domingo, 15 de octubre de 2017

Qué dice la Biblia sobre los agnósticos


Hoy día, cada vez más personas se definen como "agnósticos", término que, de manera simple, define a las personas que no creen en ninguna religión pero que no se consideran ateos.

No hay estadísticas exactas del tamaño de la población agnóstica, pero considerada como la porción mayor del grupo de los que no están afiliados a ninguna religión (que también incluye a los ateos), dentro de la demografía de creencias religiosas, son la tercera más grande después del Cristianismo y del Islam; y además, está en un franco crecimiento (Pew Research Center).  Así que conocer qué dice la Biblia sobre los agnósticos es un tema, sin duda importante, que revisaremos a continuación.  Y ya que no todos lo tienen bien claro, ni siquiera quienes se identifican así, empecemos entendiendo más a fondo ...

Qué es un agnóstico

El término fue acuñado por el biólogo inglés Thomas Henry Huxley en 1869, y la palabra significa "sin conocimiento" en griego antiguo.  Podemos definir a un agnóstico como quien tiene la creencia de que es muy difícil o hasta imposible saber, por medio de la razón, con suficiente certeza algo acerca de Dios (o seres equivalentes a su entender), desde su existencia o no existencia, o algo acerca de temas como la creación del universo en un ámbito metafísico y, por ende, prefiere no adoptar ninguna religión.  Así pues, esta creencia se caracteriza por un estado de duda; por lo que el agnóstico puede no creer en Dios pero no descarta la posibilidad de hacerlo, e incluso está abierto a conocer argumentos para ello.  Hay que agregar que esa falta de conocimiento ('agnosis'), además de traducirse como una carencia de certezas, también puede manifestarse en una falta de interés en tenerlas.  Veremos más adelante que debemos distinguir algunos tipos de agnósticos, pero antes veamos ...

Qué NO es un agnóstico



Aunque un agnóstico puede referirse como alguien que no tiene una religión, tal descripción puede ser muy general que se presta a algunas confusiones con otras formas de pensar o denominaciones similares, las cuales aclaro a continuación:  Un agnóstico NO ES UN ATEO; aunque un ateo tampoco tiene una religión 'per se', éste tiene la convicción absoluta de que Dios no existe, ni tampoco ningunos otros, así como ninguna esfera metafísica.  NO ES UN DEÍSTA, los cuales tampoco se identifican con alguna religión, pero no dudan en la existencia de un dios creador, aunque no crean en mucho más que eso (ver entrada ¿Es bueno el deísmo?).  Y, NO ES UN GNÓSTICO, cuya denominación suena muy parecida, pero define a quienes siguen creencias esotéricas y/o heréticas muy diferentes, con raíces pre-cristianas (egipcias, babilonias, griegas, judías, etc.), que distorsionan la creencia en Dios y en Jesucristo (ver entrada El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos - Parte 2).

Ya que quienes se identifican como agnósticos forman un grupo enorme, decíamos que veríamos algunos tipos de ellos, empezando con los ...

Agnósticos duros


Éstos, aunque siguen teniendo la duda de que Dios exista o no (u otros dioses), tienen la certeza de que es imposible saberlo en forma objetiva tanto para ellos como para cualquier persona.  Así pues, creen que ésta es una duda que para la humanidad será permanente y que cualquier conocimiento que se pretenda tener de Él, es meramente subjetivo.  Esta posición es muy cercana al ateísmo en el sentido de que no acepte la existencia de nada que no pueda probarse "científicamente".  En algunos casos, hay quienes se identifican engañosamente como "agnósticos", porque hacerlo como "ateos" les parece demasiado extremo.

Al respecto, debemos decir que no debe ser nuestra intención combatir a la ciencia y a sus indudables beneficios; sin embargo, también debemos reconocer que hay preguntas muy importantes que ésta no puede responder:  ¿Cómo se creó el universo?, ¿de dónde venimos?, ¿para qué vivimos?, ¿cómo debemos vivir?, ¿hay algo después de la muerte?, ¿somos los únicos seres pensantes?, etc.  Este es un tema tanto interesante como demasiado amplio para elaborar sobre él en esta entrada, por lo que, para una discusión más amplia, los refiero a la entrada El dilema de la fe vs. la razón y la serie de entradas Creación o Evolución.

En todo caso ... Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos. Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche lo dan a conocer. Hablan sin sonidos ni palabras; su voz jamás se oye. Sin embargo, su mensaje se ha difundido por toda la tierra y sus palabras, por todo el mundo. Salmos 19.1-4 NTV  Es decir, basta con abrir bien los ojos para apreciar y admirar la inmensidad, complejidad, perfección y belleza de la creación, para entender que Alguien tiene que estar detrás de todo eso, y que por ende es absurdo creer que todo es producto de la nada y del azar (ver entrada Dios no es necesario, según Stephen Hawking).  Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. Romanos 1.20 NTV (énfasis mío)

Por lo que quienes tienen esta posición, NO TIENEN EXCUSA.

Agnósticos abiertos

Éstos son lo que tienen más dudas, no sólo de la existencia de Dios, sino también de que haya respuestas a ello o no.  Por un lado, esta incertidumbre puede serles muy perniciosa si se quedan atrapados en ella, y más aún si llega a ser una excusa para permanecer en una falsa comodidad de no tomar una decisión, de no tener convicciones que les podrían incomodar.  Dios repudia esa actitud. »Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; pero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca! Apocalipsis 3.15-16 NTV

NO SEAN TIBIOS, no se acostumbren a no definirse.

Por otro lado, ¡qué bueno si esa incertidumbre tiene una genuina apertura a conocer una respuesta!  Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla. Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro. Esas personas no deberían esperar nada del Señor; su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen. Santiago 1.5-8 NTV

NO SEAN INESTABLES, hay que superar un estado que debe ser sólo temporal pero que sólo Dios los puede ayudar para ello.

Agnósticos apáticos

Y éstos no están seguros de nada, simplemente porque no les importa ni la existencia de Dios ni su consecuente influencia en sus vidas.  Esta actitud de despreocupación está siendo cada vez más común, especialmente en la llamada generación de los 'millenials', y que llevada al extremo de desinteresarse de Dios puede tener su raíz en que las personas se centran cada vez más en sí mismas.  Dios amó al mundo de tal manera que nos ofrece la salvación por medio de Jesucristo (cf. Juan 3.16), ... pero derramará su ira y enojo sobre los que viven para sí mismos, los que se niegan a obedecer la verdad y, en cambio, viven entregados a la maldad. Romanos 2.8 NTV  Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad. Santiago 3.16 NTV

El consejo es ver más allá de sí mismos, mucho más allá, ... busquen, y encontrarán ... Mateo 7.7b NVI, BUSQUEN A DIOS PUES LO ENCONTRARÁN.

¿Porqué hay más agnósticos?

Vimos algunas causas como la idealización de la ciencia como única fuente de la verdad; un estancamiento en dudas que no se pueden o quieren superar; la comodidad de no tomar decisiones ni tener convicciones que podrían incomodarnos; una despreocupación excesiva; y una tendencia a centrarse demasiado en uno mismo.

Pero hay otras causas importantes, algunas de ellas son:


1) La gran diversidad de creencias, viejas y nuevas (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 1), que abruman y confunden con tantas opciones para escoger; a lo que los agnósticos pueden optar por no tomarse la molestia de averiguar si alguna tiene las respuestas que necesitan.

2) El relativismo imperante en el que "cada quien tiene su verdad y es tan respetable como cualquier otra" (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta); esto, aparejado con el punto anterior, lleva a una falsa conclusión de que todas las religiones son igualmente válidas, por lo que no tiene caso decidirse por alguna.  Incluso hay agnósticos que creen que serlo les confiere una posición superior a todos los demás, pues los coloca encima de sus diferencias.

3) El ataque al Cristianismo.  Éste es un fenómeno muy amplio y complejo, y por el momento sólo diremos que es una mezcla de muchas cosas, entre ellas:  Animadversión por guerras e injusticias hechas en su nombre; acusaciones legítimas por conductas o comportamientos reprobables de quienes se identifican como cristianos; decepción o malas experiencias de iglesias que predican incorrectamente al cristianismo (en una forma ritualista, legalista, hipócrita, vacía, etc.); o el otro lado de la moneda, "no soportar la sana doctrina" (cf. 2a Timoteo 4.3), que causa rechazo a iglesias que predican correctamente al cristianismo, porque se predica que no todo es válido y haya normas que seguir que incomodan; y la manipulación de muchos medios de comunicación (TV, películas, medios sociales, noticieros, etc.) que caricaturizan al cristiano como estúpido, retrógrada e intolerante.

Conclusión


Tal vez podríamos decir que casi todos hemos sido agnósticos de alguna forma y en alguna etapa de nuestras vidas, pues no nos identificábamos con ninguna creencia y tuvimos demasiadas dudas para creer realmente en algo.  Viéndolo de esa manera, el ser agnóstico puede ser un estado natural en el que mucha gente ha estado.

Sin embargo, como criaturas de Dios, Él quiere que lo conozcamos, ser un Padre para nosotros y darnos sus bendiciones.  Para ello, no podemos contentarnos en quedarnos atorados en un estado de indefinición pensando que Él de todos modos nos bendecirá porque es muy bueno (y eso si existe según diría un agnóstico).  De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad. Hebreos 11.6 NTV

Amigo lector, si eres agnóstico, por favor no sigas siéndolo.

Tu amigo, el Biblioguero.

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