domingo, 29 de enero de 2012

El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos - Parte 1


A veces, cuando se habla de la Biblia, se mencionan el Canon y unos libros apócrifos.  ¿Qué es el Canon?  ¿Qué son los Libros Apócrifos?  ¿Cómo se decidió qué libros incluir en la Biblia?  ¿Fueron decisiones correctas?  Revisemos las respuestas a estas preguntas.

El Canon de la Biblia

El Canon (gr. κανών - norma, lit. caña o vara de medición) establece qué libros están incluidos en la Biblia.  El criterio básico es que se incluyen sólo los libros reconocidos como de inspiración divina.  El Canon incluye 39 libros en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento, totalizando 66.


El canon del Antiguo Testamento fue establecido por los judíos y se cree que fue fijado a más tardar en el s. I D.C.  Entre los criterios más importantes para establecerlo estaban que los libros a incluir debían haberse escrito en hebreo, fueran usados por la comunidad judía, contuvieran los temas más importantes del judaísmo y que hubiesen sido escritos antes de Esdras.  Los judíos han tomado tanto el canon como el contenido del llamado "Texto Masorético" como el fundamento del 'Tanakh', que es como ellos llaman a su Biblia o lo que para nosotros es sólo el Antiguo Testamento.  Los masoretas eran estudiosos y escribas con procedimientos extremadamente escrupulosos para preservar en forma exacta los textos al copiarlos de un medio sujeto a desgastarse (papiros, pergaminos, rollos) a otro nuevo.  Sólo por mencionar uno de esos procedimientos, contaban absolutamente todas las palabras y las letras de un texto e identificaban las que se ubicaban justo en el centro, todo lo cual debía coincidir exactamente de una copia a otra; cualquier diferencia era inaceptable e implicaba que la copia no servía y debía desecharse.  Esto fue reflejo de que eran muy conscientes de que eran portadores de la Palabra de Dios, y cuidaron lo que Él mismo les ordenó.  No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno. Deuteronomio 4.2 RV95

Respecto al canon del Nuevo Testamento, hay quienes suponen que un grupo de religiosos poderosos se reunieron para decidir qué libros les convenía incluir para sus intereses de control sobre la gente, y cuáles debían desecharse por ser contrarios a estas intenciones.  En realidad, no hubo tal plan maquiavélico, fueron los propios primeros cristianos quienes reconocieron qué textos tenían la autoridad de Dios y los acogieron.  Muchos de esos primeros cristianos murieron como mártires por sus creencias, por lo que su fe debía depositarse en los libros que realmente valieran su vida.  Desde el principio fueron aceptados sólo los 4 evangelios canónicos (denominados así posteriormente y que son Mateo, Marcos, Lucas y Juan), el libro de Hechos (que es una continuación del Evangelio de Lucas), y las cartas Paulinas.  No más tarde que a principios del s. III fueron aceptadas otras cartas como Hebreos, 2a Pedro, 2a Juan, 3a Juan y Judas.  Apocalipsis fue el último en aceptarse sin dudas, lo cual ocurrió a finales del s. III.


No hubo razones para formalizar un canon hasta que en el s. II, los gnósticos y Marción, influido por ellos y quien era hijo de un obispo, quisieron distorsionar la fe cristiana con ideas ocultistas y esotéricas (ver entrada Qué dice la Biblia sobre el ocultismo y el esoterismo).  Marción, por ejemplo, creía que el Dios del Antiguo Testamento y el del Nuevo Testamento eran diferentes, que uno era malo y otro bueno, que Jesús no había sido hombre sino sólo divino (... y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 1a Juan 4.3 RV95), que no había leyes que obedecer y que, por tanto, no habría juicio sino perdón automático para todos (Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado. 2a Pedro 2.19 NVI - ver entrada El Plan de Salvación - ¿Pero de qué?).  Todo lo anterior suena muy afin a muchas ideas "modernas", ¿no?; y siempre ha parecido muy atractivo pero está contrapuesto con la Biblia y es una filosofía engañosa, injusta y malvada.  Así pues, los gnósticos y Marción, cada uno por su cuenta, empezaron a establecer sus propios cánones de libros al desechar los libros que no les gustaban, modificar libros como el Evangelio de Lucas y las cartas Paulinas, así como introducir nuevos libros cuya narrativa se acomodara a esas ideas.  Ante eso, se fue procurando dejar claro qué libros eran realmente inspirados por Dios, hasta que finalmente se estableció en forma oficial el canon de 27 libros en los Concilios de Hipona y Cartago (años 393 y 397, aunque no se empleó el término "canon").

¿Qué quiere decir "apócrifo"?

La palabra viene del griego ἀπόκρυφος ('apókruphos'), que significa "oculto", aunque también muy comúnmente se le ha dado el significado de "falso", por lo que tiene una connotación negativa desde el punto de vista bíblico.  Ambas calificaciones pueden ser apropiadas porque el origen de muchos de estos escritos o no es conocido, o es falso en el sentido de que es atribuido a autores que realmente no lo fueron.

¿Cuáles son los Libros Apócrifos?

En general, se les denomina así a los libros que no están incluidos en el canon de la Biblia, aunque dentro de estos podemos distinguir diferentes tipos de textos.  Los que posteriormente se denominaron "Deuterocanónicos" que forman parte de la Biblia de las iglesias Católica y ortodoxas, otros relativos al Antiguo Testamento y los relativos al Nuevo Testamento.

Los Deuterocanónicos

Dentro de los Librós Apócrifos, los más notables son los que no están incluidos en el 'Tanakh' judío que equivale al Antiguo Testamento cristiano protestante, pero que fueron adoptados por las iglesias Católica y ortodoxas en sus versiones del Antiguo Testamento, los cuales son 7 libros que fueron llamados posteriormente "Deuterocanónicos" por el catolicismo (diferenciándolos de los otros que llama "Protocanónicos", y que básicamente identifica a los que formaron parte del canon desde el principio y los que lo hicieron posteriormente), y que son los siguientes:
  1. Tobías
  2. Judit
  3. Sabiduría de Salomón
  4. Eclesiástico
  5. Baruc
  6. 1a Macabeos
  7. 2a Macabeos
Además de la inclusión de estos libros completos, hay adiciones a los de Ester y de Daniel.  En el canon de la Iglesia Ortodoxa, también se incluyen los siguientes libros:  1a Esdras, 3a Macabeos, 4a Macabeos y la Oración de Manasés.


Exponiéndolo muy sencilla y brevemente, la Iglesia Católica incluyó estos libros porque estaban contenidos en una muy buena traducción del 'Tanakh' Alejandrino del hebreo al griego, la cual fue conocida como "Septuaginta" porque se cree que fue realizada por 70 intérpretes, y que se realizó entre los s. III y II A.C.  A lo largo de los siglos hubo diferentes posturas sobre su inclusión o no, decidiéndose finalmente incluirlos en forma definitiva en el Concilio de Trento (1545-1563), en el cual con esto y muchos otros asuntos más, se tomó una clara distancia con el protestantismo.

Vemos pues que, por un lado, estos libros no fueron reconocidos por los judíos.  Tampoco lo fueron por los primeros cristianos y ni siquiera por Jerónimo, quien realizó a finales del s. IV la traducción de la Biblia al latín conocida como "Vulgata", la cual fue la versión oficial de la Biblia por parte del catolicismo por más de 1000 años (aunque después de muerto fueron incorporados a tal Biblia).  Incluso la Enciclopedia Católica asienta que pocos reconocieron la canonicidad de estos libros sin ninguna duda.

¿Porqué tantas dudas?  Porque aunque hay material muy rescatable en libros como Sabiduría de Salomón y Eclesiástico, y el libro de 1a Macabeos es una valiosa fuente histórica, los libros de Tobías y Judit son historias ficticias con muy poco valor religioso, o son historias muy legendarias como las adiciones a Daniel y 2a Macabeos, o se cubren indebidamente omisiones existentes, como menciones a Dios en las adiciones al libro de Ester, conocido porque es el único libro que nunca lo menciona, u oraciones mencionadas pero no incluidas.  Además, hay doctrinas contrarias a la Biblia; unos botones de muestra son los siguientes:  ... pues la limosna libra de la muerte y limpia de todo pecado. Tobías 12.9a NC  Este libro habla mucho sobre las limosnas y llega a plantear que nos limpian de todo pecado, lo cual es simplemente absurdo, y ha dado pie a que mucha gente crea que así se puede comprar la salvación.   Entonces Pedro le dijo: —Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. Hechos 8.20 RV95  Otro pasaje equivocado:  Obra santa y piadosa es orar por los muertos. Por eso hizo que fuesen expiados los muertos: para que fuesen absueltos de los pecados. 2a Macabeos 12.46 NC  Esta doctrina también es falsa y sólo se encuentra en ese libro.  El pasaje en donde está este versículo ha sido base para fundamentar otra doctrina equivocada:  El purgatorio (tema que bien valdrá una entrada futura).

Así pues, aunque el Nuevo Testamento nos separa del judaísmo, nos reconocemos como sus herederos respecto al Antiguo Testamento y creemos que Dios los ha llevado a preservar fielmente su Palabra.  ... porque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro. 1a Reyes 8.51 RV95


En la próxima entrada (El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos - Parte 2) trataremos sobre los libros apócrifos que no son reconocidos en ningún canon, ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento.

Hasta entonces, los saluda su amigo el Biblioguero.

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domingo, 22 de enero de 2012

Qué dice la Biblia sobre la Virgen María


La Virgen María es alguien de indiscutible importancia en el cristianismo sobre quien hay grandes diferencias acerca de cómo tratarla entre la población del mundo identificada como profesante de esta fe.  En un extremo, hay quienes la consideran la figura más importante de su devoción, y en el otro extremo, es sólo un personaje más, con posturas intermedias entre éstos.  ¿Cómo debemos tratar a esta figura del cristianismo?  Dada su importancia y los extremos que se dan alrededor de María, esto no es un asunto menor.  Siguiendo el enfoque de este 'blog', busquemos respuestas en lo que dice la Biblia sobre ella.

El nombre de María

El nombre María es la castellanización del hebreo Miriam (מרים) y el arameo Mariam.  Aunque hay muchas teorías sobre su significado, una de las de mayor sustento supone que este nombre viene de Egipto, ya que así se llamaba la hermana de Moisés y Aarón.  La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto. Ella le dio de Amram estos hijos: Aarón, Moisés y María, su hermana. Números 26.59 RV95  Moisés es un nombre claramente egipcio (ejems. los faraones Ramsés y Tutmosis).  Y cuando el niño creció, se lo entregó a la hija del faraón, la cual lo crió como hijo suyo y le puso por nombre Moisés, diciendo: «Porque de las aguas lo saqué». Éxodo 2.10 RV95  También se consideran egipcios los nombres Aarón y María; así que si éste es el caso, María viene del vocablo egipcio 'merit' que significa "amada" (por cierto, también se considera que de un vocablo egipcio afín se origina la palabra "amor" en español - aunque sobre esto hay otras teorías).

Qué dice el Antiguo Testamento sobre María

La primera mención la podemos encontrar desde el Génesis mismo, cuando Dios le dijo a la serpiente que la simiente de Eva le heriría en la cabeza.  Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón. Génesis 3.15 RV95  Dado que tanto en la Biblia misma como en la cultura judía, la descendencia relevante provenía del hombre y no de la mujer, y la palabra "simiente" se aplica naturalmente en torno al hombre (heb. זרעך - también "semilla" y "semen"), ésta es la primer profecía sobre el nacimiento virginal de Jesús, quien vencerá a la serpiente (i.e. el diablo).  Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo ... Hebreos 2.14 RV95 (ver entrada ¿Cuál fue el famoso Pecado Original?).

Al gran profeta Isaías le fue revelada, entre muchas otras, una señal de cómo nacería el Mesías.  Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel.* Isaías 7.14 RV95 (* "Emanuel" significa "Dios con nosotros", y es uno de los apelativos que se refieren al Mesías en el Antiguo Testamento, y que se valida al haber estado precisamente Dios con nosotros en la persona de Jesús).  Hay un debate sobre la palabra "virgen" en este pasaje, porque no se emplea la palabra hebrea 'betulá' (בתולתא), que es la que se usa en todos los demás casos en que se refiere a una virgen en el Antiguo Testamento, sino la palabra 'almá' (עַלְמָה) que sólo se usa en este pasaje y que también significa "muchacha".  En lo personal, coincido con la generalidad de los estudiosos quienes interpretan que sí es un pasaje profético del nacimiento virginal de Cristo ya que, después de todo, la palabra también significa "virgen" y, de otra manera no podría entenderse como una "señal".

Otra mención de María la encontramos donde también se profetiza donde nacería Jesús.  Pero tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz, y el resto de sus hermanos volverá junto a los hijos de Israel. Miqueas 5.2-3

Un pasaje de traducción muy difícil es:  ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Jeremías 31.22 RV60  No hay seguridad sobre qué exactamente significa "rodeará", se ha considerado que signifique "cortejará", pero dado que se habla sobre una "cosa nueva" creada por Dios, se considera una posible profecía sobre el nacimiento virginal de Jesús.  En todo caso, los primeros 2 pasajes mencionados en esta sección son suficientes para sustentar tal profecía.

Qué dice el Nuevo Testamento sobre María


Dado el conocimiento general sobre María, está de más decir que ella fue la madre de Jesús, concibiéndolo virginalmente del Espíritu Santo.  El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo. Mateo 1.18 RV95  El relato más completo lo encontramos en el Evangelio de Lucas.  Al sexto mes*, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Entrando el ángel a donde ella estaba, dijo: —¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Pero ella, cuando lo vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: —María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su Reino no tendrá fin. Entonces María preguntó al ángel —¿Cómo será esto?, pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios. Lucas 1.26-35 RV95 (* Esto se refiere al tiempo de embarazo de su parienta Elisabet).

Es de llamar la atención, como la misma Enciclopedia Católica reconoce, que son relativamente pocas las menciones de María en el Nuevo Testamento, tanto así, que hay más en el Corán, el libro sagrado de la religión islámica que además es mucho más breve.  En el Evangelio de Lucas es en el que encontramos más información sobre ella, toda relacionada a la infancia de Jesús.  En el Evangelio de Mateo se le menciona bastante menos.  En los Evangelios de Marcos y Juan, sólo un par de veces en cada uno, y ni siquiera por su nombre.  En los libros de Hechos y de Gálatas se le menciona sólo una vez sin nombrarla.


Finalmente, en el libro de Apocalipsis hay una figura misteriosa que se ha asociado a la Virgen María, y con que se le representa en muchas de sus personificaciones o advocaciones (ver ilustración arriba).  Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Ella dio a luz un hijo varón, que va a regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser sustentada allí por mil doscientos sesenta días.* Apocalipsis 12.1,5-6 RV95 (* Periodo de la Gran Tribulación, ver entrada Los últimos tiempos no son según Hollywood).  Sin embargo, también se le identifica como una alegoría del pueblo de Israel, basándose en el siguiente pasaje sobre el sueño de José (de ahí "José el Soñador"):  Después tuvo otro sueño y lo contó a sus hermanos. Les dijo: —He tenido otro sueño. Soñé que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban hacia mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos; su padre le reprendió, y le dijo: —¿Qué sueño es este que tuviste? ¿Acaso vendremos yo, tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Génesis 37.9-10 RV95 (Se mencionan sólo 11 estrellas pues José sería la doceava para completar las 12 tribus de Israel).

Qué NO dice la Biblia sobre María


La tradición del catolicismo, según la Enciclopedia Católica, recoge varios datos de libros apócrifos, como los nombres de los padres de María (Joaquín y Ana), y que ella misma hizo unos votos de virginidad en el templo con sólo 3 años de edad (cf. Protoevangelio de Santiago).  Los libros apócrifos no están incluidos en el canon de la Biblia por muchas razones; refiriéndonos ahora a los correspondientes al Nuevo Testamento, algunas de éstas son:  No fueron reconocidos por los primeros cristianos; mucho de su contenido no se apega a la doctrina de los libros que sí se reconocieron; fueron escritos en los siglos posteriores a los hechos narrados; muchos de ellos son de origen gnóstico, etc.  Este es todo un tema que merece ser objeto de una futura entrada (publicada 'a posteriori' El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos).

Así mismo, en la Iglesia Católica se sostienen varios dogmas sobre ella como son "La Inmaculada Concepción de María", según la cual, ella, equiparándose en ese sentido con Jesús, fue concebida sin pecado (este dogma fue promulgado por el Papa Pío IX hasta el año 1854, el cual fue el primero que hizo un Papa por sí mismo sin la participación de un concilio), así como que fue perfectamente santa.  Pero sólo de Jesús se dice eso.  Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 1a Juan 3.5 RV95  Además de que ella misma reconoció humildemente su condición en el cántico conocido como el 'Magnificat' (latín: mi alma magnifica), en el que le da gloria a Dios por lo que hizo en ella.  Entonces María dijo: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva, pues desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso. ¡Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen! Lucas 1.46-50 RV95 (porción).  Así pues, por lo que sabemos de la Biblia, no podemos ni debemos negar que haya sido una gran mujer de Dios, pero tampoco que no haya sido un ser humano normal como todos.  Ya vimos que el único humano extraordinario en el sentido de su absoluta perfección moral, entre otras cosas, fue Jesús por ser el Cristo, el Mesías Dios Hijo.  Por otro lado, otros muy grandes personajes en la Biblia como Abraham, Jacob, José, David, Salomón, Pedro y Pablo, por mencionar a algunos, además de los grandes frutos que dieron, fueron hombres que también tuvieron, en mayor o menor medida, grandes fallas (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).


Otro dogma dice que María permaneció siempre virgen, pero según la Biblia no fue así.  ¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? ... Marcos 6.3a-b RV95  En aras de sostener su virginidad permanente, se argumenta que las palabras "hermanos" y "hermanas" no se refieren a un vínculo fraternal sino sólo de parentesco o espiritual.  Sin embargo, vemos que Ni aun sus hermanos creían en él. Juan 7.5 RV95  No habiendo coherencia con el argumento del vínculo espiritual (aunque esto no fue siempre así, incluso su hermano Jacobo, a quien se le llamó Santiago, fue un líder importantísimo de la iglesia y escribió la carta que lleva su nombre).  Además, en otros pasajes se diferencia claramente entre los de un vínculo familiar y los de uno espiritual.  Después de esto descendieron a Capernaúm él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y se quedaron allí no muchos días. Juan 2.12 RV95  Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera y le querían hablar. Le dijo uno: —Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: —¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: —Estos son mi madre y mis hermanos, pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre. Mateo 12.46-50 RV95  Finalmente, también se descarta el vínculo de parentesco y no de hermanos.  Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús. Mateo 1.25 RV95  La palabra "primogénito" implica claramente que María tuvo a otros hijos.

¿Es esto una gran desilusión?  De ninguna manera, María debía ser virgen para concebir al Hijo de Dios porque ese fue el gran ministerio que Él le dio.  La formación espiritual de Jesús corrió básicamente por cuenta de Dios, como lo podemos apreciar cuando de niño, María y José lo encontraron hablando con los doctores de la Ley.  Y todos los que lo oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando lo vieron, se sorprendieron. Su madre le dijo: —Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: —¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Pero ellos no entendieron lo que les dijo. Descendió con ellos y volvió a Nazaret, y les estaba sujeto. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. Lucas 2.47-52 RV95  El sólo hecho que María, como madre, haya tenido más hijos no la hace ni más impura ni pecadora, ni afectó en forma alguna a la naturaleza de Jesús; ella simplemente hizo lo que una buena madre judía hacía.


Así como el dogma de "La Inmaculada Concepción de María", otro adoptado muy tardíamente es el de "La Asunción de María", que dice que ella ascendió al cielo en cuerpo y alma en forma similar a Jesús, lo cual no tiene ningún sustento bíblico sino sólo en tradiciones y escritos apócrifos muy posteriores a los tiempos de Jesús, y que fue declarado como dogma de fe hasta 1950 por el Papa Pío XII en la bula 'Munificentissimus Deus'.

De "Madre de Dios" a "Madre de la Iglesia"


En los primeros siglos, la fe cristiana fue atacada por diversas corrientes gnósticas, entre ellas que Jesús no fue humano sino sólo divino (paradójicamente lo opuesto a lo que ahora muchos creen).  Así que en el s.V D.C. hubo una controversia sobre el término griego 'Theotokos' que se traduce literalmente como "paridora de Dios" pero se conoce más como "Madre de Dios".  Algunos propusieron el término 'Christotokos' como "paridora de Cristo", el cual es, en principio, mucho más correcto, pero con la implicación de distanciarla de Dios, usando el término para significar que María parió a un hombre sin naturaleza divina, sobre quien Dios sobrepuso su naturaleza divina después; lo cual era una artimaña para negar la naturaleza doble y simultánea de Cristo como Dios-Hombre.  Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. Filipenses 2.6-7 RV95

Así pues, en el Concilio de Efeso del mismo s.V D.C., se acordó aceptar el término 'Theokokos' como "Madre de Dios", en un afán centrado en defender la parte de la naturaleza humana de Jesús, no como una exaltación indebida a María, pues sabían que podía llega a interpretarse como que María fue madre de Jesús en lo divino, o hasta que está arriba de Él como su madre, siendo esto último uno de los extremos que ahora se dan en la práctica.

Sin embargo, desafortunadamente, a través de la historia y sobre todo de dogmas tardíos como los mencionados anteriormente, esto ha dado pie a una tendencia que hasta ahora ha culminado con la declaración de María como "Madre de la Iglesia", hecha por el Papa Pablo VI por iniciativa propia en el Concilio Vaticano II (1962-1965).  De esta manera, la persona de la Virgen María ha ido desplazando a Jesús de la fe de muchísimas personas en el mundo, pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre ... 1a Timoteo 2.5 RV95

La veneración / adoración de imágenes


Aparte de conocer a la Virgen María como Santa María, Madre de Jesús, "Madre de Dios", y otros apelativos más, hay numerosísimas personificaciones o advocaciones como La Vírgen de Guadalupe, Nuestra Señora de Fátima, de Lourdes, de Medugorje, etc., etc., etc. (tan sólo en España hay más de 200).  Esto agrava aún más la desviación de la voluntad de Dios al caer en la adoración de imágenes o ídolos, otro tema amplio sobre el cual trato en la entrada Qué dice la Biblia sobre la idolatría.

Conclusión

Quiero volver por un lado al indiscutible lugar preponderante que tiene María, la Virgen de la Biblia.  Elisabet, parienta de María, exclamó a gran voz: —Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Lucas 1.42 RV95  Y como ella misma dijo que le dirían bienaventurada todas las generaciones (cf. Lucas 1.48).  Pero también a sus únicas palabras registradas durante la vida adulta de Jesús:  Su madre dijo a los que servían: —Haced todo lo que él os dijere. Juan 2.5 RV60  Hagamos eso pues, siguiendo lo que Dios nos dice en su Palabra.

Los saluda su amigo el Biblioguero.

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sábado, 14 de enero de 2012

Qué dice la Biblia sobre la idolatría


La palabra idolatría suena a algo malo y pareciera que la respuesta al título de esta entrada está de más.  Sin embargo, la forma en que se profesa o se cree profesar una fe cristiana por millones de personas (dejo abiertas ambas posibilidades), hace que esta respuesta no sea tan obvia como uno imaginaría.  Revisemos con cuidado este tema que tiene aristas que pueden incomodar a muchos.

Qué es idolatría

La palabra "idolatría" viene de las raíces griegas εἴδωλον - 'eidolon' (i.e. ídolo) que significa "imagen" o "figura", y λάτρις 'latris' que significa "adoración", por lo que su significado es:  Adoración a imágenes.  En nuestros días, una forma de entenderla muy claramente y sin mayores problemas es como la adoración por algún pueblo atrasado a la imagen de algún dios primitivo, o incluso como la fascinación fanática hacia algún artista de la industria del entretenimiento.  Pero lo anterior es sólo una forma de entenderla muy limitada.  Aunque hay idolatría en muchas religiones, y en creencias esotéricas y oculistas, nos enfocaremos en la que podemos encontrar en los que profesan o creen profesar la fe cristiana.

El primer mandamiento

En el Antiguo Testamento, el no caer en la idolatría está contemplado en nada menos que el primero de los 10 mandamientos.  »No tengas otros dioses además de mí. »No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Éxodo 20.3-5a-b NVI  Vemos que el mandamiento de reconocerlo sólo a Él como nuestro Dios viene acompañado en forma muy explícita con la prohibición expresa de ni hacer representaciones físicas de nada, ni celestial ni terrenal, ni de adorarlas.  Empezamos constatando que es un tema muy central en la voluntad de Dios.

¿Cómo es la imagen de Dios Padre?

Además, Dios Padre nunca se mostró ante nadie en la Biblia en forma inequívoca.  Moisés, quien fue el profeta más importante en el Antiguo Testamento y quien tuvo más contacto directo con Él, vio su gloria ('shekinah'), pero Dios no quiso que viera mucho más que eso.  Entonces dijo Moisés: —Te ruego que me muestres tu gloria. Jehová le respondió: —Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y pronunciaré el nombre de Jehová delante de ti, pues tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente con quien quiero ser clemente; pero no podrás ver mi rostro —añadió—, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo. Éxodo 33.18-20 RV95  Así pues, Dios Padre nunca se manifestó en forma personal a nadie.

En partes del libro de Daniel se le llama "Anciano de Días".  »Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Daniel 7.9 RV95  Podemos inferir que es de aspecto viejo por ese apelativo y el cabello blanco, si bien, tal apelativo puede significar que es evidentemente de mucha, muchísima, edad (tanta como sea la eternidad).  Esta es la imagen más común de Dios y que podemos apreciar en el fresco que representa a la creación, pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina .


En el libro de Apocalipsis tenemos otra imagen.  Al instante, estando yo en el Espíritu, vi un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. La apariencia del que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante en su apariencia a la esmeralda. Apocalipsis 4.2 RV95  El jaspe es de color rojo parecido a la sangre , y la cornalina es otra piedra de color rojo vivo, tendiendo al naranja .  Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Apocalipsis 21.11 RV95  Con esta otra mención, podemos inferir que lo que es como rojo no es tanto Él, sino su resplandor, lo cual está en línea con lo que vio Moisés.  Es interesante notar que ambas piedras destacan al ser la primera y la última en las especificadas para el pectoral del sumo sacerdote (cf. Éxodo 39.10-13, a la cornalina también se le llama sardio o sárdica), y el jaspe es también la primera piedra mencionada para los cimientos de la Nueva Jerusalén (cf. Apocalipsis 21.18).

Una muestra de que al Dios verdadero no se le representaba la leemos en la mención de Pablo en Hechos 17.23 (RV95):  ... porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: “Al dios no conocido”. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerlo, es a quien yo os anuncio.

Vemos pues que en la tradición judía, en la cristiana y aún la católica, siguiendo la palabra del primer mandamiento, es muy rara la representación, y aún más la adoración a una imagen de Dios Padre, en lo que también coincide la religión monoteísta del Islam, la cual también prohibe muy expresamente la representación de Alá.

La imagen de Jesucristo

Aquí sí vemos una profusión inmensa de imágenes de Jesús y también un gran culto a éstas y a crucifijos.  Por un lado, podemos pensar que esto es natural, ya que Dios se hizo carne como Cristo.  Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Juan 1.14 RV95  Así pues, sin duda alguna, miles de personas conocieron perfectamente su aspecto (tan sólo consideremos los que comieron de la multiplicación de los peces y panes).

Sin embargo, la Biblia prácticamente no dice nada sobre el aspecto de Jesús.  Si acaso, en el libro de Isaías se nos dice lo siguiente:  Subirá cual renuevo delante de él, como raíz de tierra seca. No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, mas sin atractivo alguno para que lo apreciemos. Isaías 53.2 RV95  Tan fue así, que lo mandaron crucificar (independientemente de que así estaba dispuesto).  En todo caso, fuera de eso, que dista mucho de la imagen común que se tiene de Jesús, sólo podemos encontrar descripciones de Jesús en el Apocalipsis como un jinete en la batalla de Armagedón.  Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Apocalipsis 19.11-13 RV95  Ciertamente, cuando regrese como Rey de Reyes sí lo veremos con hermosura, esplendor y muy atractivo.  Tú eres el más apuesto de los hombres; tus labios son fuente de elocuencia, ya que Dios te ha bendecido para siempre. ¡Con esplendor y majestad, cíñete la espada, oh valiente! Salmos 45.2-3 NVI  Pero este pasaje que habla de su aspecto en su segunda venida, tampoco nos aporta mayor información sobre su fisonomía.

La imagen popular de Jesús, hoy día, es la de un hombre adulto joven - como es de esperar pues sabemos que tenía 33 años al ascender al cielo; barbado - lo cual es muy probable dadas las costumbres de la cultura judía; con cabello largo - contrario a la costumbre de la cultura en esos tiempos; y blanco - también contrario al tono de tez de lo que sería un judío típico se esos tiempos.  También se le muestra delgado, pero aunque podría ser también de esperar que supiese alimentarse bien y no tuviese sobrepeso, ¿porqué descartar que fuese atlético?  Y en un afán de presentarlo atractivo para los estándares actuales, a menudo se le presenta más bien alto y bien parecido, e incluso rubio y de ojos azules (contraponiéndose a lo que leímos en Isaías).


A final de cuentas, todo lo anterior, no sólo es ocioso sino contrario a la voluntad de Dios.  Precisamente porque nos hizo y nos conoce, sabe de la debilidad de nuestra fe y nuestra proclividad a depositarla en imágenes, por eso estimó que no deberíamos contar con ningún dato relevante del aspecto de Nuestro Señor Jesús.

El Espíritu Santo


La imagen popular del Espíritu Santo es el de la paloma, pues bajó en su forma después de que Juan el Bautista bautizó a Jesús.  ... y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia».  Lucas 3.22 RV95  Esta imagen, aunque es común, tampoco es objeto frecuente de adoración.

Veneración (¿o adoración?) a hombres

En la Biblia encontramos muchos hombres y mujeres muy destacados, y admirables en muchos aspectos, si bien, humanos al fin (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).  En el s. VIII surgió un conflicto entre la iglesia de Bizancio y la de Roma, entre los llamados iconoclastas e iconodulios (los que se oponían a la adoración de imágenes y los que estaban a favor de ellas).


Los iconoclastas argumentaban:  Basándonos en las Santas Escrituras y en los Padres, declaramos unánimemente, en el hombre de la Santa Trinidad, que habrán de ser rechazado y removido y maldito lo de la Iglesia Cristiana cuya apariencia esté hecha de cualquier material y color por el malvado arte de pintores ... ¡que sea anatema! "Epítome de la Definición de el Concilio Iconoclasta", Concilio de Constantinopla V  También decían:  Satán desvió a los hombres, de manera que adoraran a la criatura en vez de al Creador. La Ley de Moisés y los Profetas cooperaron para remover esto ruin. ... Pero el previamente mencionado demiurgo del mal ... gradualmente trajo de vuelta a la idolatría en la apariencia de Cristianismo.

Los iconodulios contra-argumentaron lo siguiente:  Que el mandamiento de no adorar a ídolos quedó atrás con la venida de Jesús como Dios encarnado.  Que los ídolos representaban seres irreales y los "íconos" a seres reales que sí vivieron (esto, aunque parece una buena razón, no es cierta pues muchos ídolos representaban a faraones, reyes y césares como deidades).  Que a Moisés se le ordenó hacer estatuas de querubines (ángeles guardianes) sobre el arca (cierto, pero la Biblia no registra absolutamente ninguna veneración a estas estatuas).  Que debían seguir tradiciones orales aunque no estuvieran escritas en la Biblia.  Que hay imágenes de origen sobrenatural (tal como se sostuvo siglos después sobre el Sudario de Turín y la imagen de la Vírgen de Guadalupe en una tilma).  Que era tonto negarle a Dios el mismo honor que se le daba a los reyes del mundo.

La Iglesia Católica distingue la adoración a Dios como "latria" (de la raíz griega mencionada al principio) y "dulia" (gr. δουλεία - douleia), que significa veneración, la cual se subdivide en "hiperdulia" que tiene un grado más alto destinado a la Vírgen María, y sólo "dulia" para los santos.  Esto parece ser una distinción correcta en la teoría, sin embargo, la realidad es que en la práctica muchos depositan casi toda o por lo menos una enorme porción de su fe en la Virgen María (o en sus personificaciones), y en los santos, además de hacerlo en forma muy expresa hacia imágenes de éstos, ya sea en templos, estatuillas, pinturas, estampas, etc.


El tema de María debe tratarse com más amplitud, lo cual haré en otra entrada (Qué dice la Biblia sobre la Virgen María).  Sólo recordemos sus propias palabras.  Su madre dijo a los que servían: —Haced todo lo que él os dijere. Juan 2.5 RV60

Respecto a los santos, tenemos que en el Antiguo Testamento nunca se veneró a los profetas en el sentido de rendirles culto.  Ciertamente se honró la memoria de grandes profetas y reyes, pero siempre se les reconoció como humanos falibles (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 2).  Estos son sólo unos botones de muestra:  Jacob logró la primogenitura con un engaño a su padre medio ciego (cf. Génesis 25).  Moisés asesinó a un egipcio, huyó y se escondió en tierras lejanas (cf, Éxodo 2), y por su desobediencia le fue negada su entrada a la Tierra Prometida (cf. Deuteronomio 34).  David mandó a una muerte segura a uno de sus generales con tal de quedarse con su esposa (cf. 2a Samuel 11).  Todos estos hechos, al estar incluidos en la 'Tanach' de los judíos (Antiguo Testamento), los hicieron muy conscientes de que aún a pesar de lo anterior, si estos fueron hombres importantísimos y con virtudes admirables, esto fue así por Dios y, por lo tanto, sólo a Él debían dirigir siempre su culto.

En el Nuevo Testamento, veamos lo que pasa en el relato de la transfiguración.  Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede dejar tan blancos. Y vieron a Elías y a Moisés que hablaban con Jesús. Entonces Pedro dijo a Jesús: —¡Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí! Hagamos tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que hablaba, pues estaban asustados. Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd». Y luego, cuando miraron, no vieron a nadie más con ellos, sino a Jesús solo. Marcos 9.2-8 RV95  Para estos apóstoles, Moisés y Elías eran tal vez los más grandes profetas y su primera reacción fue que debían rendirles los mismo honores que a Jesús.  ¿Qué pasó?  Que en una de las contadas ocasiones que Dios Padre habló en el Nuevo Testamento, indicó muy claramente que Jesús era Su Hijo, que lo oyeran a Él, y para mayor claridad, ya no aparecieron más ni Moisés ni Elías.  Mensaje:  No importa lo prominente que hayan sido estos hombres, sólo a Jesús debemos adorar.

En otro pasaje, cuando a Bernabé y a Pablo quisieron adorarlos, encontramos a este último ... diciendo: —¿Por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay. Hechos 14.15 RV95

Conclusión


¡Nuestro Dios está en los cielos;
          todo lo que quiso ha hecho!
Los ídolos de ellos son plata y oro,
          obra de manos de hombres.
Tienen boca, pero no hablan;
          tienen ojos, pero no ven;
          orejas tienen, pero no oyen;
          tienen narices, pero no huelen;
          manos tienen, pero no palpan;
          tienen pies, pero no andan,
          ni hablan con su garganta.
Semejantes a ellos son los que los hacen
          y cualquiera que confía en ellos.
          Salmos 115.3-8 RV95

¿Así o más claro?  No hay excusa para depositar nuestra fe en otro más que Dios Nuestro Señor.  Podemos respetar y reconocer a hombres y mujeres prominentes en la Biblia, hacer más que eso no está indicado en ninguna parte de ésta.  Además, el hecho es que lo que sí practican muchos es una clara idolatría al centrar su fe en otros que no son Dios, y en adorar sus imágenes.  No seamos pues semejantes a esos ídolos que "orejas tienen, pero no oyen".  Si alguno tiene oídos para oir, oiga. Marcos 4.23 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero

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domingo, 8 de enero de 2012

¿Qué si las perspectivas son negativas?


Mi querida esposa me comentó que la entrada anterior le parecía demasiado negativa (Lo que debemos esperar en el 2012), por lo que la releí detenidamente y propició que escribiera sobre el tema de esta entrada.

Comentarios


A propósito, quiero invitarlos expresamente a que me compartan sus comentarios sobre lo que escribo.  Aunque me parece que la forma de incluir éstos en la plataforma de Blogger podría ser más sencilla, les agradeceré mucho el esfuerzo, pues la retroalimentación es siempre muy necesaria y la idea de este 'blog', como la planteé en la primer entrada (Empezando a "biblioguear"), es tener conversaciones con mis lectores, y una forma de hacerlo es atender sus comentarios, cuestionamientos o dudas.

Perspectivas negativas


En el caso de las perspectivas que podemos prever para el 2012 mencionadas en la entrada Lo que debemos esperar en el 2012, son desafortunadamente muy probables.  Es un hecho que los desastres naturales han estado a la alza, que los conflictos en el Medio Oriente han estado a la orden del día y que es una zona del mundo con muy alta volatilidad en el que las grandes potencias militares podrían involucrarse, y qué decir de augurios ominosos sobre la alta posibilidad de que la crisis europea estalle y provoque una gran depresión económica global.  Como lo he mencionado en otras ocasiones, procuro que lo que incluya en este 'blog' tenga el mayor sustento posible, por lo que estas perspectivas no son presentadas a la ligera.

Ciertamente, también es posible que el 2012 sea relativamente benévolo en cuanto a desastres naturales, que en Medio Oriente no pase mayor cosa de implicaciones mundiales y que la crisis financiera europea sea contenida.  Por mi parte, espero muy sinceramente que así sea.

Sin embargo, sólo estamos hablando de unos cuantos temas en el mundo y cada uno de nosotros tenemos otros con implicaciones más directas.  Los pasos del hombre los dirige el Señor. ¿Cómo puede el hombre entender su propio camino? Proverbios 20.24 NVI  ¿Qué realmente pasará, cómo y cuándo?, no lo sabemos.  Aunque no debemos vivir paralizados por el temor, ¿debemos prestar atención a estas perspectivas?  Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes que muera: Vanidad y mentira aparta de mí, y no me des pobreza ni riquezas, sino susténtame con el pan necesario, no sea que, una vez saciado, te niegue y diga: «¿Quién es Jehová?», o que, siendo pobre, robe y blasfeme contra el nombre de mi Dios. Proverbios 30.7 RV95  Creo que la respuesta es que sí, siempre y cuando sea con la perspectiva personal correcta como veremos más adelante, de manera que si tenemos la fortuna de vivir sin mayores problemas no nos olvidemos de Él, o que abrumados por ellos no Lo reneguemos.

Advertencias de perspectivas negativas en la Biblia

La Biblia es un libro muy amplio y rico que algunos quisieran que sólo tuviera frases dulces e inspiradoras como muchos libros de pensamientos.  Si bien Dios busca en nosotros cosas buenas.  Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5.22 RV95  Y de la Biblia se puede decir que Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado. Salmos 119.50 RV95  También podemos encontrar palabras duras.  La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4.12 RV95

Muchas veces Dios se dirigió duramente contra los que desecharon su Palabra, desobedeciéndolo y perdiendo su bendición.  En la Biblia encontramos que Dios quería cosas buenas.  Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29.11 RV95  Pero también advertía sobre las consecuencias de no seguirlo.  »Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones ...  Deuteronomio 28.15 RV95


Estas advertencias preveían perspectivas bastante negativas.  Esto lo podemos ver en el Antiguo Testamento desde el libro de Génesis, en el de Éxodo contra el pueblo de Israel que se rebelaba aún mientras era liberado de Egipto, las mencionadas maldiciones del libro de Deuteronomio (ciertamente precedidas con las alternativas bendiciones), numerosas veces advirtiendo tanto a los reyes como a los pueblos de Israel y Judá contra prácticas perversas e idólatras.  Prácticamente todos los profetas advirtieron oportunamente sobre esas, llamémoslas ahora así, perspectivas negativas.  Destacan los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, tanto por la extensión como por la relevancia de sus libros y correspondientes profecías.  ¿Qué pasó?  Que no sólo fueron ignorados por la gran mayoría, sino que fueron incluso muertos por lo que dijeron (cf. Hebreos 11.37), y que se cumplió lo que advirtieron:  Los reinos del norte de Israel fueron destruidos por Asiria y el pueblo de Judá fue desterrado por Babilonia.

En el Nuevo Testamento volvemos a encontrar estas advertencias de Jesús mismo, en las diversas cartas o epístolas y, claro está, en el libro de Apocalipsis.

Por muy diversas razones que hemos cubierto en varias entradas anteriores y sobre las cuales seguiremos hablando, ya que este 'blog' trata sobre el mundo, además de la Biblia, no podemos decir que la tendencia que sigue éste sea buena.  Así pues, no es de extrañar que sus perspectivas sean negativas.  Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Juan 12.31 RV95  Por ello, busco concientizar sobre esto a mis lectores, retransmitir esas advertencias, pero debiendo tener cuidado en hacerlo también con las grandes promesas de bendición que nos ofrece Dios Nuestro Señor.

Las perspectivas para nosotros


Espero amigos míos, que con esto explique el porqué de mostrar perspectivas negativas.  Al final, la idea es que no tenemos porque compartir las consecuencias finales de la tendencia del mundo.  Inevitablemente nos afectarán los males que viva el mundo según ocurran.  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16.33 RV95  Vemos que caminamos por este mundo guiados y alentados por Él.  Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmos 23.4 RV95

¿Qué hacer?  Jesús nos lo responde con 2 parábolas, la de las diez vírgenes y la muy popular de los talentos (cf. Mateo 25.1-13 y 14-30).  En resumidas cuentas, vivir manteniendo Su Espíritu vivo en nosotros, conociéndolo cada vez más, creyendo en su Palabra y conformándonos a su voluntad.  Así mismo, aprovechando los talentos con que nos bendijo para que sean útiles para su voluntad.  Si hacemos esto, podemos y debemos vivir nuestras vidas con paz y gozo.  Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. 2a Corintios 13.11 RV95

¡Vivamos contentos y cuidados por Dios Nuestro Señor!

Su amigo el Biblioguero.

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