17.9 RV95

En todo caso, aún si el dios en que creyéramos fuera el mismo Dios de la Biblia, si creemos en Él desde un punto de vista deísta, como un dios desvinculado de nosotros y sin asociarlo con una relación en Sus términos, no sirve absolutamente de nada.  El humor sarcástico del siguiente pasaje nos lo dice claramente:  Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Santiago 2.19 RV95  Los mismos demonios también creen en Dios, es decir, reconocen su existencia y su poder; no obstante, no lo reconocen como su Señor, por lo que no quieren obedecerlo.  Al solamente creer en la existencia de Dios pero no tener la intención de conocer lo que Él nos comunica en su Palabra, o pretender ser "sabios en nuestra propia opinión", nos exponemos a que cuando nos encontremos con Él nos diga:  »No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. ... Entonces les declararé: “Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!”. Mateo 7.21 y 23 RV95  (énfasis mío)

Los peligros del deísmo

Marilyn Manson interpretando Anticristo Superstar (!!)

Vemos pues, que el peligro último que afrontaríamos es que Dios nos desconozca y nos rechace, tras lo cual habríamos perdido todo.  Pero antes que ocurra eso, un gran peligro que nos haría caer en lo anterior, es que podemos sentir una falsa tranquilidad en creer que no estamos depositando nuestra fe en otro más que Dios.  Pero según nos vamos acercando a los últimos tiempos (pues esto es cada vez más manifiesto), esta creencia en un ser supremo pero sin el reconocimiento de su Palabra y señorío sobre nosotros, nos hace especialmente vulnerables a creer en quien vendrá haciéndonos creer que es tal ser supremo o su enviado, su mesías.  Quien esto hace es el engañador y el anticristo. 2a Juan 7b RV95  Su propósito, según está profetizado, es que nos maravillemos ante la llamada "bestia", como se le llama también, y la adoremos.  Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: «¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?». Apocalipsis 13.3b-4 RV95  Consideremos que 'Cristo' significa mesías y 'anti', no sólo es "contra" sino "en vez de"; por otro lado, el "dragón" es Satán, por lo que la "bestia" es su enviado.

Hoy día, es fácil decir que eso es absurdo y que nunca caeríamos en adorar al diablo.  Pero ¿quién dice que se ostentará abiertamente como tal?  Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. 2a Corintios 11.14 RV95  Más bien, cuando llegue, hará que los que simplemente crean en un ser supremo lo identifiquen a él como tal.  El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 2a Tesalonicences 2.9-10 RV95

Conclusión

No nos engañemos pues, con que con creer simplemente en Dios, en su existencia, "ya estamos del otro lado". Debemos CREERLE también, en lo que nos dice en su Palabra, conocer su voluntad para nuestra vida, con todo y sus mandamientos, y al reconocerlo como nuestro Señor, descubrir las bendiciones que tiene preparadas para nosotros.  Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. 2a Juan 6 RV95

No sólo crean en Dios, créanle.  Su amigo el Biblioguero.

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